Cultura

ENTREVISTA

Ateneo Popular de Caracas: un espacio para el encuentro de los comunes y la lucha

Un lugar que desde hace años es escenario de convivencias y confluencia de experiencias, luchas, debates. Conocimos un poco de su vida interna y la realidad actual del espacio.

Lunes 5 de diciembre de 2016 | 20:39

Una tarde de domingo terminamos el taller sobre marxismo y ecología que habíamos organizado en uno de los espacios que, solidariamente, nos prestaron en el Ateneo Popular, y nos disponemos a concretar la entrevista pautada con los compañeros para La Izquierda Diario. En medio de sus labores domingueras, que incluían su “guardia”, Karina y Emiliano Terán pararon un rato para que conversáramos amenamente.

Cuéntennos, ¿qué es el Ateneo Popular de Caracas?

Emiliano: El Ateneo Popular en sus inicios se formó como un espacio de articulación que tenía como un concepto internacional, porque además había un momento de la revolución bolivariana en que venía un montón de gente de varios países del mundo a conocer la experiencia, el espacio tenía este espíritu internacionalista para la articulación del movimiento de organizaciones populares que siempre han tenido aquí un hospedaje. Y por supuesto, una cosa que sí nunca ha cambiado es el espíritu de organización autogestionaria y autónoma, o sea, este es un espacio que nunca ha recibido ningún tipo de financiamiento público ni privado sino que siempre se ha gestionado por su cuenta.

Actualmente nosotros hemos pensado el tema de la construcción de lo común, una cosa que nos inspira aquí, y es entonces un espacio para debatir, producir, construir el tema de lo común, siempre ha sido un espacio de articulación de organizaciones y movimientos sociales, y tiene que ver con construir lo común y la autonomía, en todos los sentidos, en el sentido de relaciones, en el sentido de producción, en el sentido de la energía, de una forma integral, y nos reconocemos además como un espacio urbano, tomando en cuenta que en Venezuela el 90% de la gente vive en ciudades, entonces un espacio que intenta ese desafío de lo común en espacios urbanos, que es un desafío diferente.

Entonces, bueno, es un espacio para construir lo común, la autonomía y construir alternativas, es un espacio abiertamente anticapitalista, y para construir alternativas desde acá, siempre articulándonos con movimientos e iniciativas del campo, etc.

Karina: El ateneo es la gente que lo constituye pero también es el espacio donde se ubica que es la casa, el espacio donde se promueve el encuentro y se articula con organizaciones de la ciudad, e incluso fuera de la ciudad. Se procura que sea un espacio de reunión, de articulación, que sea un espacio de actividades culturales, políticas, formativas, académicas, en los distintos espacios que brinda la casa, la idea al final no es la casa, no es lo más importante, aunque así como decía Emiliano, también ver cómo uno puede transformar la vivienda en convivencia común, cómo se vuelve una propuesta y mostrar que se puede. Nosotros no somos familia de sangre pero sí una hermandad, entonces eso te permite cuestionar esas prácticas cotidianas, de la casa, de la familia, del consumo, entonces aquí se va construyendo la convivencia, con los compañeros y compañeras que habitamos en la casa y quienes aún no habitando en la casa sí son muy cercanos y llegan, son también de la casa, así no duerman acá.

¿Desde cuándo existe el Ateneo Popular?

Karina: Bueno, yo soy nueva, el ateneo tengo yo entendido que tiene como diez años, desde el 2006, en septiembre se cumplieron los diez años del Ateneo Popular, en ese proceso ha habido muchas personas, muchos momentos, y ha tenido unos saltos en su concepción y en su forma de ejecutarse, porque va siendo muy dinámico, pero sin perder esos principios: la autogestión, la autoorganización, como que no cambia su esencia independientemente de las personas que van llegando.

Claro, en el 2006, cuando fue todo lo que se llamó la Comuna de Oaxaca, aquí en Caracas se activó un Comité de Solidaridad y funcionaba aquí en el Ateneo, esta fue la base para las reuniones, discusiones, etc. Entonces era un espacio desde ya para la confluencia de las luchas y en este caso en solidaridad con una lucha fuera de Venezuela. Eso, a pesar de los cambios que ustedes plantearon, se mantiene.

Emiliano: Es cierto, solo que cambiaron las condiciones, porque el espíritu de articulación con las luchas de afuera está, el tema es que en aquel momento el espacio también se concibe porque había mucha gente que venía y muy pocos hospedajes solidarios para esas personas, y las condiciones generaban que esta articulación internacional fuera mucho más viva. En los últimos 3 años hubo un bajón notable en la cantidad de gente de afuera que dejó de venir, por eso te digo, el concepto y el espíritu está, ahora las condiciones cambiaron, pero aquí siempre hemos tenido que si conversatorios con catalanes que han venido, gente de México, aquí ha venido gente de la lucha de Oaxaca, de la lucha del Zipono, del comité indígena de los pueblos de Oaxaca, ha venido gente de Perú, de otros países, pero cuando baja la confluencia esa intensidad también ha bajado.

Cierto, no solo luchas internacionales, sino también cualquier cantidad de procesos de luchas nacionales, siempre de alguna u otra manera nos encontramos con eso, recién anoche hubo una actividad con relación al Arco Minero.

Karina: Al final, sí, la crisis ha pegado en todos lados, pero se mantiene el espíritu, y eventualmente vienen personas que pertenecen a colectivos porque hay como algunos criterios con la casa, siempre decimos que nosotros no somos un hostal, somos una casa cultural donde por lo general cuentas con compañeros militantes de distintas causas, distintos lugares, y para nosotros eso es un criterio fundamental, porque es un espacio para que lleguen los compañeros que trabajan, que luchan, que se articulan, que dejen un aporte desde lo que hacen.

Entonces aquí se han hecho lanzamientos de libros, toques, trueques, fiestas, verbenas, la actividad que sea para el motivo que sea, eso es lo que siempre hemos mantenido, en esta última etapa ha bajado mucho la visita por parte de compañeros de fuera del país pero se ha incrementado la visita de compañeros del interior del país, entonces se viene articulando con compañeros que vienen de los llanos, de Barquisimeto, hemos hecho enlaces importantes allí con compañeros, por ejemplo, de la escuela agroecológica de Naguanagua, que vienen porque son productores, llegan acá, o con los mismos compañeros de Cecosesola, con los compañeros artesanos de Maracaibo, o las compañeras Pemón que vienen de Bolívar.

Y también ellos se encuentran con un espacio de apoyo, en términos concretos porque es muy económico, pero además porque nosotros trabajamos con la metodología del trueque, nosotros hacemos trueque por trabajo o por cualquier cosa. A nosotros en realidad lo que más nos interesa no es el aporte económico, es como secundario, sino que la gente venga y nos pueda brindar un taller, nos pueda brindar una charla, podamos apoyarnos ahí porque a la final, eso, se crean muchos puentes, aquí pasa mucho que viene gente de afuera buscando algunas informaciones, tienen unos objetivos y uno puede también orientarse con el enlace que tenga, y eso también es parte del espíritu del Ateneo Popular.

¿Cómo toma las decisiones el colectivo que hace vida aquí en el Ateneo Popular?

Karina: Bueno aquí es consenso. Nosotros nos reunimos religiosamente todas las semanas, en esa reunión, bueno, planificamos, tenemos como unos puntos que son de todas las semanas, siempre son fijos , y las decisiones se toman aquí en colectivo siempre. Hay decisiones de decisiones, ¿no?

Sí, claro.

Karina: Hay decisiones más políticas, que se discuten, que se debaten, y que se tienen que tomar. Y hay decisiones como más cotidianas, que puede consultarse, lo que sí no puede pasar es que no se consulte, si una persona, por ejemplo, quiere venir al ateneo a hospedarse tal tiempo, se informa, se comunica; si una persona quiere hacer una actividad, se plantea en la reunión, se debate, y se toma la decisión.

Pero todo procuramos hacerlo en consenso, si no se puede porque estamos todos dispersos, por lo menos con las compañeras y compañeros que estemos nos podemos comunicar, así no estemos, no tenemos que vernos necesariamente, nos mensajeamos, pero si es importante comunicarnos, decisiones que se hacen muy importantes siempre se hacen en consenso

¿Qué relación guarda el espacio del Ateneo con toda la dinámica social que ha habido en década y media en el país, tomando en cuenta que el Ateneo se ubica por dentro de los movimientos sociales que de alguna u otra manera tiene una relación con lo que se llamó –o se llama– “revolución bolivariana”? Entendemos que hay discusiones sobre los niveles de autonomía, de la capacidad de plantear dinámicas o agendas propias, que recorren al movimiento popular, indígena, campesino. ¿Tiene una ubicación particular el Ateneo Popular?

Emiliano: Yo te diría que sí tiene, es algo largo de explicar. Primero se identifica con el proceso popular, nunca lo habíamos discutido así explícitamente aunque es bastante obvio, aquí reconocemos al chavismo como una identidad amplia y compleja, en la cual creemos está generalmente asociada a los burócratas y corruptos, pero nosotros creemos que ha sido una identidad que refleja incluso una pulsión popular que precede a Chávez, que podemos decir que el Caracazo es como su momento originario. Hay unos rasgos allí que fueron construyéndose, que se han modificado con el tiempo, por supuesto, pero finalmente esto te lo digo porque nosotros nos identificamos con el proceso desde las bases populares, que se han identificado con la lucha contra el neoliberalismo, las reivindicaciones de las clases populares, y que han confluido en esta identidad, y finalmente, estas identidades que confluyen en este proceso son con las que más se han activado procesos.

Pero nosotros, el espacio del Ateneo Popular no es un espacio que genere una identidad cerrada, sino que está permanentemente en diálogo, en diálogo con otros compañeros que tienen otras posturas, que no todos los que hacemos parte del colectivo tenemos que pensar exactamente igual, es un espacio amplio en ese sentido, es un espacio que no está persiguiendo ninguna clase de asistencia estatal, ni política, ni económica, cree en la autonomía, cree en que solo el pueblo salva al pueblo, pero no reniega de lo que se ha construido desde el tejido popular, sino que más bien intenta transformar desde ahí.

¿Se puede definir el Ateneo como un espacio contracultural?

Karina: Sí.

En general, con la crisis nacional, no solo económica sino también política, hay como cierto desánimo de algunos sectores de izquierda, como si hubiese alguna depresión política producto de la crisis bastante profunda (del chavismo). En el caso de ustedes, ¿cómo se ubican, cómo la llevan con toda esta situación?

Karina: Eso sí es interesante, porque mira, nosotros nos juntamos en la casa y como que cada quien tiene sus frentes, al final cada quien hace algo, participa políticamente en ciertos espacios, aunque participamos también como colectivo en varios espacios, y hay un debate permanente, y las posturas no son únicas, todos en el Ateneo no pensamos igual, de hecho pensamos demasiado diverso y creo que eso es lo más rico.

Y sobre lo que tú estás diciendo, eso es lo más interesante porque como cada quien está en su espacio, y nosotros procuramos en el día encontrarnos para comer, entonces llega Lucho de San Agustín y echa todo el cuento del barrio de cómo es allá, llega la otra de la universidad y echa el cuento de cómo se está viendo desde la academia, y llega la otra que estaba hablando con los colombianos y entonces cómo lo ven desde allá, y eso nos enriquece mucho, y encuentra uno todas esas expresiones, y todo eso le afecta a uno para bien y para mal...

Entonces vemos que está muy adverso y muy perverso, pero hay que seguir, entendemos claramente que no hay otra, y además eso hay que hacerlo con alegría, con entusiasmo, con amor, porque además a uno le gusta. Es decir, no es que uno esté sufriendo y padeciendo la crisis amargándose, porque al final yo creo que el tema de que tú puedas estar con tus panas, donde hay una identidad –que si bien hay diversidad, hay una identidad hacia lo que no se quiere–, por lo menos, no sabemos qué queremos pero sabemos qué no queremos, y no queremos el capitalismo, no queremos el sistema.

Estamos como dándonos ese debate, te permite encontrarte con gente que te anima, porque te escuchan, porque ese ejercicio que la familia tradicional en muchos casos no hace, nosotros lo hemos encontrado acá, y no quiere decir que aquí sea paz y amor todo, aquí hay conflictos también muy fuertes…

Como toda colectividad…

Karina: Claro, pero es que ahí nosotros tenemos una diferencia, y es que nosotros vivimos juntos. Entonces claro, uno milita, uno sale de una asamblea reventado, porque lo reventaron en una asamblea, y uno llega a su casa y ya. Nosotros estamos en la reunión y llegamos aquí al desayuno, y nos vemos, y nos encontramos en el baño… también es el tema de la convivencia, es como tener novio. Es como cuando tú te vas a vivir con tu pareja, entonces eso también como que al final si no logras una buena empatía se puede volver un infierno...

Claro, puede ser una buena contención, o puede que no…

Karina: ¡O lanzarse pa’l aire!… Entonces, ¿qué es lo importante del Ateneo? Es la forma de cómo se cuestiona el conflicto, nosotros siempre hablamos de cómo gestionamos el conflicto, el conflicto en la organización, en la asamblea, pero es también la convivencia. Porque por ejemplo tú ves una reunión nuestra y el tema es reuniones, informes, etc., pero también es lo cotidiano, la limpieza, el huerto. Lo doméstico también se vuelve un tema que se cuestiona a diario, y eso es muy interesante, porque al final uno en esa familia, o en ese espacio, pues uno cierra la puerta de su cuarto y ¡bórralo!, ¿sí? No, aquí no, tú no puedes hacer eso porque es que nos vemos todo el tiempo, dormimos, sabemos… el tema de conocerse es muy fuerte, y entonces, ¡eso también te anima!, porque al final tú vas construyendo unas prácticas distintas, que te dicen “sí, la sociedad sí se puede cambiar”, “sí se puede convivir en colectivo”, “sí se puede”. Sin tenerle miedo al conflicto, es decir, uno no puede esperar que el conflicto no esté, y el Ateneo Popular no espera que el conflicto no esté, ni de las puertas para dentro ni mucho menos de las puertas pa’ afuera, en esta situación.

Entonces, yo creo que hay mucha esperanza y mucho amor en el Ateneo Popular, y creo que el proyecto pues se está definiendo, y bueno pues se aprieta, el cuello de botella se va cerrando pero eso tiene salida, está estrecha pero tiene salida, entonces yo creo que sí, y esa es la actitud que hay que tener.






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