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ALEMANIA MATANZA

Ataque de Múnich: ¿síndrome de Amok o profunda crisis social?

El terrible asesinato de nueve personas en Múnich comienza a esclarecerse. David S., el joven que habría sido el autor de los disparos, padecería síndrome de Amok.

Martes 26 de julio de 2016 | Edición del día

Foto: EFE/EPA/SVEN HOPPE

Según fuentes oficiales, el motivo central del asesino obedece a un desorden psiquiátrico y fue perpetrado en estado Amok. Pero eso no explica las circunstancias que empujan a estas acciones ni las repercusiones políticas y sociales en una sociedad polarizada.

La falta de información certera durante las horas siguientes al tiroteo no fue un inconveniente para los grandes medios alemanes, en su ejercicio habitual como voceros de un Estado racista. No han respetado el dolor de las familias de las víctimas y el temor de toda una población en Múnich. Los trágicos hechos acontecidos en la tarde del viernes 22 de julio fueron relatados por las cadenas informativas con la presunción de que se trataría de un atentado islámico, de que el autor sería un refugiado y todo tipo de expresiones que, antecedidas por “supuestamente” o “no estaría confirmado, pero…”, tendieron a profundizar la estigmatización sobre refugiados e inmigrantes. Hasta el experto en terrorismo, Joachim Krause, en diálogo con DLF (Radio Alemania), afirmó “he visto ARD y ZDF y ha sido muy malo “, en tanto responsabilizó a esas dos cadenas televisivas por la "histeria" que recorrió luego a la población.

El coro mediático fue acompañado por personajes de la política. El líder bávaro del ascendente partido de extrema derecha Alternativa por Alemania, Petr Bystron, declaró en su Facebook “Es momento de que el gobierno reconozca que ha cometido un error en dejar entrar al país a un millón y medio de personas incontroladamente. Es tiempo de discutir cómo enviamos de regreso a los migrantes a sus países de origen. Necesitamos una fuerte repatriación, en lugar de esfuerzos para una inútil integración “.

Cuánto contraste con la inmensa solidaridad social plasmada en la campaña vía Twitter #offenetuer para que se abran las puertas de las viviendas, y así, se acoja a las personas que quedaron varadas en las calles, ya que fue interrumpido el transporte público local inmediatamente transcurrieron los disparos y el caos se abrió paso en la ciudad.

Síndrome de Amok o complejo fenómeno político y social

A partir del sábado, cuando se confirmó que David S. no tenía ninguna vinculación con sectores del islam, toda la responsabilidad cayó en la historia psiquiátrica del joven. Según informa el Süddeutsche Zeitung, David S. permaneció internado en 2015 durante dos meses y continuaba su tratamiento ambulatorio por depresión y un trastorno de ansiedad que le generaba fobia social. En los allanamientos realizados por las fuerzas especiales de la policía se descubrieron libros sobre el síndrome Amok y material sobre la masacre de Winnenden, un espantoso episodio que tendría igual consecuencia en dicho síndrome, donde murieron 16 personas -incluido el asesino suicida- en varios tiroteos con epicentro en una escuela secundaria de Baden-Wurtemberg.

El Amok se observa desde hace 200 años y con mayor frecuencia en países desarrollados. Es definido por la OMS como “un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y/o agotamiento”. Allen Frances(*), psiquiatra norteamericano y director del Diagnostic and Statistical Manual (DSM IV), en diálogo exclusivo con La Izquierda Diario, rechaza la explicación del gobierno alemán y replicada por los conglomerados de medios que reduce en el síndrome Amok la única explicación de los asesinatos. “Los esfuerzos por encontrar explicaciones psiquiátricas para estos actos de violencia usualmente confunden más que clarificar. El síndrome Amok implica repentina pérdida de control y no la planificación cuidadosa de un ataque particular. El acceso a armas, el efecto copycat facilitado por los medios, el odio al extranjero y el fanatismo religioso o político son motivaciones más significativas para los asesinatos en masa”.

Ante la consulta sobre si la definición de Amok en estos casos no actúa como simplificadora para explicar un fenómeno social y político complejo, Frances agrega que “la ineficaz búsqueda de una causa psicológica es parte de una estrategia de la Asociación Nacional del Rifle de EEUU para distraer la atención de la necesidad del control de armas. Le permite a los medios masivos continuar sensacionalizando el crimen e ignora la necesidad de cambios en las políticas y en el discurso civil.”

Alemania, polarización social y emerger de la extrema derecha.

Lo cierto, es que las fuentes oficiales tampoco pueden ocultar la vinculación de las acciones de David S. con los atentados ocurridos en Noruega en 2011. Tanto sea porque David S. poseía material sobre dicha masacre en su cuarto, como debido a que el viernes 22 fue el quinto aniversario de esa abominable acción, donde el empresario de ultraderecha Anders Breivik, asesinó a 77 personas -en su mayoría jóvenes participantes del campamento de la juventud socialdemócrata-.
En parte, ese fanatismo de extrema derecha estaría relacionado a porque el joven asesino de Múnich gritó contra los turcos mientras abría fuego, según se ve en este video. El hecho de que sus víctimas sean en su mayoría jóvenes de entre 14 y 21 años y con trasfondo inmigrante -turco, griego, kosovar-, aún no se sabe si ha sido una casualidad o parte de un plan.

Juan Duarte, psicólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires, expresa que “hay que evaluar la situación social de la cual esta conducta es un emergente particular. No hay conducta por fuera de condiciones sociales e históricas. Obviamente desde el Estado y el gobierno van buscar individualizar el problema todo lo que puedan”. En una sociedad polarizada socialmente, donde la crisis de la Unión Europea emerge por todos los poros y siembra el germen del crecimiento de la extrema derecha, queda lugar para preguntarse por qué un joven de 18 años padece una fobia social que lo lleva a asesinar mientras grita “soy alemán, he nacido en Alemania”. Existirá vinculación con un Estado y una parte de la sociedad que ha ido aislando a sectores sociales con trasfondo migrante, a quienes, a pesar de haber nacido en Europa, los hacen sentir no-europeos.

En una Europa donde sus guerras imperialistas producen cientos de miles de muertos en Medio Oriente y África, que genera una crisis humanitaria sin precedentes y propicia fenómenos reaccionarios como ISIS, no extraña que, con los últimos hechos, el Estado alemán avance a una mayor militarización interior, al estilo Francia de Hollande.

Las víctimas seguirán siendo los jóvenes, especialmente quienes tienen un trasfondo migrante, pero tomará un curso aún más represivo. Peter Altmaier, Ministro Federal de Asuntos Especiales del gobierno de Merkel, conociendo que no hubo vinculación entre el asesino y organizaciones terrorista igualmente declaró “haremos todo lo posible para conservar nuestro estilo de vida y el Estado mantendrá su supremacía. El terrorismo no alcanzará sus objetivos”. A continuación llamó a reestablecer un órgano central de seguridad, aún cuando el rol de los mismos quedó duramente cuestionado por su complicidad con los asesinatos de inmigrantes llevados adelante por la organización NSU (Clandestinidad Nacionalista) entre el 2001 y 2007.

Debemos prepararnos para enfrentar la persecución contra los jóvenes, y particularmente contra los jóvenes migrantes y refugiados. El movimiento contra la reaccionaria Ley de Integración en Baviera aunó hace un mes a 1500 personas en las calles y los diversos colectivos y alianzas nacionales, donde convergen jóvenes estudiantes y trabajadores, organizaciones antifascistas y de izquierda, realizan cotidianamente acciones contra el racismo, la guerra y el ascenso de la extrema derecha. El comité Jóvenes contra el Racismo -co impulsado por los jóvenes de RIO, organización hermana del PTS en Alemania-, organizó a fines de abril una huelga estudiantil nacional y movilizó en doce ciudades más de 8 mil jóvenes, prepara una nueva acción durante el inicio de clases en septiembre.Es necesario que los poderosos sindicatos alemanes apoyen estas acciones, y de este modo permitan que los trabajadores de la principal potencia europea le pongan un freno al ascenso derechista que significa odio y racismo, así como peores condiciones de vida, tanto para trabajadores inmigrantes como nativos, y situaciones desesperantes de barbarie.

(*)Allen J. Frances es psiquiatra y sus trabajos son mundialmente renombrados. Fue Director de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Duke University y fundador - editor de los reconocidos Journal of Personality Disorders and the Journal of Psychiatric Practice. Además, presidió la cuarta edición de Diagnostic and Statistical Manual (DSM-IV).






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