Mundo Obrero

APUNTES DE UN CONFLICTO TESTIGO

Astillero Río Santiago: un nuevo round en una pelea que es a fondo

El martes, con una nueva acción decidida de todos los trabajadores obligamos al Gobierno de Vidal a firmar una nueva acta de compromiso. Pero su plan es otro. Tenemos que defender cada logro con una lucha mayor y en unidad con todos los sectores.

Juan Contrisciani

Delegado del Astillero Río Santiago | Agrupación Marrón | Dirigente del PTS

Jueves 20 de septiembre de 2018 | 18:11

Foto María Paula Ávila | Enfoque Rojo

El martes, con la firma del acta por parte del ministro del Gobierno de Vidal, Joaquín De la Torre, se levantó la permanencia pacífica del Ministerio de Economía Provincial, que llevamos adelante los trabajadores del Astillero por más de 15 horas.

En el acta el Gobierno se comprometió a comprar insumos y a la “continuidad de las obras en ejecución” que es hoy nuestro principal reclamo. Además, se acordó la suspensión de los descuentos y que se aborde esta discusión en una mesa de negociación, dejando los trabajadores de manifiesto la defensa del convenio colectivo. Además, el Gobierno se comprometió a depositar el dinero del Comedor y los aportes gremiales y de la obra social sindical.

El acuerdo tiene un carácter precario, porque el Gobierno asume un compromiso que es contrario a la política que lleva adelante. Por lo tanto, lejos de una solución, estamos en el centro de la tormenta y hay que prepararse para nuevos episodios.

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Hace unos días los trabajadores permanecimos masivamente en la fábrica, junto a nuestras familias y organizaciones solidarias que rodeaban el predio, mientras se reunía los representantes gremiales y paritarios con las autoridades del Astillero.

Allí se había firmado, con la presencia de una Fiscal que concurrió al predio, un acta con el compromiso de comprar los insumos necesarios para la continuidad de los trabajos y una próxima reunión. Luego de esta acción el Gobierno tuvo que decir públicamente que no buscaba “ni el cierre, ni despidos” en el Astillero.

Pero el lunes las autoridades provinciales suspendieron la reunión acordada e incrementaron la campaña permanente de agravios hacia los trabajadores. Sumado a la enorme incertidumbre reinante, el malestar fue en aumento.

La jornada del martes comenzó a primera hora, con asambleas de sector y luego una asamblea general donde se decidió movilizar a la ciudad de La Plata. Una vez ahí, los trabajadores marchamos hacia el Ministerio de Economía, dónde ingresamos con el objetivo de ser recibidos por el ministro Hernán Lacunza, quién condicionó el diálogo a que nos retiremos del Ministerio. Un nuevo ultimátum del Gobierno que viene incumpliendo los acuerdos y que fue rechazado por los trabajadores, quienes decidimos permanecer hasta que nuestros reclamos fueran atendidos.

El Astillero despierta una gran solidaridad

Con el transcurso de las horas la permanencia en el Ministerio fue creciendo. Las familias, organizaciones solidarias, los estudiantes que se encontraban tomando sus facultades se acercaron a acompañarnos.

Referentes de todos los gremios regionales acercaron su apoyo y una masiva marcha aniversario de la desaparición de Julio López rodeó de solidaridad nuestra lucha. Las organizaciones referenciadas en el kirchnerismo brillaron por su ausencia. Su consigna de “hay 2019” los coloca por fuera de la firme resistencia que hoy estamos dando franjas importantes de trabajadores contra el ajuste en curso.

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Mientras tanto el Gobierno intentó, con poco éxito, desprestigiarnos, y acusarnos de violentos, valiéndose de los medios de prensa afines, como TN y el diario El Día de la ciudad.

Esa noche intervinieron integrantes de la Pastoral Social, quienes llevaron al Gobierno un acta donde los trabajadores manifestamos los tres puntos que condicionaban el levantamiento de la permanencia. Esos puntos fueron aprobados por la asamblea realizada por los trabajadores y fue finalmente firmado por las autoridades.

Algunos compañeros cuestionaron que había fuerza para conseguir con la toma la devolución de los descuentos, que quedó para la discusión en la mesa de negociación.

La intervención de la Iglesia católica, la misma institución reaccionaria que se puso al frente de garantizar que el aborto siga siendo clandestino en el país, se ofreció como mediadora en este conflicto, intentando mostrarse como “amiga de los obreros”. Es evidente la trascendencia nacional de la lucha del Astillero, dónde el Gobierno entiende que si avanza en derrotarlos verá liberado el camino para ir por el resto de los estatales.

Lo mismo entienden los trabajadores que rodearon de solidaridad este conflicto. Y lo mismo entiende la Iglesia, que intenta ser un actor en la contención social si el descontento crece y se desarrollan enfrentamientos mayores.

Hay que tener en claro que, si se logró un acta acuerdo y por más precaria que ésta sea, fue porque se derrotó el ultimátum del Gobierno de no negociar mientras durara la toma. La intervención de la Iglesia en ese momento como mediadora fue la forma de intentar ocultar ese hecho. Al día siguiente, en la movilización de los estatales, desde los discursos de ATE Ensenada y ATE Provincia se dejó en claro que se le pretende asignar a la Iglesia un rol preponderante.

Los trabajadores aceptaron a mano alzada el acta como una salida coyuntural de la ocupación y la intervención misma de la Iglesia como mediadora, ante la negativa del Gobierno a negociar en esas condiciones. Pero el mismo sindicato, pretende convertirla en un actor central.

Lejos de depositar allí nuestras expectativas, los trabajadores debemos profundizar el camino de la lucha y la unidad con los distintos sectores, que es lo que viene permitiendo hasta el momento resistir los embates del Gobierno.

La mesa de negociación tiene que ser exclusivamente entre dos partes: el Gobierno y los representantes de los trabajadores. Proponemos que la asamblea general y en las secciones y Cuerpo de Delegados se vote este mandato.

La pelea de fondo

Lo que está en curso es un ataque mayor que, por el momento, el Gobierno ha venido readecuando producto de la firme resistencia de los trabajadores.

El primero en hablar abiertamente de esos objetivos fue el propio Mauricio Macri, quién declaró (rodeado de empresarios navales y pesqueros) que “al Astillero hay que dinamitarlo”. Vidal, insistió reiteradamente en denunciar que era deficitario y una carga para la Provincia.

El Ministro De la Torre fue al grano, diciendo que en Astillero sobran 600 trabajadores “que provienen de la Uocra”. De la Torre, quién proviene del peronismo bonaerense, finalmente es uno de los que mejor entendió la política macrista al estigmatizar a los trabajadores para justificar los ataques. Uocra = Pata Medina, es la fórmula para despedir sin culpa.

“Construyendo al enemigo”

La intervención encabezada por Daniel Capdevilla vino a ejecutar este ataque contra los trabajadores. Los hechos de los últimos cuatro meses son parte de un plan premeditado, tanto en el terreno político, (anti) sindical, legal y (fundamental) con una campaña de prensa que busca “construir un enemigo acorde a su necesidad” para avanzar sobre las conquistas de los trabajadores.

Las alternativas que manejan son varias: 600 despidos según Capdevilla, dividir el Astillero en dos como dice Vidal, flexibilizarlo como accesorio del Puerto La Plata, como dice su Director Mariano Penas, dejar en pie sólo 600 obreros y venderlo al empresario naval marplatense Vito Contessi, como trascendió hace unos meses.

Para la implementación de este plan es que se frenó la construcción del Buque Eva Perón, construido en un 97 %. Es que la entrega del primero de dos buques comprometidos a Venezuela (además de la incomodidad que significaría para Macri y Vidal) debilitaría los argumentos de un Astillero improductivo.

Paralelamente paralizaron la construcción del otro petrolero, el “Juana Azurduy”, de las LICAs y todo tipo de reparaciones navales.

Unidad de los trabajadores

La unidad de la fábrica es lo que ha logrado hasta el momento frenar estos embates. Cada ataque ha sido enfrentado con mayor unidad y firmeza. La nueva generación de jóvenes obreros se ha alimentado de las luchas de los históricos de los 90 que han regado de tradición de lucha a una nueva generación, que viene teniendo su bautismo de fuego, represión, lucha y solidaridad defendiendo la fuente de trabajo de 3.300 familias de la región.

Así como el Gobierno tiene su plan de guerra contra los trabajadores, hay que delinear el plan general de acción para derrotarlo.

Este 24 de septiembre hay que hacer sentir con fuerza la movilización obrera y un paro total para el 24 y 25. Hay que profundizar la coordinación a través de un nuevo Plenario Regional, pero donde el protagonismo lo tengan los que le venimos poniendo el cuerpo a la lucha contra el ajuste y el ataque del gobierno.

A los trabajadores del Astillero, a los estatales de la región nucleados en ATE, a los sectores en lucha, a la izquierda combativa, tenemos que sumar al movimiento estudiantil que viene apoyando con entusiasmo y fuerza la lucha del Astillero.

El primer objetivo es defender un ARS 100 % estatal y reactivado, sin despidos, que viene siendo el factor aglutinante en la región. Le tenemos que sumar el conjunto de los reclamos sectoriales, en el camino de derrotar las políticas de ajuste de Vidal, Macri y el FMI ¡Son ellos o nosotros!







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