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Assange será interrogado en Londres tras dos años de encierro en embajada de Ecuador

Julian Assange, fundador de Wikileaks, podrá ser interrogado por la justicia sueca en Londres tras dos años de estar encerrado en la embajada ecuatoriana en dicha ciudad, para evitar su extradición a Suecia y desde allí a Estados Unidos. Puede ser el final de un largo encierro para quien develó secretos diplomáticos y las torturas de Estados Unidos en Irak.

Josefina L. Martínez

@josefinamar14

Alejandra Ríos

Londres | @ally_jericho

Sábado 14 de marzo de 2015 | Edición del día

Fotograía: EFE / Kerim Okten

Assange es investigado en Suecia por cuatro supuestos delitos contra dos mujeres, que él niega, cuando estaba de visita en Suecia en agosto de 2010, aunque no ha sido acusado formalmente con cargos.

Suecia solicitó su detención y extradición a Londres, donde se encontraba Assange en 2010. Extradición que fue aceptada por Reino Unido. Desde entonces Assange solicitó asilo político a Ecuador, refugiándose en su embajada en Londres, para evitar la extradición.

Assange y su defensa argumentan que el “caso sueco” puede ser una maniobra para después extraditarlo a Estados Unidos, donde podría ser juzgado por develar secretos militares, con consecuencias muy graves.
El proceso de acusación contra Assange en Suecia ha estado rodeado de polémica sobre la solidez de las denuncias y los motivos de las demandantes, filtraciones a los medios, sustituciones de fiscales y una reapertura del caso que había sido reducido inicialmente a un delito menor.

Durante estos dos años la defensa de Assange solicitó que fuera interrogado en la embajada de Ecuador en Londres, a lo que se negaba la justicia Sueca, insistiendo en su extradición.

Pero ahora, con la decisión de la fiscalía sueca de interrogar a Assange en Londres, se ha producido un giro de 90 grados. Este cambio de actitud de la justicia sueca es que varios de los delitos de los que Assange es sospechoso prescriben en agosto de este año. Sin embargo, las acusaciones de violación prescribirían en 2020.

Uno de los abogados de Assange dijo que están satisfechos con esta decisión, y que el fundador de Wikileaks está dispuesto a declarar en cuanto sea posible.
El caso de Julian Assange y su largo encierro en la embajada londinense es una muestra de la gran hipocresía del Reino Unido.

En septiembre de 1998 el dictador chileno Pinochet viajaba a Londres, donde fue alcanzado por un pedido de captura y extradición librado a instancias del juez Baltasar Garzón de España, para juzgarlo por el caso de ciudadanos españoles asesinados por su dictadura. La defensa de Pinochet primero se amparó en sus fueros como senador vitalicio y finalmente - luego de una disputa judicial que duró 17 meses – Gran Bretaña negó la extradición y lo dejó libre para volver a su país, apelando a razones “humanitarias” por su estado de salud. De este modo Pinochet vivió tranquilamente en Chile varios años más hasta su fallecimiento, sin haber sido nunca condenado por los miles de asesinados, torturados y desaparecidos durante la dictadura.

A diferencia de aquel caso, Gran Bretaña insistió durante estos años con hacer cumplir el pedido de extradición de Assange por parte de Suecia.
Ni bien Ecuador le dio refugio a Assange, el gobierno británico ordenó rodear el edificio con la policía metropolitana y amenazó con emplear un decreto de 1987 que dejaría sin efecto el artículo de la Convención de Viena de 1961 que estipula que los gobiernos nacionales no pueden ingresar a las embajadas. Aunque finalmente nunca avanzó en lo que hubiera sido una ofensiva por encima de la soberanía de Ecuador, la amenaza se mantuvo y Assange estuvo recluido en una habitación de esa sede durante dos años.

Inglaterra de este modo protege tanto sus propios intereses así como los de EEUU contra Assange, quien mediante la difusión de cientos de miles de documentos y memorandos secretos causó daños importantes a la imagen de la diplomacia norteamericana en el mundo entero.

Aunque no fueron difundidos documentos de “alto secreto” o que pudieran considerarse seriamente dañinos para la “seguridad militar” de EEUU, sí se pusieron en evidencia mecanismos de espionaje y control sobre gobiernos y funcionarios extranjeros, opiniones despectivas sobre gobernantes de diversos países por parte de sus embajadores, operaciones de “presión” en defensa de sus intereses o los de sus empresas, etc.

Y una de las revelaciones más escandalosas es quizás, la de cientos de miles de fichas y documentos que testimonian los asesinatos a sangre fría, torturas y maltratos a miles de personas en Irak y Afganistán por parte de las tropas norteamericanas, así como también de parte sus aliados títeres. En estas denuncias también se vieron involucrados militares del ejército británico.

Los casi 400.000 documentos que conformaron los “papeles de Irak” mostraron la política de asesinatos y torturas de los ejércitos imperialistas de ocupación, y al mismo tiempo confirman que todo esto ocurría bajo absoluto conocimiento del Pentágono, que recibió cada uno de estos informes.

Las acusaciones sobre Assange en Suecia no son menores, y es necesario prestar atención a las declaraciones de las mujeres involucradas. Pero en todo caso esas acusaciones deberían ser investigadas por personalidades reconocidas de los derechos humanos y organizaciones por los derechos de las mujeres, sin ninguna intervención de los gobiernos comprometidos en el caso.







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