Géneros y Sexualidades

CÓRDOBA

Así como en las calles, seamos miles en Rosario para luchar por nuestros derechos

En Argentina, las mujeres tenemos una enorme tradición de lucha y una inmensa experiencia de organización. Encuentro de Mujeres y #Niunamenos, otro nuevo desafío.

Laura Vilches

Legisladora provincial PTS-FIT | @VilchesLaura

Jueves 29 de septiembre | Edición del día

Las mujeres de nuestro país tenemos una inmensa tradición de lucha que demuestra que podemos: allí están las madres y abuelas de Plaza de Mayo, las familiares y exdetenidas-desaparecidas denunciado a la dictadura genocida; allí están con su potencia las madres de Cromañón y de la Masacre de Once señalando la desidia patronal y la corrupción gubernamental que mató a sus familiares; allí están las mujeres que salían a parar la olla popular y cotidiana, cuando banqueros y empresarios quebraban al país en la crisis del 2001.

Allí están también las “madres y hermanas de la gorra” como Viviana Alegre, Nancy Sosa, Emilia Rojas o Lorena Barraza, acusando a los policías del gatillo fácil. Allí las madres y hermanas, las maestras de Yamila Cuello, Yohana Chacón o Marita Verón denunciando las redes de trata.

Allí, las Madres de Barrio Ituzaingó denunciando la contaminación de los agrotóxicos; allá, las estudiantes y docentes que peleaban contra la injerencia de la Iglesia en la educación ante a reforma cordobesa de 2010. Allí están ese tercio de mujeres que en nuestro país es jefa de hogar y sostiene con sueldos miserables a su familia. Allí están las madres denunciando el abuso sexual a sus hijos en una escuela cordobesa y la complicidad de una Justicia que los revictimiza. Allí están todas esas miles de mujeres ignotas que pelean cotidianamente contra el ajuste. Ante cada crisis económica, social, política, ante cada tragedia o injusticia, ahí están las mujeres a la cabeza de pelear contra la ignominia.

La historia de los Encuentros de mujeres, se ha nutrido de esa tradición de lucha; en cada una de esas mujeres que estuvieron allí presentes nos vamos encontrando las demás, y quienes viajamos (alguna vez) por primera vez a un Encuentro, retomamos la posta para avanzar. Pero a la vez, necesitamos fortalecer estos Encuentros para que todas las que participamos, tengamos el derecho a decidir en los talleres y unificar las demandas que cada una lleva desde todos los rincones del país.

Un antes y un después del #NiUnaMenos

Desde hace dos años, muchas de las que participamos en los encuentros de mujeres estuvimos también, junto a miles de personas en las movilizaciones que le pusieron nombre a la violencia de género y los femicidios: todas dijimos #Ni UnaMenos, todas decimos #VivasNosQueremos.

Desde entonces, logramos entender y discutir con muchas de nuestras amigas y madres, con nuestras compañeras de trabajo o hermanas, cómo se ejerce la violencia sobre nuestras vidas cotidianas.

Tenemos que llevar esas inquietudes y necesidad de tener un espacio propio donde discutir, pensar y organizarnos al Encuentro de Mujeres en Rosario. Allí nos encontraremos otra vez con miles de mujeres que se organizan, que debaten en talleres con múltiples temáticas, que cuentan sus experiencias de dolor porque de allí sacan la fuerza para pelearla cada día.

Tal como sucedió con las movilizaciones del 3 de junio, en el Encuentro de mujeres, muchas madres, amas de casa, trabajadoras, aprendimos a señalar que además de realizar las tareas del hogar y el cuidado de los hijos o ancianos, tenemos derecho al descanso, al tiempo para divertirnos o enfermarnos sin que la casa “se venga abajo”; aprendimos a reconocer que las labores domésticas son un trabajo no reconocido.

Junto a las estudiantes, docentes, trabajadoras de la salud, discutimos que la televisión y los medios nos muestren sólo como objetos para ser admiradas o repudiadas por nuestra apariencia física, o juzgadas por la ropa y la vida que llevamos, como si eso nos hiciera merecedoras de ataques sexuales o la muerte; así pretendieron tratar a Camila Carletti, Melina Romero y tantas otras víctimas de femicidio.

Como en cada 3 de junio, en los Encuentros también nos reconocemos con a aquellas que rechazan la imposición de cuándo ser madres y que cientos de mujeres, en su mayoría jóvenes y pobres, mueran por decidir en la clandestinidad. Con bronca, denunciamos que en los casos de violación o cuando peligra nuestra salud y el aborto es legal, tampoco se cumplen las normas que lo garantizan. Por el contrario: médicos, policías, la Iglesia y la justicia obstaculizan nuestro acceso a ese elemental derecho. En Córdoba venimos reclamando hace años que se aplique el protocolo de aborto no punible, suspendido por la presentación judicial de una organización católica.

En nuestra provincia, como en todo el país, repudiamos la precarización laboral que afecta a la mitad de las mujeres desde hace más de una década y que le permitió al macrismo despedir a miles de trabajadoras y trabajadores del estado a principio de año.

Esta fue la denuncia clara de las trabajadoras de la Dirección de Violencia Familiar y de la Secretaría de Lucha contra la Trata (actual “Polo Integral de la Mujer en Situación de Violencia”), que estaban contratadas desde hace años y fueron despedidas. Estas compañeras lograron su reincorporación con la lucha en las calles, mientras denunciaban la explotación laboral a las que están sometidas (al igual que miles de docentes, enfermeras, médicas, empleadas de comercio, trabajadoras de call centers). Son ellas quienes trabajan a diario con real voluntad y preocupación para sacar a las mujeres de una situación de violencia y evitar nuevos femicidios, mientras el gobierno de Schiaretti hace demagogia en nombre de nuestros derechos.

La violencia ejercida contra las mujeres trans y lesbianas, al igual que contra los homosexuales, como se expresó en el ataque a nuestro compañero Gonzalo, fue denunciada en cientos de manifestaciones donde se pedía, a la par, justicia para Laura Moyano, Diana Sacayán y la implementación urgente del cupo laboral trans.

Los Encuentros Nacionales son una herramienta que las mujeres hemos logrado sostener con lucha y organización durante más de 30 años. En ellos, recreamos esa fuerza que nos da el debate y la organización, y que hemos sentido multiplicada con cada #NiUnaMenos.

Fuimos miles en las calles; seamos miles, otra vez, en el Encuentro Nacional de Mujeres.




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