Política

APERTURA DE SESIONES

#AsambleaLegislativa: Macri reivindicó “el crecimiento invisible” y chicaneó a los docentes

En la apertura de sesiones, el presidente volvió a apelar al discurso motivacional, con algunos discutibles datos de su gestión y marcó la agenda que pretende Cambiemos. La mención al aborto.

Jueves 1ro de marzo | 13:00

Fotos: Enfoque Rojo

Mauricio Macri inauguró hoy el 136° período de Sesiones ordinarias del Congreso Nacional. En un discurso que duró, tal como se había anunciado, unos 40 minutos, el presidente volvió a utilizar uno de sus recursos acostumbrados. Eligió el tono motivacional que sería acompañado por el “sí se puede” por la barra de Cambiemos, enumeró lo que serían algunos de los logros de su gestión y marcó la agenda legislativa y ejecutiva para los próximos meses.

Además, habló de “diálogo” pero evitó hablar de los miles de despidos en el Estado y chicaneó a las docentes por sus reclamos en las paritarias. Como era de esperar, anunció que el aborto sería debatido en este año legislativo.

Macri eligió arrancar su discurso “homenajeando a los 44 tripulantes del ARA San Juan”, un tema que se ha convertido en una crisis para el gobierno. Entre otras cosas por las denuncias de los familiares contra el Ministerio de Defensa y la Armada.

El inicio del discurso y los primeros minutos tendrían el acostumbrado tono “motivacional” del presidente. “Quiero iniciar diciendo ´gracias, por comprender que es un esfuerzo que hacemos entre todos. Gracias, gracias, gracias’”.

Entonces intentó ubicarse como un estadista entre dos presiones: “los que nos critican que vamos demasiado lento y nos piden un shock de ajuste y los que nos piden que nada cambie”.

Así fue recorriendo algunos lugares comunes de su discurso. Mientras el presidente hablaba, las redes sociales se inundaban con críticas a su discurso. Entre los que cuestionaban "en vivo" estaban los diputados y referentes del Frente de Izquierda.

En su discurso Macri sorprendió planteando, con la tónica republicana de la transparencia, que “los funcionarios nos pusimos límites como nunca antes. Ahora hay reglas sobre cómo mostrar nuestro patrimonio, para evitar los conflictos de intereses y para nombrar familiares”. Lo dice pocas semanas después de que se haya desatado el escándalo por los manejos de Jorge Triaca con el nombramiento de parientes en el Estado, así como las cuentas offshore de Valentín Díaz Gilligan y Nicolás Caputo.

Más tarde reivindicó el pacto fiscal. “No podemos gastar más de lo que tenemos. En esto nos pusimos de acuerdo con los gobernadores. Llegó el momento de ser serios con el equilibrio fiscal”. Recordemos que el pacto, a cambio del apoyo a la ley contra los jubilados, ya se está sintiendo en el ajuste a trabajadores estatales y docentes en el interior.

Macri reivindicó su supuesta lucha contra la pobreza, la inflación y por el acceso a la vivienda, aunque en los tres tópicos es imposible encontrar datos que confirmen sus definiciones. La vida cotidiana de millones lo desmienten. Quizá por eso utilizó en un momento el término "crecimiento invisible".

Un capítulo especial le dedicó a la cuestión laboral. En primer lugar, reivindicando el diálogo, justo en el momento en que la administración nacional está despidiendo a trabajadores del Hospital Posadas, el Inti y Río Turbio, así como en varios ministerios.

Pero además reivindicó sus planes de reformas estructurales, cuestionados después de las movilizaciones de diciembre de 2017. “Tenemos que organizarnos para el trabajo del siglo XXI”, dijo. Más tarde reivindicaría que “nos sentamos a conversar de que todos los actores, sindicatos, empresas y gobierno”. Así también defendió los acuerdos sectoriales de productividad que han avanzado en el sector petrolero, la construcción, el ferrocarril y la lechería, quizá anticipando una “reforma laboral” por partes y una flexibilización por sectores.

Macri también le dedicó tiempo a referirse a otros tópicos del discurso de gestión macrista: la “revolución del turismo”, la “federalización de internet” y el “desarrollo de los parques nacionales”. En especial se detuvo en la cuestión de los accidentes automovilísticos, pero para aprovechar a anunciar nuevas obras de 1500 kilómetros de autopista. Un gesto para la patria contratista (la misma que se corrompió con la obra pública en las últimas décadas).

Con la cámara enfocada en Patricia Bullrich, Macri también habló de "seguridad". "Creemos en un sistema republicano, que cuide a los argentinos para que vivamos más seguros. Los que nos cuidan merecen todo nuestro respeto y admiración", dijo. Todos los que seguían el discurso lo interpretaron como lo que era: una indudable reivindicación al policía Chocobar, reciente emblema de la ejecución sumaria en manos de las fuerzas de seguridad.

Pero Macri además, como era de esperar, intentó ponerle un tono “social” a varios tramos de su discurso, en una gestión que en muchos sectores es visto como “un gobierno para los ricos”. Se refirió por ejemplo a los problemas de la alimentación infantil, justo cuando los docentes bonaerenses están denunciando que el Estado destina 11 pesos por niño por día para los comedores escolares a los que concurren cientos de miles de ellos.

El pasaje sobre la educación fue uno de los más significativos. “Tenemos que trabajar por la igualdad educativa, para que los más vulnerables puedan acceder a una educación de calidad” dijo. Esto a pesar de las críticas que viene recibiendo su gestión por la situación de la educación pública y la contracara de la educación privada. Allí aprovechó para lanzar un ataque a los docentes: “no podemos acordarnos de la educación solo en las paritarias”. Recordemos que los docentes vienen denunciando el techo del 15% que quieren imponerles, así como el cierre de escuelas y grados y la grave situación de comedores y edificios escolares.

Ese tramo hizo recordar a los discursos inaugurales de Cristina Kirchner, donde criticaba a los docentes por sus horas de trabajo y sus "meses de vacaciones". Era, también, el momento en que ocurrían las paritarias. Allí parece que no hay “grieta”.

Para el final dejó otro de los temas que están en la agenda social: los derechos de las mujeres. Con toda demagogia, “denunció” que “no podemos permitir que una mujer gane menos que un hombre, no es justo”. No quedó claro si próximamente anunciará un congelamiento de los salarios de los hombres, difícil esperar otra “solución macrista” al problema de la desigualdad. Más cuando cientos de mujeres, como las del Hospital Posadas o el Inti, están siendo directamente despedidas.

Pero el eje de ese punto sería la cuestión del aborto. Macri relató que “100.000 chicas quedan embarazadas todos los años. El punto de partida es la educación, la educación sexual empodera a los jóvenes”, dijo aunque su gestión desmanteló el programa ESI (Educación Sexual Integral).

Luego plantearía que “hace 35 años venimos postergando un debate: el del aborto. Estoy a favor de la vida, pero también de los debates maduros y responsables. Por eso vemos con agrado que el Congreso lo incluya en su agenda de este año”, aseguró. Volvió a dejar claro que, más allá de la movida política ante el reclamo de millones de mujeres, su gobierno se opondrá al aborto legal, seguro y gratuito como apoya la mayoría de la población.

Así concluirían los ejes de un discurso en el que, si bien quiso mostrar una gestión exitosa y su agenda futura, quedó claro que tuvo que abandonar el tono del “reformismo permanente” que había mostrado exultante semanas después de las elecciones de octubre.

El cierre volvería a ser en tono motivacional. “Los invito al entusiasmo del hacer, la alegría del hacer, de ser parte de una generación que está cambiando la argentina para siempre”.







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