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CASO PROVOLO

Arzobispado de Mendoza debe informar paradero de monja acusada de encubrir a curas pederastas

Kosaka Kumiko es la monja que las víctimas señalaron como quien facilitaba los ataques sexuales. El vocero del Arzobispado, Marcelo De Benedectis, aseguró que no tienen datos sobre la monja.

Viernes 31 de marzo | Edición del día

La Justicia le solicitó al Arzobispado de Mendoza que brinde información sobre el paradero de la monja de origen japonés Kosaka Kumiko luego de librar una orden de detención sobre ella. Kosaka Kumiko está acusada de encubrir a los curas pederastas del Instituto Próvolo. El abogado de las víctimas, Sergio Salinas, confirmaba que de los testimonios se desprende que la monja era la encargada de "tantear" a los chicos, para identificar a los más sumisos que luego terminaban siendo abusados.

Los investigadores aseguraron a los medios locales que hasta el momento no recibieron respuesta desde el Arzobispado. A través de su vocero, Marcelo De Benedectis, la máxima autoridad de la iglesia católica en Mendoza asegura que no tiene datos sobre la monja, que debe solicitarlos a la congregación a la que pertenece Kumiko. Sin embargo algunas versiones indican que la monja estaría refugiada en Paraguay.

Una joven de 17 años que denunció haber sido abusada por el sacerdote Horacio Corbacho fue quien brindó el testimonio clave para la detención de Kumiko. Del testimonio de la jóven, reailzado en Cámara Gessel, se desprente que la monja era quien facilitaba los ataques sexuales y que los sometía a castigos físicos.Además de contar lo que sufrió a manos del cura Corbacho, también brindó detalles que permitieron que la Justicia allanara el lugar y se corrobaran las afirmaciones de la adolescente.

El pedido de detención contra la monja fue ordenado por el fiscal que lidera la investigación, Gustavo Stroppiana, quien intenta dar con la religiosa señalada como quien reclutaba a los chicos y chicas, facilitaba y tapaba los abusos. A Kumiko se la imputaría por participación primaria en abuso sexual agravado, una imputación más severa que el simple encubrimiento.

Según indican alguna versiones, no se descarta la posibilidad de que directivos y profesores pudieran terminar detenidos. Los nuevos testimonios brindarían elementos para que más personas fueran detenidas dado que con su accionar contribuyeron a que los abusos continuaran durante más de una década. Por lo que se desprende de la causa, había señales claras de lo que pasaba y nadie alertó a las autoridades.








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