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HISTORIAS DE MUJERES

Arte y lucha de mujeres pampinas

“Cocinas apagadas" se llama la puesta en escena inspirada en los centros de mujeres libre pensadoras, surgidos en la pampa salitrera­. Teresa Flores fue su principal impulsora y referente feminista de la época.

Lunes 6 de marzo de 2017 | Edición del día

En casi un absoluto silencio se ha mantenido la vida y obra de Teresa Flores, la primera dirigente sindical de la historia de Chile. Prácticamente no se conoce su influencia en la organización de mujeres ligadas al mundo obrero. Los centros femeninos anti clericales Belén de Sarraga se formaron a lo largo de todo el país cuando el movimiento obrero chileno tenía "olor a pólvora", como lo describió Luis Emilio Recabarren.

En el contexto de un nuevo 8 de marzo, día internacional de las mujeres, es que el Frente Artístico de Pan y Rosas quiere rescatar la historia de las mujeres de la pampa y dar a conocer su nombre a las trabajadores de hoy. Esta iniciativa constituida por profesoras, artistas y estudiantes, será parte del acto en el Teatro Municipal de Antofagasta que realizará el Sindicato de Profesores y Profesionales de la Educación y el Colegio de Profesores, para conmemorar la fecha.

Teresa Flores y el incendio que floreció la pampa

La puesta en escena está inspirada en la vida de Teresa Flores, quien nació en Iquique y creció en medio de la efervescencia social que existía entre los trabajadores y empresarios del salitre. Ella junto a otras mujeres, participó en cuanta actividad política se desarrollaba en la zona, sumándose a la lucha de los obreros de la pampa por mejoras salariales y condiciones laborales, al mismo tiempo que, junto con otras mujeres se organizaba por alcanzar la emancipación internacional de la mujer a través de centros femeninos.

El contexto histórico es una época muy difícil para las mujeres, pues la gran mayoría era arrojadas a una vida de miseria, sin acceso a derechos básicos como la educación, muchas no sabían leer ni escribir, siempre marginadas en el espacio privado del hogar o en trabajos marginados de la economía salitrera como fueron lavanderías y cocinas.

Mujeres libre pensadoras

La feminista anarquista española Belén de Sárraga durante su visita por el norte, recorrió las oficinas salitreras, logrando tras sus apasionadas conferencias, desencadenar el surgimiento de centros femeninos en el norte por la emancipación de las mujeres.

Teresa Flores y su compañero Luis Emilio Recabarren, serán los impulsores de esta hazaña, en las páginas del periódico el “Despertar de los Trabajadores” reflejan el trabajo político para difundir y levantar los centros femeninos, incentivando a cientos de mujeres a sumarse a la organización de femenina al interior del movimiento obrero.

El 10 de Abril de 1913 Teresa Flores escribía en El despertar: “Hago saber a las lectoras de Iquique que en el vecino puerto de Antofagasta se ha organizado el viernes último un centro de mujeres libre pensadoras. Invito a mis amigas y compañeras de ideas a organizar aquí en Iquique un centro análogo al de Antofagasta”

El 20 de mayo de ese mismo año Teresa también le dedica unas palabras a la sección femenina de aparadoras, en el mismo periódico. Se escribe que los centros también se ponían en escena obras de teatro popular donde actuaban mujeres, entre ellas Teresa Flores.

En el año 1917 impulso la creaciónde un Consejo Federal Femenino, dentro de la Federación Obrera de Chile. Desde aquí se formaron comités de dueñas de casa desde donde idearon tácticas de protesta que serían habituales muchas décadas después. Las socias del Consejo Federal Femenino se tendían sobre la vía férrea y los caminos de acceso a los yacimientos mineros para evitar la entrada de rompehuelgas a las empresas.

Las mujeres desde sus organizaciones descubren el carácter estratégico de la cocina, la cual a pesar de estar dentro del ámbito privado y pese a no ser reconocido como un trabajo, tiene un papel clave en la alimentación de los trabajadores pampinos.

Los comités de dueñas de casa impulsados por Teresa Flores hicieron carne la más brillante propuesta femenina de lucha en la época: “Las huelgas de las cocinas apagadas”.

Las mujeres decididas se organizaban para impulsar las huelgas de los trabajadores del salitre, si alguien intentaba encender las cocinas, las apagaban echando agua por las chimeneas, volcaban ollas, se negaban a encender las cocinas, también se paraban ante los vagones repletos de trabajadores y no se movían hasta que ellos se bajaban.

Había razones de sobra para que las mujeres se indignaran y se organizaran para terminar con las precarias condiciones en que vivían, ya que no había los víveres indispensables en la pulpería, descubrían los porotos con gorgojos o la harina contaminada. Las mujeres se ponían de acuerdo y se organizaban en los comités de dueña de casa, se iban a los sindicatos y se quedaban hasta que llegaban los hombres, que al ver que no había comida en sus hogares, partían al sindicato donde estaban las mujeres esperándolos para levantar un petitorio de demandas y parar la producción ante las injusticias que vivían.

Esta puesta en escena es la primera fase de un trabajo que se espera presentar como parte de una obra completa en otras instancias de organización de trabajadores, pretendiendo ser un aporte al conocimiento de la historia del movimiento obrero y feminista del norte, donde se plantó una semilla hace muchos años atrás con Teresa Flores y Luis Emilio Recabarren.







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