Cultura

ENTREVISTA // GUSTAVO CÁCERES

Arte desde Neuquén a MadyGraf (ex Donnelley)

La redacción de Izquierda Diario de Neuquén, entrevistó al artista plástico y obrero de la Cerámica Neuquén, Gustavo Cáceres, con motivo de la donación de una de sus esculturas a la gráfica MadyGraf (exDonnelley), el pasado domingo 7 de diciembre.

Viernes 12 de diciembre de 2014 | Edición del día

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¿Cómo empezaste a hacer arte?

  •  Empecé allá por el 2003, trabajaba en un taller metalúrgico 16 horas diarias con ritmos de producción duros. Terminaba el día molido. Pero encontré en los metales que sobraban, que se tiraban, la manera de hacer arte en la hora del almuerzo o me quedaba después de hora. Muchas obras las hice a escondidas del patrón porque estaba limitado con el horario. Era también una manera de escapar de la opresión de esos días. Hacía soldadura eléctrica y salían mariposas, flores, lo más osado que hice fueron los relieves con piezas recicladas. Desde ese tiempo hasta ahora no he parado de crear.

    ¿Tuviste influencia de otros artistas para empezar a hacer arte?

    En principio el artista que me inspiró, fue Giger con su arte oscuro. Las piezas de descarte metálicas, me llevaban a construir formas orgánicas, como las del maestro, al que conocí primero a través del cine, con Alien el octavo pasajero. Después accedí a su obra gráfica.

    Otro artista que me impactó fue Ciruelo Cabral con sus dragones y figuras fantásticas, y empecé a hacer obras con guerreros, figuras míticas y épicas.

    Un día, aparece la obra de Jesús crucificado en el avión de guerra, la veo en la tele, yo ni sabía quien era León Ferrari, lo supe muchos años después. Ese primer contacto me lleva a hacer una serie de obras contra la iglesia, pero con una estética mas cercana al rock, Escuchaba heavy como Black Sabath, Roonie James Dio; hard rock como Sepultura; rock sinfónico como Pink Floyd.

    ¿Cómo es tu relación con las instituciones de arte, escuelas, salas, centros culturales, etc.?

    Nunca le di pelota a las instituciones del arte, me parecían un candado para el arte, una picadora de carne para desarrollar un arte libre. Nunca entré a ver una muestra en un museo, eso lo empecé a hacer estos últimos años. Siguen siendo lugares elitistas, lejos del pueblo trabajador que no accede a esos espacios.

    ¿Desde cuándo exponés?

  •  La primera exposición fue en el 2010, organizada por la Comisión de mujeres de Zanón, Fasinpat. Mostré en la Conrado cultural de Neuquén. Hice muestras en recitales de rock invitado por las bandas, en la convención de tatuadores que se hace en Neuquén. También en algunas salas de arte independiente. En el 2012, en el Laboratorio de Arte de Neuquén y en el Triángulo que gestiona la Asociación neuquina de Artistas Plásticos. Lo mejor que me pasó en cuanto a las exposiciones fue llevar la obra a un jardín de infantes público, en un barrio del oeste neuquino. Ahí pudieron ver e interactuar con las obras escultóricas, los chicos y sus familias trabajadoras que no entran a una sala de exposiciones porque cuando salís de trabajar cansado no te da para eso.

    Se ve un cambio en tu obra en cuanto a las formas y el contenido ¿por qué está dado ese cambio?

  •  En los últimos dos años mi conciencia cambió. Veo de una manera distinta el mundo y las cosas. Me saqué la venda de los ojos, descubrí que todo lo vivido o aprendido es una mentira, que somos esclavos de un sistema perverso. Llega un momento importante en mi vida que es cuando conozco a Trotsky. Me hizo ver otra perspectiva. La lucha, la militancia y la revolución. Hoy mi arte está abocado a las luchas obreras, a denunciar a través de las obras a desenmascarar al enemigo, el capitalismo encarnado en los patrones, en sus instituciones como la iglesia, la policía y la justicia para ricos.

    No me interesa hacer negocio con el arte sino ponerlo a disposición del pueblo, de la clase obrera, de los niños. Considero que el arte también es un arma letal para derrotar al enemigo que nos esclaviza. Por eso la escultura “Clase Obrera”, está en el mejor lugar, no hay otro lugar que la fábrica MadyGraf. La camisa de grafa ceramista que simboliza un proceso revolucionario que es como los obreros empiezan a gestionar las fábricas sin patrones, tiene una continuidad en la ex Donnelley que es un ejemplo para las nuevas generaciones de jóvenes trabajadores para que vean la potencia de estar organizados para empujar el cambio por venir.







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