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Arroyo y Manzur encabezaron el lanzamiento de la tarjeta Alimentar en Tucumán

El ministro de Desarrollo Social y el gobernador participa de un acto mientras comienza la entrega de 70.000 tarjetas en la provincia. En Tucumán hay 360.000 pobres y 56.000 indigentes.

Miércoles 12 de febrero | 09:45

El gobernador de Tucumán Juan Manzur recibió en Casa de Gobierno a Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social de la Nación, por el lanzamiento de la tarjeta Alimentar. Luego se trasladarán al Teatro Mercedes Sosa donde firmaran un convenio por la implementación de este plan en Tucumán que consiste en la entrega de 70.000 tarjetas.

A fines del año pasado el presidente Alberto Fernández, junto a Arroyo, anunció la creación de un “Plan contra el Hambre”, en el marco de la presentación del Consejo Federal Argentina Contra el Hambre. Uno de los dispositivos de este plan es la denominada tarjeta Alimentar, que comenzó a distribuirse este miércoles a beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) con menores a cargo hasta los 6 años, mujeres embarazadas a partir de los 3 meses de gestación que perciban AUH, y personas con alguna discapacidad hasta los 18 años. Los montos son de $ 4000 pesos en el caso de existir un menor de hasta 6 años, y de hasta $6000 en el caso de haber dos menores o más.

Manzur junto a su ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin presentan a este programa como “salvavidas”, en una de las provincias más pobres del país. En Tucumán el deterioro en las condiciones de vida golpea aún más debido a los problemas estructurales, como se ve ahora con centenares de personas sufriendo inundaciones.

¿Hambre cero?

“El presidente Alberto Fernández propuso hambre cero en Argentina y para eso es la puesta en marcha de la tarjeta alimentaria que va a ser un soporte a los grupos sociales más vulnerables, para la gente que más lo necesita”, expresó Manzur ante la prensa. Habría que preguntarse si realmente puede proponerse ese objetivo con la Tarjeta Alimentar.

Los últimos datos del Indec colocan al noroeste como la región con mayor índice de pobreza con el 42,4%. De estos datos se observa que Tucumán llega al 40,4%, habiendo crecido la pobreza por sobre la media nacional. Al mismo tiempo, la indigencia alcanzó el 6%. Desglosando estos números, 360.000 tucumanos son pobres mientras que 53.000 son indigentes. Estas estadísticas solo miden al principal conglomerado urbano Gran Tucumán-Tafí Viejo.

Con estas cifras se cae de maduro que 70.000 tarjetas alimentarias en Tucumán son insuficientes, aun cuando sea cierto que beneficiará a 130.000 personas, como promete el Gobierno. No alcanza a cubrir siquiera un tercio de las personas pobres e indigentes de la provincia.

Además de su alcance, sólo hasta hijos de 6 años, hay una limitación con el monto a percibir. ¿Son suficientes $4000 por mes para alimentar a un niño? De acuerdo a la Dirección de Estadística de la Provincia (DEP), la Canasta Básica Alimentaria se situó en $26.000 en diciembre del año pasado. Esa fue la cifra que necesitó una familia tipo, compuesta por un padre de 35 años, madre de 31, hija de 8 e hijo de 6. Esta cifra no incluye los alquileres, el pago de los diferentes servicios, el transporte, la atención en salud y demás ítems necesarios para una familia.

Existen otras mediciones que contempla alimentos, bienes y servicios como la realizada por la Junta Interna de ATE INDEC. Para diciembre, estimó que la canasta de consumos mínimos para un hogar compuesto por dos mayores y dos menores para satisfacer sus necesidades alcanzó los $61.882,14. Una cifra muy alejada de los flacos sueldos en la provincia.

Incluso si tomáramos como parámetro a la Canasta Básica Total –que se fijó en $33.000 en diciembre, según la DEP– vemos que muchos trabajadores tienen sueldos que tampoco llegan a cubrirla. A esto se suma un alto nivel de trabajo informal, que alcanza a casi 1 de cada 2 trabajadores, y una tasa de desocupados del 10,6%.

Medidas de fondo

Como viene señalando Nicolás del Caño y el Frente de Izquierda, por ejemplo en el debate sobre la Emergencia Alimentaria, el hambre no se puede solucionar sin medidas de fondo. Entre los planteos más inmediatos se encuentra rechazar el pago de la deuda, ya que continuar bajo los mandatos del FMI sólo favorece a los especuladores. En el Presupuesto 2019 se estableció que los intereses de la deuda representan siete veces más que lo que se destina a la AUH. Por eso es necesario invertir las prioridades: satisfacer el hambre de toda la población y sobre todo los millones de niños y niñas (según la UCA, un niño de cada dos pasa hambre en la Argentina); y las necesidades educativas, de salud y vivienda.

Junto a esto es fundamental trabajo estable para todos y un incremento inmediato de salarios, jubilaciones y planes sociales. Frente a la desocupación y el trabajo informal, los salarios de miseria y las condiciones precarias, se hace necesario el reparto de las horas de trabajo, sin afectar el salario para terminar con otra irracionalidad capitalista: que haya trabajadores sin empleo, mientras hay otros que son obligados a trabajar 12 o 14 horas. Y por supuesto, la prohibición de despidos y suspensiones y la ocupación y puesta a producir de toda fábrica que cierre, como hicieron los trabajadores Zanón en la crisis del 2001, o los trabajadores de Madygraf que llevan más de 5 años de gestión obrera.

También hay que ponerle un límite a los grandes formadores de precio que ganan a costa del hambre de miles. Además, la suspensión de los tarifazos impagables (y vuelta a los valores de 2015) que le quietan a los hogares la posibilidad de acceder libremente a derechos esenciales como agua, gas y luz. Con el macrismo y ahora, los grandes grupos empresarios, banqueros y terratenientes se la siguen llevando en pala. Hay que avanzar sobre esos intereses para que a la crisis no la pague el pueblo trabajador.







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