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¡Arroja la bomba!: historia de una anarquista descentrada

Marea Editorial publicó un libro sobre Salvadora Medina Onrubia, anarquista, dramaturga, poeta y periodista. Se enfrentó a Uriburu, perdió a un hijo y se vino a buscar suerte a la gran ciudad desde Gualeguay. Una historia imprescindible, muy bien plasmada en el libro de Vanina Escales tras 15 años de investigación.

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Sábado 30 de noviembre | 00:00

Cinco capítulos que recorren la vida y obra de Salvadora Medina Onrubia, entrevistas a una de sus hijas, amigos y hasta la propia América Scarfo. Son 17 los subtítulos elegidos por Vanina Escales para ir conociendo a fondo la lucha y las miserias de una escritora feminista.

A lo largo de su vida, dependiendo la época defiende un feminismo revulsivo. Siendo una transgresora para su época se atrevió a hacer un contrapunto con Victoria Ocampo. Nació en un pueblo, fue de la clase burguesa y murió muy pobre. Una invitación a ver los vericuetos de una mujer que supo hacer pesar sus ideas pero también dejada de lado. Punto a favor de quienes decidieron retomar su bagaje y ponerlo en acción haciendo de la vida de Salvadora una “historia urgente”.

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El comienzo

El 1 de febrero de 1914 frente al colegio Otto Krause se realizaba un mitin anarquista que exigía la liberación de Simón Radowitzky, un joven anarquista que arrojó la bomba que le daría muerte al coronel Ramón Falcón. El coronel fue responsable de una brutal represión con 12 los obreros muertos y 80 heridos. Fue el 1° de mayo de 1909. En el acto que se pronunciaba por la libertad de Simón y todos los presos políticos, sube al estrado Salvadora Medina Onrubia.

Simón Radowitzky era como su hermano, si bien se vieron una vez en la vida, los unían las ideas anarquistas que ella abrazó desde sus 16 años. Esa decisión que la llevó a venirse a la gran ciudad está expresada en la reconstrucción de la historia de Salvadora en este libro, quien abriendo su camino en el mundo ácrata comienza su carrera política y el resto es historia.

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Decidida a no volver

Nació en La Plata el 23 de marzo de 1894, sin embargo a los 2 años luego de que muera su padre se va a vivir a Entre Ríos. Vanina Escales no busca convertirla en heroína, retrata los vericuetos de una mujer que se enfrentó a los prejuicios de su época, no sólo por ser anarquista sino también por ser “esposa de” Natalio Botana, con quien tuvo tres hijos, pero ya nos estamos adelantando demasiado. Él era militante del Partido Blanco y fue director del diario Crítica.

El libro retrata el recorrido de esta militante anarquista que comenzó como periodista en El diario de Gualeguay, sin embargo, en 1913 con su hijo “Pitón” a cuesta decide dejar la provincia de Entre Ríos para probar suerte en la Ciudad de Buenos Aires. Se suma a la redacción de La Protesta y allí comienza la historia de “la venus roja de las redacciones”, como se la conoce a Salvadora.

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Semana trágica

“Salvadora seguía colaborando con La Protesta, tenía una oficina en el diario crítica y había reunido en 1918 unos cuantos dispersos en la prensa en el volumen El libro humilde y doliente. No se sentía burguesa sino cómoda en el reparto antojadizo de los privilegios del poder y el dinero”, dice Vanina Escales.

La Semana Trágica fue un hito importante del ascenso de la lucha de clases del movimiento obrero argentino. Los metalúrgicos de los Talleres Vasena, ubicado en el barrio de Pompeya, fueron quienes encabezaron una feroz lucha que había comenzado como un conflicto de fábrica y terminó desencadenando una huelga general histórica que conmovió no sólo a la Capital sino que paralizó al país entero durante la semana del 7 al 14 de enero de 1919, y así está también retratado en las páginas del libro.

En esos días La Protesta fue clausurada y los redactores siguieron escribiendo en Crítica. “De forma accidentada y clandestina La Protesta siguió saliendo a la calle imprimiéndose por la noche en los talleres facilitados por Salvadora”, relata Vanina Escales.

Su relación con el anarquismo tiene más que ver con la defensa y la pasión que con su doctrina, eso explica su amiga y confidente América Scarfó (compañera de Severino Di Giovanni), la compañera de Severino Di Giovanni. Salvadora también es abuela del dramaturgo y dibujante Copi, amiga de Alfonsina Storni, y amante de Siqueiros.

Como dijo su autora "se identificó con el anarquismo porque vio en ese sistema de ideas que su sentido de la justicia social, lo que creía que debía ser la libertad y su carácter iconoclasta, hacían un maridaje ideal. También se unieron personalidad e ideología. Al mismo tiempo tuvo una virtud muy elogiable y es que nunca se calló ante una injusticia. "Fue una mujer decidida", como dijo (Polo) Lugones, jefe de la Policía en la dictadura de Uriburu, cuando fue detenida".

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Vendrá la muerte

El 17 de enero de 1928 muere su primer hijo Carlos Natalio “Pitón” Botana, su marido le había dado el apellido y la relación de ella con sus otros hijos y con el mundo cambió desde ese día y para siempre.

Abrazando el oficio de literata, se destaca en la dramaturgia. En el año 1929 escribe “Las Descentradas”, según su nieto Copi fue la primera “argentina en atreverse a escribir sobre dobles pecadoras, las mujeres lesbianas y las adúlteras". Toda la obra de ella la colocan como una precursora.

Uruguay

El 6 de septiembre de 1930 Uriburu ocupó la Casa de Gobierno como presidente provisional de la Nación, iniciando una etapa conocida como “década infame”, en alusión al fraude electoral y los negociados de corrupción, un golpe al presidente radical Hipólito Yrigoyen.

Aunque el diario crítica es opositor a Yrigoyen juega un papel importante contra el golpe y una vez en el poder el presidente de facto José Félix Uriburu ordenó su detención y la de 30 periodistas. Uriburu le ofrece un indulto a Salvadora que ella rechaza. El libro describe muy bien los vericuetos en los que se ve envuelta tras la detención de ella y su esposo y finalmente tras solicitadas queda en libertad. El apoyo de Jorge Luis Borges, entre otros intelectuales jugaron un rol decisivo. El 15 de agosto de 1931 quedaron en libertad y se exiliaron en Uruguay y allí empieza a acercarse a la teosofía, la morfina y otros opiáceos.

Mil claveles colorados

En 1951 el gobierno de perón confisca el diario crítica, siete años después medina escribe el libro crítica y su verdad. Se aleja de la política y muere en Buenos Aires un 21 de julio de 1972, pobre y marginada.

No se puede decir que murió olvidada ya que el libro de Vanina Escales rescata la historia de una de las mujeres que se peleó por tener una pluma en la prensa, espacio ocupado en su mayoría por hombres. La vida de Salvadora fue “enigmática y poco conocida del anarquista y la literatura”. La edición de Marea Editorial también incorpora un texto inédito que se llama Mil Claveles Colorados.







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