Juventud

IMPUNIDAD POLICIAL EN EE.UU

¡Arriba las manos, no disparen!

El título de esta nota es el grito que hizo temblar las calles de Estados Unidos ayer, desde la localidad de Ferguson (Missouri) a Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Washington DC, Oakland y otras grandes ciudades del país.

Janos Sedi Boka

@janossedi

Miércoles 26 de noviembre de 2014 | Edición del día

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El disparador de las protestas se remonta al 8 de agosto pasado cuando un policía fusila por la espalda a un joven afroamericano, Michael Brown, de 18 años, en un barrio pobre de Ferguson.

Ahora la rabia invadió las calles porque el policía Darren Wilson ni siquiera fue llevado a los tribunales, así lo notificó el fiscal del Condado de St. Louis, Robert McCulloch, en la madrugada del 25 de noviembre, alegando que el policía actuó en defensa propia.

La madre de Brown, la Sra McSpadden, respondió ante los medios al grito de "¡defenderse de qué! ¡Todo el mundo quiere que yo sea la calma! ¿Sabés lo que las balas le hicieron a mí hijo? ¡A ellos no les importa, nunca les va a importar!" Y rompió en llanto.

12 noches de bronca

Desde el 8 al 20 de Agosto pasado, las protestas no dieron respiro al presidente Barack Obama: 30 detenidos y decenas de heridos terminaron con el cuento de que un presidente de color garantizaba una nueva era de derechos sociales.

La crisis norteamericana, el aumento del desempleo, las terribles condiciones de precariedad laboral, bajos salarios, un sistema de salud y educación limitado y una nueva navidad que va a encontrar a miles sin hogar ni empleo, hacen una carga pesada en los hombros de millones de trabajadores estadounidenses.

El asesinato de Brown despierta la bronca popular, bronca que tiene muchos más fundamentos de lo que parece.

¡Tan lejos y tan cerca!

La impunidad policial, la portación de cara, la discriminación, el racismo, la criminalización de la pobreza y la juventud en EE.UU, son condiciones semejantes a la de cualquier barrio del conurbano bonaerense.

La misma maldita policía en Argentina y en Estados Unidos. Esto confirma que no se trata de un policía sino de toda la institución, acá y en el mundo.

Hace apenas un mes, cientos de jóvenes se movilizaron en la provincia de Córdoba pidiendo justicia por Lautaro Torres de 16 años y Cristian Guevara de 18 años, asesinados por la policía. En nuestro país muere un pibe cada 36 horas por gatillo fácil. Pasa en todas las provincias, como en Estados Unidos.

El caso de Brown no es el único, el pasado 17 de Julio Tamir Rice, un niño negro de 12 años, cayó fusilado por estar jugando en el parque con una pistola de juguete en la localidad de Cleveland.

Kajieme Powell, de 25 años, fue acribillado de 12 tiros por un grupo de policías blancos en los Ángeles, se lo culpaba de haber robado media docena de Donas.

En los últimos 4 meses, hay al menos 20 casos conocidos de gatillo fácil policial en territorio norteamericano y las víctimas son jóvenes de los barrios pobres.

El doble discurso de Obama

La realidad es que no hay justicia, el hambre y las necesidades golpean las barriadas pobres en conjunto con una policía que amedrenta y persigue cotidianamente a la juventud.

Es terrible, si los enfrentamientos de Agosto encontraron 30 detenidos en 12 noches, ahora en tan solo una noche ya van 60 detenidos.

El pueblo norteamericano se levanta contra el racismo, quiere justicia por Brown. La juventud indignada sale a las calles, pero también reclama vivienda, trabajo y salud.

Mientras el país se conmociona, la Casa Blanca estaba armando la nueva cúpula del pentágono en función de los planes militaristas de Norteamérica. Obama estuvo ayer en una conferencia de prensa presentando la renuncia del secretario de defensa Sr. Hagel y a pesar de que las manifestaciones llegaban a la puerta de la Casa Blanca, dedicó apenas unos minutos al caso Brown, pero para condenar a los manifestantes de “violentos”, denunciar los saqueos y pedir que no se resistan a la represión policial.

La juventud norteamericana contra la represión policial

Según entrevistas del diario New York Times, Brien Redmon de 31 años dijo que "no se trata de actos de vandalismo. Se trata de la lucha contra una organización policial que no se preocupa por las vidas que sirven."

Thomas Perry, de 30 años, dijo: "Estoy a favor de mi pueblo, por eso estoy acá".
Courtney Ford, de 30 años, docente afroamericano que vive en St. Louis dijo: "Yo sólo vi estas cosas en la escuela. Las marchas de Selma y Martin Luther King, y los activistas de los derechos civiles, pero ahora ésta es la vida, ésta es la historia. Estoy aquí realmente como testigo".

Estas entrevistas se realizaban mientras de fondo sonaba un coro de miles que, dirigidos por un megáfono, agitaban "¡Si no hay justicia, no hay Paz!". Mientras, una mujer de mediana edad llegaba desde Chicago para manifestarse en las puertas de la comisaría de Ferguson y alentaba a un grupo de jóvenes que construían una barricada. A lo lejos se podía ver como otros daban vuelta un patrullero para defenderse de los gases y disparos de los efectivos que avanzaban en diagonal, y a la par, otro grupo de manifestantes levantaban los brazos desafiando al poder policial.

Si algo está claro es que la juventud norteamericana no va a dejar que el caso Michael Brown quede impune, y en una gesta heroica ya se están enfrentando a la policía, a la justicia y al estado de la principal potencia imperialista del mundo.







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