Economía

PARADISE PAPERS

Argentina “offshore”: los CEO van al paraíso

Juan José Aranguren se sumó a la lista de funcionarios con sociedades en paraísos fiscales. Mientras Macri pide inversiones en Nueva York, los dueños del país ocultan su riqueza en el extranjero.

Pablo Anino

@PabloAnino

Miércoles 8 de noviembre | Edición del día

La última develación de la megafiltración denominada Paradise Papers dejó expuesto al ministro de Energía, Juan José Aranguren.

La noticia fue dada a conocer por la periodista Mariel Fitz Patrick, integrante del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), quien instrumentó la filtración.

Una sociedad “offshore”, denominada Shell Western Supply and Trading, creada por Shell en Barbados para proveer gasoil a América Latina, tenía como director al ex CEO de la petrolera angloholandesa. Además, el actual ministro participó de otra sociedad en paraísos fiscales durante los ’90: Shell Antilles and Guianas Limited.

Te puede interesar: Paradise Papers: la filtración que expone cómo los megamillonarios fugan dinero

El domingo último fue el ministro de Finanzas, Luis Caputo, el que había quedado expuesto en la primera tanda de develaciones de secretos sobre las sociedades “offshore”.

El año pasado fueron la familia presidencial y el propio Mauricio Macri los que no pudieron explicar sus sociedades descubiertas en los Panamá Papers.

La filtración sobre las “offshore” en las que participó Aranguren tuvo lugar, paradójicamente, mientras Macri rogaba por inversiones en Nueva York.

La transparencia, que dice defender el Gobierno de Cambiemos, va tomando un aspecto lúgubre. El escándalo, como una plaga, se expande a vez más miembros del gabinete.

Sin grietas

Aranguren dejó de participar de la “offshore” Shell Western Supply and Trading. No obstante el vínculo de esa sociedad con el Estado no cesó: en 2016 ganó trece contrataciones para proveer gasoil a la Argentina por U$S 240 millones.

Las contrataciones de provisión de gasoil emergieron como resultado de la crisis energética a la que condujeron las políticas oficiales desde los noventa a esta parte, desde el menemismo al kirchnerismo.

El año pasado, el ministro Aranguren compró gas a Chile sin licitación de por medio a través de la empresa estatal Enarsa: el precio pagado superó en 53% el del Gas Natural Licuado (GNL) que se importaba por barco y fue 128% superior al que se podía pagar comprando en Bolivia.

En la operación participó la anglo holandesa Shell a través de su controlada British Gas. A partir de una denuncia de dos diputados del Frente para la Victoria y de Fernando “Pino” Solanas, el fiscal Carlos Stornelli imputó a Aranguren para que dé explicaciones sobre las diferencias de precios. La causa no tuvo mayores novedades.

Este año, hasta mediados de octubre, los registros de Enarsa indican que Shell realizó 22 operaciones de importación de GNL sobre un total de 69 efectuadas por los puertos de Bahía Blanca y Escobar. Esto implica que Shell se benefició con el 33 % de las compras de gas al exterior por un valor de más de U$S 310 millones.

El Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (Oetec) señala que entre 2016 y 2017 Shell cuadriplicó su participación en el negocio de importación de GNL.

En una de las causas en las que está procesado el exministro de Planificación, Julio De Vido, se investiga el pago de sobreprecios en el aprovisionamiento de GNL desde el exterior, realizado, como es habitual hace años, a través de Enarsa.

Durante la “década ganada” en muchas de esas operaciones participó la empresa Shell, presidida entonces por el actual ministro de Energía. Por eso, en los días previos a caer preso, De Vido mostró su malestar en tanto Aranguren nunca presentó reclamo por esas transacciones.

En los negociados con las contrataciones y licitaciones del Estado no hay grieta.

Una trinchera del capital financiero

Otro de los tocados por la megafiltración es el ministro de Finanzas, Luis Caputo. Según los Paradise Papers, Caputo fue administrador de Noctua Partners, dedicada a la gestión de fondos de inversión. Aunque Noctua está radicada en Miami, tiene ramificaciones en Delaware y las Islas Caimán.

Entre 2009 y 2015 el actual ministro también administró Alto Global Fund: se trata de un “hedge fund” (fondo buitre) vinculado a Noctua, cuya sede está en las Islas Caimán.

Caputo dice que se desvinculó de ambas sociedades antes de asumir como ministro y que fue apenas un "administrador" sin participación accionaria.

Es bien conocido que Caputo además fue empleado de J.P. Morgan y Deutsche Bank. Se trata de bancos con sede en dos potencias imperialistas: Estados Unidos y Alemania, respectivamente.

J.P. Morgan y Deutsche Bank, junto a otro puñado de entidades financieras internacionales, usufructúan de la escalada de endeudamiento externo que es autorizada por la firma de Caputo.

Te puede interesar: Informe especial: la deuda pública, de CFK a Macri

Caputo fue imputado meses atrás debido a que la Anses colocó recursos del Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS) por más de $ 500 millones en el fondo de inversión Axis, creado por el Deutsche y gestionado por el actual ministro antes de asumir como funcionario de Cambiemos.

La desvinculación formal de Caputo de sus “antiguos” negocios no esconde el hecho evidente que el capital financiero internacional cavó una trinchera en nuestro país y el actual ministro es su mejor soldado.

Fuga y misterio

El presidente está de visita en Nueva York implorando inversiones. Una de las reuniones fue organizada por el fondo buitre BlackRock.

Este fondo tenía participación accionaria en la imprenta Donnelley. En 2014 los gerentes extranjeros se fugaron del país dejando un cartelito en la puerta con un 0800 para que los empleados se comuniquen.

En la actualidad, luego de una enorme lucha, la gráfica es gestionada por sus trabajadores bajo la denominación Madygraf.

Cristina Fernández había denunciado a BlackRock de querer desestabilizar a su gobierno por el abandono de Donnelley. Lo hizo sin advertir, tal vez, que el fondo buitre además tenía participación accionaria en YPF, Procter & Gamble y en Telefónica de España, esta última favorecida en aquel momento por la Ley de Medios.

Quien denunció por entonces que BlackRock estaba siendo favorecido por Cristina Fernández mediante la ampliación de los negocios de Telefónica fue Gerardo Milman, entonces director de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y actual secretario de Seguridad en el Ministerio que conduce Patricia Bullrich.

“Esta ley viene a darle los medios a los fondos buitres”, sentenció entonces Milman. El actual secretario, siguiendo la táctica de Elisa “Lilita” Carrió, ahora mantiene un respetuoso silencio sobre los almuerzos del presidente en Nueva York.

BlackRock es uno de los principales administradores de fondos de inversión del mundo con activos por U$S 3,6 billones. "Espero convencerlos de que la Argentina es el mejor país para sus inversiones", les lanzó Macri a los ejecutivos que asistieron en Manhattan al ágape organizado por estos buitres.

El lugar y los interlocutores elegidos por el presidente no son producto de la casualidad. El año pasado Macri no logró explicar su participación en la sociedad “offshore” Fleg Trading.

En ArgenPapers, un libro recientemente publicado por Santiago O’Donnell y Tomás Lukin, se consigna que “Los Panama Papers no exponían un caso aislado. No se trataba de un desliz en la historia de los miembros de uno de los grupos empresarios más poderosos de la Argentina. El uso de guaridas fiscales se configuraba como una práctica habitual en el universo Macri.”.

Más de cincuenta estructuras “offshore” tenían un denominador común: Sociedad Macri (Socma).

Pero la lista que construyen los autores de ArgenPapers atraviesa todos los colores políticos y disciplinas: Jorge Macri, Lázaro Báez, Blaquier, Messi, Coto, Garfunkel, Cristóbal López, Martín Redrado, Arcor, Magnetto, Antonio de la Rúa, Techint, son algunos de los famosos nombres que ilustran la portada del libro.

Detrás de Estados Unidos, China, India y Japón, Argentina ocupa el quinto lugar en el mundo por evasión en términos absolutos: según Tax Justice Network, unos U$S 21.400 dejó de recaudar el fisco argentino en 2016.

Cambiemos impulsó una ley para blanquear los fondos colocados en paraísos fiscales: unos U$S 120.000 millones se exteriorizaron. Entre los que blanquearon estaban el hermano del presidente y otros familiares de funcionarios.

Pero algunas estimaciones indican que hay mucho más: unos U$S 400.000 millones están fugados por argentinos en el exterior, una cifra aproximada al 80 % del Producto Interno Bruto (PIB).

El escándalo por la megafiltración de los Paradise Papers, como la anterior de Panamá Papers, expone en una síntesis apretada las características estructurales del país: dominado por buitres imperialistas; en asociación con una burguesía “nacional” que evade impuestos y fuga capitales como si se tratara de salir por la Puerta 12; y con un Estado que es botín de guerra para el robo de las fracciones políticas patronales.

La fuga es uno de los factores centrales para responder al misterio de porqué no llega la "lluvia de inversiones".








Temas relacionados

Paradise Papers   /    Panama Papers   /    Luis Caputo   /    Juan José Aranguren   /    Jorge Macri   /    Mauricio Macri   /    Economía Nacional   /    Economía

Comentarios

DEJAR COMENTARIO