Política Chile

EDITORIAL

Arena parlamentaria: Los partidos corruptos y empresariales alejados de las mayorías

Una Nueva Mayoría fragmentada y polarizada se arremete para las próximas elecciones con un futuro incierto, tras el anuncio de un pacto electoral sin la participación de la DC, luego de un cambio del pacto parlamentario que comprometió la presidencia de Bachelet y los escaños para los partidos políticos del gobierno.

Martes 1ro de agosto

Las crispaciones y diferencias de los partidos políticos en el último gobierno de la Nueva Mayoría resaltaron durante la semana pasada. Esto se demostró mediante la evaluación de la presidencia de la Democracia Cristiana, Carolina Goic, en la Junta Nacional de la DC, específicamente ante las dudas de la candidata presidencial en la repostulación de Ricardo Rincón al Congreso, quien hoy es acusado por violencia de género.

Luego que Goic dejara en suspenso su candidatura, el comando de Guillier abrió posibilidades de que la DC entrara en la formulación del programa de dicho candidato. Mientras que por otro lado,se sumó la incertidumbre de la candidatura presidencial de Alejandro Guillier, quien comenzó a bajar en las encuestas presidenciales provocando consternación al interior de la Nueva Mayoría, donde diversos sectores del Partido Socialista plantearon la idea de “resucitar” la candidatura presidencial de Ricardo Lagos.

Por otro lado, la derecha encabezada por la carta presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, también se ha reconfigurado, a través las críticas intestinas para frenar cualquier cambio al plan laboral instalado en dictadura. De tal forma que insta la legitimación de los grupos negociadores con el fin de matar de una vez el sindicalismo y el movimiento de los trabajadores.

En esta segunda postulación de Piñera a la presidencia, se alza una derecha renovada y más persistente en contra de los derechos sociales, la cual se está planteando posicionar para un eventual gobierno con sus figuras históricas del parlamento a través de Alberto Espina (RN) y Hernán Larraín (UDI), quienes se han destacado al pronunciarse en contra de los derechos de las mujeres.

Un gran descontento hacia los “mismos de siempre”

Hoy existe una gran separación de la política que se legisla y se discute en el Congreso con la política que se levanta a través de los movimientos de los trabajadores, estudiantes, las mujeres y juventud.

Y es que la distancia de los partidos políticos tradicionales corruptos y empresariales es transmitida en el descontento de la ciudadanía y movimientos sociales, como la resonancia del movimiento NO + AFP que se expresó en la jornada de protesta del pasado martes y que fue respondida con críticas de parte del ministro Secretario General de la Presidencia, lanzando una defensa férrea al sistema de capitalización de pensiones.

Desde el descontento, resuena la fuerte crítica hacia las onerosas pensiones millonarias de las Fuerzas Armadas, las cuales se mantienen con recontrataciones, casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos, como también las movilizaciones en contra de los desechos que arrojan los empresarios en la comuna de Til Til.

Pero, ¿la denuncia irá más allá del descontento?. Es importante tener en cuenta que en estas carreras parlamentarias, nuevas voces se levantan a disputar un escaño del parlamento para poder llevar adelante las demandas instaladas en las calles mediante candidaturas independientes y obreras, y que no sean los mismos congresistas empresariales de siempre, los únicos con derecho a hacer política.






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