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Arabia Saudita dice que Khashoggi murió en su consulado en una pelea

Tras 17 días de la desaparición del periodista, Arabia Saudita confirmó su muerte en su embajada en Estambul, anunció la destitución de dos altos funcionarios y la prisión preventiva de 18 personas. La versión de la fiscalía señala que el asesinato fue consecuencia de una pelea. Se mantiene la línea de Estados Unidos de proteger al príncipe heredero.

Sábado 20 de octubre de 2018 | Edición del día

La Fiscalía General de Arabia Saudí reveló que, según investigaciones preliminares, el periodista crítico del régimen Yamal Khashoggi murió en una pelea en el consultado saudí de Estambul, informó hoy la agencia de noticias oficial SPA.

Esta agencia indica que, según la fiscalía, la conversación entre Khashoggi y las personas que lo recibieron cuando acudió a la legación diplomática en esa ciudad turca habría derivado en una "pelea" y un "enfrentamiento con las manos" que causó la muerte del periodista.

Una fuente citada por SPA aseguró que los sospechosos se dirigieron a Estambul para reunirse con Khashoggi porque había informaciones de que este se disponía a regresar al reino, después de haber permanecido en el exilio por sus posturas críticas con la casa real saudí.

Según esa fuente, las conversaciones que mantuvieron los sospechosos con el periodista no se desarrollaron como estaba previsto, lo que generó un enfrentamiento entre ellos que terminó con la muerte de Khashoggi.

La Fiscalía aseguró además que las investigaciones continúan y que 18 personas de nacionalidad saudí están detenidas de forma preventiva por este caso.

Al mismo tiempo que se reconocía la muerte del Khashoggi, la televisión estatal saudí anunció la destitución del subdirector de los servicios secretos del reino, Ahmad Asiry, y del miembro del Consejo Real Saud Qahtany, sin ofrecer más detalles sobre los motivos ni la relación de ambos con el caso Khashoggi.

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El pronunciamiento de Arabia Saudita ocurre horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump reconociera que el periodista de origen saudí Jamal Khashoggi estaba muerto. "Desde luego, me parece que es así. Es muy triste", reconoció el presidente estadounidense este jueves tras una conversación con se secretario de Estado, Mike Pompeo.

Fue la primera vez que Trump reconoció que Khashoggi está muerto desde que se hizo pública su desaparición y la posterior filtración de supuestos audios en manos de la inteligencia turca donde se detalla que el periodista fue torturado y mutilado en el interior de la embajada de Arabia Saudita en Turquía.

Trump se enfureció con Turquía por la filtración de la transcripción de esos supuestos audios. La política del magnate neoyorquino era salvar la cabeza del principe heredero saudí, Mohamed bin Salman, un aliado estratégico de Estados Unidos en la región en su cruzada contra Irán, con una investigación anodina que terminara en la nada. Sin embargo las filtraciones de Turquía cayeron como una bomba en la Casa Blanca, ya que apuntan al propio Salman y su círculo como responsables del asesinato de Khashoggi.

Es por eso que este viernes Trump insistió en que Pompeo no ha visto ninguna "transcripción o vídeo" sobre la muerte del periodista, y aseguró que las informaciones que apuntan lo contrario "son falsas". "Nunca le dieron ni le enseñaron al secretario de Estado, Mike Pompeo, una transcripción o vídeo del suceso en el consulado saudí. ¡Noticias falsas!", escribió Trump en su cuenta personal de Twitter.

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En una entrevista con el New York Times, Trump expresó confianza en los informes de inteligencia que sugieren la participación de funcionarios saudíes de alto rango en la presunta muerte de Khashoggi. Sin embargo, dijo que aún es "algo pronto" para sacar conclusiones definitivas sobre quién pudo haber estado detrás de lo ocurrido.

En tanto, Pompeo afirmó que le dijo a Trump que "deberíamos darles unos pocos días más para completar" su investigación y conocer por completo qué pasó, "para que podamos tomar decisiones sobre cómo -o si- Estados Unidos debería responder al incidente en torno al señor Khashoggi".

Estados Unidos trabaja contrarreloj para salvar a Salman. Una de las opciones era que el príncipe heredero descargue la culpa sobre uno de sus subordinados. En ese sentido pareciera apuntar la destitución del general Ahmed al-Assiri, que es uno de los oficiales de seguridad más confiables de Salman.

La presión de los funcionarios estadounidenses sobre el príncipe heredero para que acepte esa salida y le eche la culpa por el asesinato de Khashoggi parece haber sido efectiva. Trump piensa que esta opción podría apaciguar la crisis y salvar las relaciones entre Washington y Riad. Es una variante de la primera salida que ensayó el gobierno estadounidense sobre la supuesta responsabilidad de algunos funcionarios de la embajada saudí que se habrían sobrepasado durante un interrogatorio en el que habría muerto el periodista.

Esa primera variante no resultó y ahora tuvieron que apuntar más alto, al círculo personal de Salman. Sin embargo, esta opción tiene sus problemas.

Este viernes el exjefe de los servicios secretos británicos le quitó veracidad a cualquier opción que no incluya al propio Salman y señaló que todas las evidencias sugieren que fue el príncipe heredero quién ordenó matar a Khashoggi.

Como publica el diario británico The Guardian el exjefe del MI6, Sir John Sawers, dijo que la teoría de que fueron sectores del ejército saudí que actuaron en forma ilegal y de espaldas de Salman es "una ficción descarada".

Los comentarios de Sawers a la cadena BBC, ocurrieron tras la confirmación de Trump de la muerte del periodista y de afirmar que las consecuencias para Arabia Saudita serían "muy graves" si se descubriera que sus líderes habían ordenado su asesinato. El ex MI6 afirmó que el príncipe heredero solo habría actuado si creyera que tenía una licencia de la Casa Blanca para comportarse como quisiera, lo que claramente cayó como una bomba en Washington.

Esto se suma a la crisis de la cumbre económica en Riad, conocida como la "Davos del desierto" que comienza el próximo lunes pero que por esta situación se fue vaciando de participantes. A pesar de los anuncios de represalias por parte de la monarquía saudí, muchas de las principales empresas abandonaron el barco, y el último en hacerlo fue el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin. Con este panorama es posible que la conferencia termine naufragando mientras se acrecenta la crisis geopolítica internacional que incluye a todas las potencias de la región y las principales potencias imperialistas del mundo, que tienen alianzas, negocios o enemistades de distinto tipo con Arabia Saudita.

Todo indica que la imagen de Salman como un reformador que venía a modernizar a la monarquía saudí, que Estados Unidos vino construyendo en el último período, se empieza a desmoronar de manera acelerada.

Como señala un editorial del New York Times de este viernes "Es de suponer que los artículos [que publicaba el periodista Khashoggi contra Salman], que socavaron la imagen de reformador benevolente que el príncipe heredero trató de proyectar tan activamente en los Estados Unidos, fueron una de las razones por las que fue atacado". Y concluye, pidiendo la cabeza de Salman, que EEUU debe "reconsiderar su alianza actual (...) Y a la Casa Saudí no le faltan potenciales herederos".

El desmoronamiento de la imagen de Salman puede terminar no solo con su propia caída, sino poniendo en entredicho la alianza histórica que mantiene con Estados Unidos, aunque éste se niegue a soltarle la mano aún en el peor escenario, y abrir una caja de pandora de repercusiones internacionales por las implicancias de una crisis de esta magnitud.







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