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Apuntes sobre la gran huelga del metal en Cádiz

Este miércoles 13 de junio, miles de trabajadores del sector del metal de la Bahía de Cádiz, salían a la huelga contra la precariedad laboral, el cumplimiento del convenio y por la carga de trabajo. La muerte de dos trabajadores subcontratados hace un mes fue el último detonante que hizo estallar la rabiosa indignación. Un éxito de convocatoria a pesar de que la Coordinadora de Profesionales del Metal (CPM) ha tenido que enfrentar importantes obstáculos.

Asier Ubico

Delegado de CGT Telepizza, Zaragoza

Lunes 18 de junio | 19:03

Una manifestación culminaba la jornada de paro general por la tarde. Foto: Ereagafoto

Los precarios de la Bahía salen a la lucha

La Bahía de Cádiz, posee una importante concentración industrial de astilleros y grandes empresas del Metal, pero viene siendo una de las zonas más golpeadas desde el comienzo de la crisis capitalista, con la tasa de paro más alta del estado español (un 30%). Un ejemplo de esto lo vivieron los 1900 trabajadores de Delphi que la empresa echó a la calle en 2007 para deslocalizarla con mano de obra barata.

Este 13J, la exitosa huelga y movilización fue convocada por la Coordinadora de Profesionales del Metal, un frente único de los sindicatos alternativos que agrupa a los trabajadores de subcontratas y a la confluencia sindical de CGT, Autonomía Obrera, el Sindicato Andaluz de Trabajadores, Ustea, CTA y CNT.

Según Antonio Muñoz, delegado de CCOO y portavoz de la CPM en declaraciones a la Cadena SER, detallaba que el seguimiento había sido del 100% entre los trabajadores de la industria auxiliar de Navantia Puerto Real así como de la plantilla propia. En la industria auxiliar de Navantia Cádiz el seguimiento había sido del 80%, así como de la plantilla, y lo mismo ocurrió en Dragados o Intec Air que hubo un seguimiento del 80 y del 90%, respectivamente. Por la tarde, una masiva manifestación obrera con apoyo del pueblo de Cádiz, las mujeres, los jóvenes, estudiantes y pensionistas, recorría la autovía de la ciudad haciéndose evidente la simpatía que muchos gaditanos tenían por la huelga. Semanas atrás distintos colectivos como estibadores, enfermeras, otros astilleros, etc., y secciones sindicales de otros sectores (también de CCOO) se solidarizaron con la huelga, incluso Lucas, el famoso cantante del grupo “Andy & Lucas” aportó su apoyo enviando un video llamando a la huelga.

El ataque de la Sagrada Trinidad

La convocatoria, como era evidente, fue tachada de “irregular” e “ilegal” por la patronal del sector (la FEMCA, Federación de Empresas del Metal de Cádiz) y acusada de ser convocada por sindicatos que no tenían representación legal, con el fin de alentar algún tipo de medida represiva por parte del aparato judicial (como viene siendo habitual contra el activismo). A este grito de protesta se le unió Javier Carnero, Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía en manos del actual Gobierno del PSOE y socia de Pedro Sánchez, Susana Diaz, planteando que estas centrales sindicales (refiriéndose a CGT, etc.) “no tienen ni siquiera representación en el comité de empresa de Navantia”. Paradójicamente, de palabra y de hecho, se unió UGT y CCOO Industria de Cádiz, que atacaron con los mismos argumentos a los trabajadores que salieron en Huelga.

Una huelga impuesta por los trabajadores en las asambleas

La realidad es que esta convocatoria de huelga fue impuesta desde abajo y por encima de las centrales sindicales mayoritarias en los Comités de Empresa del metal y los astilleros de la Bahía. La convocatoria de huelga, a propuesta del frente único compuesto por la CPM, fue votada empresa por empresa a mano alzada entre todos los trabajadores. Dando una muestra del auténtico espíritu de indignación que viven los trabajadores después de años de continuos recortes y del paulatino declive político que vive la burocracia sindical, que ya se hizo evidente en la última Huelga General del 8M convocada gracias a los sindicatos alternativos con ayuda y apoyo del movimiento de mujeres.

El sindicalismo “mayoritario”: años de derrotas y continuas concesiones

Los trabajadores de Delphi no fueron los únicos paganos desde la crisis del 2007. Durante ese tiempo hasta 2018 la patronal viene aprovechándose del paro y las reformas laborales para imponer la precariedad, los bajos sueldos y la subcontratación a los trabajadores del sector. Pero el factor más importante de derrota lo jugaron las direcciones sindicales en la importante y masiva movilización de la última Huelga del 2013. Que a pesar de la importante respuesta de los trabajadores contra los intentos de Navantia y el SEPI (donde se concentra un sector importante de trabajadores del metal) de imponer “ajustes de retribuciones” (quitando el pago de las extraordinarias y el plus de peligrosidad) con una rebaja del 30%, que vino acompaña por la amenaza de bajar al estatuto de trabajadores, los sindicatos llevaron el conflicto a la retirada y derrota completa firmando un acuerdo por arriba sin haber impuesto a la patronal exigencia alguna y encorsetando a los trabajadores a no poder tomar ninguna contra-medida.

Tras esta derrota de la relación de fuerzas impuesta por la burocracia sindical, los despidos, la precariedad y la subcontratacion (a la cual se suma lógicamente los accidentes laborales unidos inevitablemente a las condiciones de trabajo) vienen siendo el pan de cada día que no ha dejado indiferentes a los trabajadores. Fue entonces que hace un mes, con la terrible muerte de dos soldadores subcontratados, José Luis y José Daniel (aplastados por una plataforma de metal), que estalló la indignación acumulada de estos años, concentrándose espontáneamente 3000 obreros y de la industria auxiliar en la puerta de la empresa. Con la negativa de los actuales sindicatos en los comités de empresa, pero con el voto de los trabajadores, ha terminado en un seguimiento masivo este miércoles.

Las reivindicaciones de la Huelga son una muestra de un intento por revertir los años de precarización del sector como son: el cumplimiento íntegro del convenio colectivo de la pequeña y mediana industria del metal de Cádiz; el cumplimiento de la jornada de ocho horas; con prohibición de horas extraordinarias; el cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales; que exista una bolsa de trabajo controlada por los trabajadores con acceso mediante criterios objetivos y la contratación laboral directa por parte de las empresas principales que acabe con las subcontratas que garantizo la reforma laboral.

Un sentimiento generalizado contra las terribles descalificaciones de CCOO

Pero la huelga se tuvo que enfrentar a distintos obstáculos. Ante el comunicado que emitió CCOO-Industria Cádiz descalificando y distorsionando la cada vez mayor popularidad de la huelga, el CPM se vio obligada a emitir una respuesta en la que se resume muy bien el rol que vienen jugando las direcciones sindicales, que sorprendentemente los atacaban de “ilegales”, “corporativos” y de querer destruir los “sindicatos de clase”, respondiendo que: “Por desgracia para los trabajadores, ya se debilitan ellos solitos con su pasividad ante la brutal degradación de las condiciones laborales de los trabajadores desde hace ya años. Por ejemplo, consintiendo procesos de destrucción masiva de empleo fijo en condiciones dignas para sustituirlo por empleo precario, como con el plan de Bazán de 1999 o el plan de Izar de 2005. Especialmente en los últimos años, la dirección de CCOO sólo apareció para hacerse fotos con Rajoy y sus ministros o para firmar recortes, algunos tan lesivos como la contrarreforma de las pensiones pactada con Zapatero en 2011, que, además de elevar la edad de jubilación y recortar el importe de las pensiones, introdujo el factor de sostenibilidad. El surgimiento de la CPM responde a un sentimiento general entre los trabajadores de que CCOO y UGT no nos están defendiendo”.

La CPM recalcaba que los trabajadores de la industria auxiliar se sentían abandonados por los sindicatos que están en los comités de Navantia (empresa matriz) y por otro lado, insistían correctamente que contra la lógica de los aparatos sindicales de institucionalizar el movimiento obrero, “la representatividad sindical no la dan las leyes, sino los propios trabajadores. La representatividad sindical no es una cuestión de legalidad. Tampoco de reconocimiento por la patronal y el gobierno”, por el contrario, es “una cuestión del apoyo real de los trabajadores”.

A pesar de las fuertes y muy necesarias críticas de la confluencia sindical de CGT, Autonomía Obrera, SAT, CNT, etc...contra los sindicatos mayoritarios, y lejos de todo sectarismo, en el muro de su Facebook planteaban que “hay que diferenciar sus bases de sus direcciones” y tras la masiva manifestación, la CPM volvió a poner a la burocracia sindical en una situación difícil de responder ante sus tradicionales afiliados y votantes, exigiéndoles el frente único en la lucha: “La clase trabajadora volvió a las calles, después de décadas a pesar de las trabas de la patronal(FEMCA) y de unos sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT)que tienen un recorrido e historia de lucha que parecen haberla dejado por el camino, decir que nos hubiera gustado tenerlo a nuestro lado, y que por el bien de la bahía y de los derechos laborales de tod@s,los queremos a nuestro lado, al lado de las y los trabajadores que hoy por hoy necesitamos más que nunca estar unidos”.

Los otros actores del conflicto...preparando la subida del viejo bipartidismo

Por otro lado, no faltan tampoco los otros actores del conflicto. PSOE e IU siguen sin reconocer las justas reivindicaciones de los trabajadores. Aunque no es tan inusual partiendo del hecho de que ha sido el propio PSOE a nivel estatal el garante de las reformas laborales, e IU fue su socio de gobierno en Andalucía. El único partido que se posicionó a favor de la huelga fueron Podemos de Cádiz, San Fernando, Chiclana y Puerto Real. Sin embargo, está a años luz de ser un portavoz independiente de las variantes pro-patronales. Mientras da su apoyo a la huelga, en Madrid el partido de Pablo Iglesias quiere dar un apoyo incondicional (y si puede una cartera) al Gobierno de la “cal viva”, los ERES, la corrupción y los ataques a la clase trabajadora. Por otro lado, en Andalucía, este mismo 14 de junio, el día después de la huelga, el sector de Anticapitalistas que dirige Podemos Andalucía viene de firmar una alianza con IU y ya han dejado claro que darán su apoyo a la subida de un gobierno del PSOE Andaluz.

Las novedades que hay que buscar en la huelga de los obreros de la Bahía de Cádiz

Pero esta huelga tiene elementos importantes para tener en cuenta. La principal novedad de esta importante acción huelguística no solo es que los obreros de Cádiz volvieron a salir a la calle después de la derrotada en la lucha más generalizada de 2013, sino que la huelga, al parecer, viene expresando la estela de los cambios que se pusieron en evidencia en la última huelga de mujeres del 8 de marzo. Así pues, la huelga de Cádiz expresa el cabreo de un importante sector de la clase obrera que viene sufriendo las consecuencias de la precarización y la desafección del resto de trabajadores, que ven que los sindicatos no están haciendo nada por defenderles.

Por otro lado, también expresa que. no solo en algunos centros de trabajo, si no de manera más generalizada, y en contra o con la pasividad de los sindicatos “mayoritarios”, que la izquierda sindical viene imponiéndole importantes jornadas de lucha que recoge el cabreo de los trabajadores precarios. En esta ocasión, son los trabajadores de la industria auxiliar y las empresas subcontratas. Al igual que en el 8M, lejos de hacerlo de manera aislada, se selló la unidad entre fijos y precarios, entre subcontratados y plantilla propia, entre industria auxiliar y empresa matriz bajo un programa que empezaba a cuestionar la subcontratación y la precarización del sector. Y esto se impuso mediante las asambleas democráticas donde todos trabajadores (independientemente de su afiliación) votaron el apoyo a la huelga.

La otra novedad, y de hecho uno de los factores más importantes, es que toda esta línea táctica contra la burocracia sindical fue impuesta, en el momento acertado, gracias al frente único y la confluencia sindical que llevo adelante CGT, SAT, Autonomía Obrera, CNT y demás sindicatos. En este sentido hay un símil o una lección que se podría recoger parcialmente de la última huelga del 8M, a la cual han llegado un sector de trabajadores. Y es que las organizaciones feministas y la izquierda sindical hicieron un frente único para exigirle a los sindicatos desde las Comisiones laborales del 8M, que llamaran a la huelga de 24h, que finalmente estuvieron obligadas a aceptar (aunque fuera parcialmente).

En el marco de la subida al gobierno del viejo bipartidismo encarnado en el PSOE, el cual, junto a los aparatos sindicales, se niegan a derogar la reforma laboral (como ya hicieron público) y acabar con la precariedad laboral, la huelga de Cádiz da una pista para pensar el importante rol que tiene la izquierda sindical (a pesar de su menor implantación) para cambiar la relación de fuerzas a escala nacional o local. O por lo menos, para ser un atractor obrero que en perspectiva se prepare para ello. Como decían los pensionistas, “luchar gobierne quien gobierne”. La única manera de hacerlo es romper con el sectarismo y el terrible corporativismo, como ya se hizo en el 8M. Preparar el frente único de la izquierda sindical bajo el programa común y de mínimos contra la reforma laboral y la precariedad laboral, en perspectiva de crear las condiciones para imponerlo (en el momento preciso) a través de la huelga general, debería ser el primer paso.






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