TRIBUNA ABIERTA

Apuntes para entender un conflicto: la tercerización del servicio de limpieza en la Universidad Nacional del Comahue

Desde hace 15 días trabajadorxs de limpieza de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y de la Facultad de Lenguas – que comparten edificio- de la Universidad Nacional del Comahue, llevan adelante la ocupación del decanato como medida de fuerza ante la ’desvinculación’ de su fuente de trabajo.

Domingo 30 de abril | Edición del día

Publicado martes 27 de abril.

Desde hace 15 días trabajadorxs de limpieza de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y de la Facultad de Lenguas – que comparten edificio- de la Universidad Nacional del Comahue, llevan adelante la ocupación del decanato como medida de fuerza ante la ’desvinculación’ de su fuente de trabajo.

El servicio de limpieza se encuentra tercerizado en las facultades de la UNCo y en gran parte de las universidades nacionales. En 2015, Litoral Cleaning, la intermediadora del servicio en FaDeCS y FaLe, incurrió en una serie de incumplimientos que motivaron diversas acciones de reclamo por parte de lxs trabajadorxs, quienes terminaron siendo despedidxs. En ese marco se dio un largo conflicto que implicó la toma de la facultad y como salida la universidad propuso –algo que sólo fue un desplazamiento en el tiempo- que se incorporaran a una cooperativa constituida y de esa manera continuar con el servicio tercerizado, pero ahora, vía cooperativa.

Frente a las condiciones de desventaja competitiva con otras empresas y el reconocimiento de la precariedad laboral que encierra la figura de la cooperativa, que se manifestó entre otras situaciones en el descuento por adherir al paro nacional convocado por las centrales gremiales, lxs trabajadorxs resolvieron apartarse de la cooperativa y reclamar sus derechos laborales como trabajadoras de una universidad nacional.

Las autoridades universitarias respondieron a los reclamos a través de diversas estrategias que en nombre de un supuesto diálogo, fueron –y todavía son- desde la manipulación, negación, criminalización, judicialización, fragmentación, apostando al desgaste y a quebrar la lucha. Algo que no han logrado por la claridad de lxs trabajadorxs y el apoyo del movimiento estudiantil.

Tercerizar para legalizar la precariedad

La tercerización laboral es parte de la ofensiva que el capital viene desplegando contra lxs trabajadorxs desde los años 70’ –se calcula que el 25, 5% de la fuerza de trabajo mundial se encuentra tercerizada-[1]. En la Argentina, esta ofensiva se implantó a través del terrorismo de Estado, durante los 90’ se profundizó y se expandió bajo los gobiernos kirchneristas.

Tercerizar implica introducir un tercero en la ecuación laboral, modificando la relación dual entre los empleadores de una empresa y el colectivo laboral que lleva adelante el proceso de producción. La tercerización se ha instalado en el mundo empresarial como una nueva forma de organización del trabajo asalariado bajo la lógica de la productividad: es la búsqueda de eficiencia y eficacia especializada la que legitima la introducción de un tercero.

Esto nos lleva inmediatamente a preguntarnos: ¿por qué estamos hablando de tercerización en una universidad nacional, por qué las tareas de limpieza son tercerizadas, cuáles pueden ser las razones de productividad que justifiquen la aplicación de esta lógica profundamente empresarial en una universidad? Lejos de todo atisbo de ingenuidad, sabemos que hoy más que nunca las actividades de las universidades se subordinan a la lógica del capital, pero eso no quiere decir que lo naturalicemos, y menos aún, que la justifiquemos en sus formas más salvajes.
Y la clave está en varios efectos que genera la tercerización laboral: el desdibujamiento en la configuración jurídica del empleador, la división de actividades consideradas por el empleador -difuso pero innegable- como ‘centrales’ y ‘periféricas’, la distinción a su vez de modalidades internas y externas de tercerización. Todas sus implicancias apuntan a la fragmentación del colectivo trabajador en una heterogeneidad de situaciones que atentan contra sus derechos laborales, fundamentalmente contra el derecho de los derechos laborales: el derecho a la unidad para la protesta. Este es el punto central de la tercerización: obstaculizar las posibilidades de organización y representación de base de lxs trabajdorxs.
Lxs trabajadorxs de limpieza estuvieron casi dos años despejando para quién trabajaban, cuáles eran sus derechos, cómo podían enfrentar la precarización laboral. En ese proceso irreversible de organización y resistencia se encuentran hoy.

Cooperativizar para legitimar la explotación.

En el contexto de posconvertibilidad y de recuperación económica, el Estado apuntaló una estrategia de fomentar e inducir a los sectores desempleados y precarizados a conformar cooperativas, cooperativas de trabajo, pero también cooperativas de viviendas, de consumo, entre otras. La cooperativización se convirtió en un mecanismo de institucionalización de las demandas, y por lo tanto, de canalización y desplazamiento de los conflictos.

La Universidad del Comahue no sólo terceriza el servicio de limpieza sino que promueve que sean cooperativas las que en nombre de la economía social desempeñan esta tarea. En primer lugar, es necesario destacar las dificultades burocráticas que enfrentan aquellos que emprenden el proceso de conformar una cooperativa, proceso que envuelve tiempos y procedimientos que van a contracorriente de las urgencias y complejidades colectivas. En segundo lugar, la figura jurídica de la cooperativa es tan amplia y tan amorfa que posibilita experiencias de las más variadas, pero que en el caso de la tercerización vía cooperativa no puede implicar otra cosa que no sea la precarización de lxs trabajadorxs.

Pareciera que la cooperativa es una forma políticamente correcta de sellar y naturalizar la fuerte –muy fuerte- correlación entre tercerización y precarización. Porque seamos claros, hoy realizar tareas de limpieza en una universidad pública a través de una cooperativa implica: inestabilidad laboral, remuneraciones inferiores sin beneficios, ausencia de protección, deterioro de las condiciones de trabajo, debilitamiento de la representación gremial.[2]

Que las autoridades de la Universidad del Comahue promuevan abiertamente el disciplinamiento hacia a lxs trabajadorxs que se encuentran luchando por sus trabajos, instando no solo a que sigan tercerizadxs bajo la forma de cooperativa, sino que además propongan como ‘contención de la situación´ deslindar a la universidad de sus obligaciones como empleador y reemplazarla por el Banco Credicoop –sí Banco!!-’, es sin duda parte de una naturalización de la explotación bajo las formas más cínicas y descaradas.

Mariana Giaretto
(Socióloga, docente e investigadora de FaDeCS, UNCo)

[1] Basualdo, Victoria 2016, Tercerización laboral en Argentina y América Latina: debates y desafíos para una agenda de investigación. En Revista Épocas, CABA.
[2] El caso paradigmático de la relación entre tercerización, cooperativización y burocracia sindical es la que tuvo como desenlace el asesinato de Mariano Ferreyra, revelando la precarización laboral a la que se ven sometidos los trabajadores por cooperativas gestionadas por gremios como la Unión Ferroviaria.








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