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OPINIÓN

Aportes para un balance de la tercera huelga de trabajadores mineros de Southern-Perú

El lunes 11 de diciembre los más de tres mil trabajadores de la empresa minera Southern organizados en el Sindicato Unificado SUT y en el Sindicato de Trabajadores de Toquepala STTA, levantaron la huelga indefinida que venían llevando adelante por 21 días. La unidad obrera y la contundencia de la medida de fuerza, que en los últimos días generó muchas muestras de solidaridad nacional e internacional, hizo retroceder a la empresa minera.

Cecilia Quiroz

Militante de Pan y Rosas Perú

Julio Blanco

Dirigente de Resistencia Sur Perú

Viernes 15 de diciembre de 2017 | 12:24

El lunes 11 de diciembre los más de tres mil trabajadores de la empresa minera Southern organizados en el Sindicato Unificado SUT y en el Sindicato de Trabajadores de Toquepala STTA, levantaron la huelga indefinida que venían llevando adelante por 21 días. La unidad obrera y la contundencia de la medida de fuerza, que en los últimos días generó muchas muestras de solidaridad nacional e internacional, hizo retroceder a la empresa minera, sin embargo, esta es una victoria parcial que obliga a los trabajadores a reforzar sus niveles de organización y elevar su nivel de lucha a fin de encarar de mejor manera las futuras arremetidas de su patronal y del gobierno.

La dinámica del conflicto y los logros parciales

La crisis económica internacional generó el agotamiento del boom primario exportador, lo que llevó a la reducción de la demanda de minerales en el mercado internacional, del cual es absolutamente dependiente la economía peruana. Esto provocó que las empresas mineras busquen cargar sus pérdidas sobre las espaldas de sus trabajadores, intensificando para ello la jornada laboral, reduciendo su gasto social y bajando drásticamente las utilidades, al grado tal que en algunos casos los trabajadores pasaron de percibir 80 mil soles anuales (casi 25 mil dólares) por concepto de utilidades a 5 mil soles (menos de mil 500 dólares). Por esa razón, este año se dieron importantes huelgas mineras, como la de Cerro Verde y las tres que llevaron adelante los trabajadores de Southern.

A esto obedece que las demandas laborales en la presente huelga hayan pasado por la exigencia a la empresa para que cumpla con sus compromisos pactados en las actas de las huelgas anteriores, los cuales demandaban el adelanto del 30% por concepto de utilidades correspondiente al año 2017; la reincorporación de los trabajadores despedidos Abner Gama y José Espejo (despedidos por luchar); el rechazo a la instalación de cámaras de vigilancia en el interior de los volquetes de acarreo de mineral; la contratación de médicos especialistas con carácter permanente y el mejoramiento de los servicios hospitalarios.

La empresa en todo momento contó con el apoyo del gobierno de Kuczynski, quien como se sabe fue funcionario de esta minera. Por eso el Ministerio de Trabajo y la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral SUNAFIL, jamás sancionaron el incumplimiento de los acuerdos por parte de la Southern, sino todo lo contrario, el Ministerio de Trabajo en tiempo record declaró ilegal los dos plazos de huelga presentados por los trabajadores.

Inicialmente la empresa respondió despidiendo a 50 trabajadores dentro de los cuales se encontraban dirigentes de los sindicatos en huelga. Esto, mas allá de intimidar a los trabajadores, fortaleció la unidad en la base y generó mucha sensibilidad en la población sobre todo de Moquegua e Ilo, por esa razón los agricultores del valle de Torata (afectados por la contaminación minera) se solidarizaron públicamente con los trabajadores mineros y marcharon juntos, así mismo, en la ciudad de Ilo se dieron masivas movilizaciones de apoyo a la huelga. A estas muestras de solidaridad activa se sumaron también las movilizaciones en el valle de Tambo contra el proyecto Tía María de propiedad de Southern. Cabe destacar también las muestras de solidaridad internacional que llegaron de Bolivia, Chile, México, Venezuela y Brasil.

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Esto llevó a que la empresa - el domingo 10 de diciembre en reunión con los dirigentes sindicales - anuncie que retrocedía en relación a los 50 trabajadores despedidos comprometiéndose a no despedir a ningún trabajador que participó en la huelga, así mismo, la minera se comprometió a otorgar el adelanto de utilidades y a seguir contratando médicos especialistas para los hospitales de la empresa. Lamentablemente, en relación a los casos de los compañeros Espejo y Gama, al estar estos judicializados, será el poder judicial el que tendrá la última palabra, mientras tanto, los compañeros gozan del apoyo de su sindicato.

Los grandes ausentes

Uno de ellos fue el secretario general de la Federación de Trabajadores Mineros Ricardo Juárez Visa, quien más allá de algunas “coordinaciones” en Lima ante el Ministerio de Trabajo, jamás se hizo presente en las sedes mineras de Cuajone, Toquepala e Ilo donde se concentraba la lucha obrera. Ricardo Juárez Visa hace parte de una vieja camada de “dirigentes” vinculados al Partido Comunista Peruano (de tradición estalinista) que también controla la Central General de Trabajadores del Perú CGTP, la misma que convive con el actual gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, supuestamente para evitar el advenimiento del fujimorismo.

Juárez Visa, quien ahora goza de licencia sindical, es formalmente trabajador de Southern en la sede de Ilo y no es la primera vez que actúa de esta manera, recordemos que en la huelga nacional minera de julio último terminó abrazado con el Ministro de Trabajo y llamando a formar una mesa de diálogo entre los trabajadores y el ejecutivo. Lo que buscaba en realidad era descomprimir la conflictividad social, creando para ello falsas expectativas en un gobierno como el actual que se sostiene en los capitalistas y que está embarrado hasta el cuello de corrupción. Juárez Visa también es recordado en el sur, por tratar de quebrar - sin lograrlo - la huelga de abril que llevaron adelante los trabajadores de Southern, donde terminó abucheado por las masas.

Otro sector ausente fue la “izquierda” neo reformista expresada en la agrupación Nuevo Perú de Verónika Mendoza quienes, más allá de contar con 10 congresistas, jamás se pronunciaron a pesar que una de sus diputadas – Indira Huilca – es hija del fallecido dirigente obrero de construcción civil Pedro Huilca Tecse. Esto pone una vez más en evidencia los límites de su estrategia política, la cual es ajena totalmente a la clase trabajadora y a las luchas sociales, además que es de público conocimiento que este sector también apoya “críticamente” a PPK (por quien mandaron votar en las elecciones pasadas) y quien, como ya lo dijimos, no solo fue funcionario de Southern sino que ahora desde el gobierno blinda a las transnacionales mineras.

Las lecciones que nos deja la huelga

Esta lucha ha puesto en evidencia que en la presente coyuntura, los trabajadores de Southern junto a los trabajadores de Cerro Verde, se han convertido en el proletariado más combativo de la gran minería y que la crisis económica internacional está generando un despertar de la clase obrera peruana, dentro de la cual la minera es una de las más dinámicas.

Así mismo, va quedando demostrado que empieza a aparecer una nueva generación de dirigentes jóvenes que se caracterizan por tener independencia de las centrales sindicales nacionales y de sus direcciones políticas reformistas, las mismas que han estado muy comprometidas con los gobiernos de turno, lo cual ha servido para sacar a la clase obrera de la escena política y para desprestigiar la práctica sindical y la lucha de los trabajadores.

Por otro lado, esta huelga también ha evidenciado que la unidad obrera es garantía de victoria, siempre y cuando esta se sostenga en los métodos de lucha propios de la clase trabajadora como los piquetes en los centros de producción y circulación de mercancías (como el riel). Así mismo, ha quedado claro la importancia que tiene vincular las demandas económicas de los trabajadores a demandas de otros sectores sociales como los campesinos de los valles que son afectados por la contaminación minera.

Otra lección importante que nos deja esta huelga es la recuperación de la democracia obrera, expresada en las asambleas de trabajadores que se realizaron de manera cotidiana en las sedes mineras y sobre todo en Ilo, que fue el epicentro del conflicto, las cuales aseguraron la contundencia de la medida de fuerza y que los dirigentes respeten los acuerdos de las bases, evitando así desviaciones burocráticas.
Como en las otras huelgas, la participación de las mujeres ha sido muy significativa y determinante, no solo porque ha ayudado a dinamizar la lucha, sino porque su presencia ha contribuido a ganar a la causa a otros sectores sociales y porque ellas han sido las más consecuentes defensoras de la democracia obrera y de que todos los acuerdos se tomen en las asambleas de base.

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Lo que queda pendiente

Queda como tarea pendiente concretar cuanto antes la unificación entre los sindicatos más grandes de la Southern, el SUT y el STTA. De esa manera los trabajadores tendrán un espacio de organización y centralización mayor que les permita responder de mejor manera a las arremetidas del capital.

Así mismo, es necesario vincular a la lucha a los trabajadores tercerizados, que son la mayoría y que por falta de organización no gozan de derechos laborales, eso lleva a que por la presión de los patrones terminen siendo utilizados para quebrar las huelgas. Por eso urge luchar por su formalización e incorporación como trabajadores estables. Esta demanda deberá ir atada a la reducción de la jornada laboral de 12 horas a 6 horas sin que se afecte el salario, de esa manera se crearan más puestos de trabajo y los compañeros tercerizados y otros trabajadores jóvenes podrán encontrar una fuente de trabajo estable.

La reducción de las utilidades así como del canon minero, están condicionados a los informes económicos que hacen las empresas mineras sobre sus supuestas ganancias o pérdidas, los cuales gozan del mayor secretismo, por eso no es casual que siempre los resultados sean favorables para los empresarios y estos se evitan así pagar cuantiosas sumas por conceptos de impuestos, regalías, canon y utilidades. Por eso, los trabajadores debemos exigir que se habrán los libros de contabilidad para que sepamos en realidad cuánto ganan las empresas.

De igual manera, debemos exigir que las empresas mineras sean nacionalizadas y que estas pasen a estar bajo control de los trabajadores con la fiscalización directa del pueblo organizado, ya que en todo el tiempo que los recursos minerales han estado en manos de empresarios privados no hemos tenido acceso al desarrollo social, sino todo lo contrario, hemos padecido sobre explotación laboral y desempleo, contaminación ambiental, evasión tributaria y saqueo de nuestros recursos. A eso se debe que derechos democráticos tan básicos como la salud, la vivienda o la educación de calidad, no puedan ser accesibles para las grandes mayorías.

Para avanzar en estas tareas y en otras que son de vital importancia para ir más allá de las luchas económicas y para que el proletario como clase social recupere el protagonismo político que le corresponde como generador de la riqueza, es necesario plantearnos la tarea de construir un partido de los trabajadores, de las mujeres y la juventud que luche por el poder y por el socialismo, independientemente de los partidos patronales, de la burocracia sindical y del neo reformismo.







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