Política

DE LA CÁMPORA A CALÓ

“Antonio, Antonio corazón, acá tenés los pibes para la liberación”

El martes Axel Kicillof cerró su campaña. La Cámpora fue protagonista, pero entre sus banderas flameaban las del Smata y la UOM. Su jefe, Caló, imputado por lavar dinero con fondos de sus afiliados, fue invitado especial al palco.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Viernes 23 de octubre de 2015 | Edición del día

Miércoles 21 de Octubre. 19 horas. Entre el Día de la Lealtad y las presidenciales. El Luna Park convoca a quienes el domingo votarán, algunos con culpa progresista y otros con pasión, al sucesor de Menem y Cristina, Daniel Osvaldo Scioli.

El acto fue preparado por los wedding planner nacionales y populares. Mucho blanco, mucho celeste, muchos papelitos, muchos rostros juveniles. Un cartel dice que “votar a Massa o Macri es un suicidio político inducido por Clarín, La Nación, los fondos buitres y el FMI”.

Entonces el ministro de Economía que terminó de pagar 200 mil millones de dólares de deuda externa y firmó el pacto secreto por Vaca Muerta entra en escena. Ovación. “Patria sí, colonia no!” baja desde la tribunas. Mientras dure el acto Chevron sacará miles de barriles de petróleo y dejará contaminación. Barrick se llevará oro y dejará cianuro; Cargill llenará sus barcos de oro verde y dejará pesticidas.

Entre las banderas azules y blancas flamearán otras verdes de los muchachos del SMATA. Son los que secundaron a Berni y la bonaerense al servicio de los yanquis de Lear. “Patria sí, colonia no” cantan ellos también. Comparten tribuna con las huestes de Omar Viviani y Antonio Caló.

Antonio había sido invitado a la reunión por la “reunificación sindical” que se realizaba ese mismo día en el Hotel Castelar. Ni Hugo ni Armando ni Gerardo pudieron convencerlo. “No queremos condicionar al próximo gobierno” dijo Antonio. El jefe de la UOM es coherente. Pero además está preocupado. La justicia lo imputó – ya era hora – en una causa en que se investiga lavado de dinero agravado. Según la fiscal, Caló y el Secretariado de la UOM se repartieron durante 20 años sobres con 20 mil dólares, que recibían de la empresa que administraba los seguros de sepelio y de vida de todos los afiliados metalúrgicos.

Quizás Antonio prefirió el Luna al Castelar para limpiar un poco su imagen. Mejor una foto cerca del pañuelo blanco de Hebe de Bonafini que de la campera de cuero de Gerardo Martínez.

Hace más de 30 años los inspiradores de Caló y Pignanelli, José Rucci y José Rodríguez habían creado la Juventud Sindical Peronista de la República Argentina para enfrentar el ascenso de la izquierda peronista y los sectores clasistas en los gremios industriales. Algunos de sus culatas tiraron en Ezeiza la tarde de la masacre. Hugo Moyano, ocasional adversario del sindicalismo oficialista, también militaba en la “Jotaperra”.

Ahora los jóvenes que creen que el kirchnerismo es la encarnación de todas las causas progresistas y populares, flamean sus banderas junto a las de Rodríguez y Pignanelli. Y suben al palco al hombre que estafó a sus afiliados para enriquecerse.

Y entonces uno no puede dejar de imaginarse a Caló mirando las tribunas de La Cámpora y, sospechando tiempos difíciles, escuchando esa melodía posible. “Antonio, Antonio corazón, acá tenés los pibes para tu liberación”.







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