Política

ENTREVISTA / JUICOS DE LESA HUMANIDAD

Anton: “Éramos fruto del tiempo, de la lucha de clases internacional de ese momento”

En Córdoba, La Izquierda Diario dialogó con Eduardo Antón, ex detenido desaparecido. A partir del martes será uno de los testigos que brindará su testimonio contra Menéndez y otros 21 represores por delitos de lesa humanidad.

Lunes 5 de febrero | Edición del día

Fotos: Gustavo Barrera

Eduardo nos espera puntual en el bar que hemos acordado, menudo, de voz pausada y tranquila. Él hace la primera pregunta. Bueno, ¿qué quieren saber?. Queremos recordar, repasar experiencias de quienes militaron en los 70 y la continuidad de esas experiencias, para no olvidar, ni perdonar, ni reconciliarnos. Por eso nuestra primera inquietud es saber:

¿Cómo empezaste a militar?

  •  La época va llevando a las personas a que tomen una actitud de mayor conciencia y que vayan tomando más responsabilidades en la búsqueda del cambio social. En mi caso empezó en la época del secundario. En el Jhon Kennedy de barrio Los Plátanos. En esa época no había aun centro de estudiantes, estaba prohibido. Había una especie de alternativa que era conformar clubes de estudiantes como para tener la posibilidad de discutir, tener reuniones a partir de allí, se votaban delegados y eso llevaba naturalmente a la discusión sobre la realidad política y social.

    Después tuve un momento negro, que fue cuando me acerqué al PC (Partido Comunista), pero un poco tiempo, a través de un hermano mayor que yo, comienzo a escuchar del trotskismo, comienzo a leer los libros que el amigo de mi hermano me pasaba y por supuesto hay una ruptura mía con el PC. Me pongo en contacto con un grupo de la organización política trotskista de la Cuarta Internacional por la mayoría [NdR refiere al IX Congreso del Secretariado Unificado (SU) 1969]. Si bien yo en ese momento adherí a esa posición, hoy tengo muchas diferencias.

    Quedamos con un pequeño grupito que se llamaba LEARM (Liga de Estudio y Acción revolucionaria marxista), esa es la organización en que yo entré a militar. La idea no era conformar un partido, ni nada. Sino tomar contacto con sectores referentes del troskismo que hubiese, ahí comienza mi militancia política con este grupo a nivel estudiantil y a nivel obrero. Eso era 1969: el Cordobazo fue un eje fundamental es el ascenso del movimiento obrero que quiebra todo, cambia la realidad política de las mayoría de las organizaciones y de la sociedad. Ese levantamiento obrero que después se va a revivir en diferentes provincias y que a mi juicio alcanza su punto más álgido en las interfabriles en Buenos Aires, en el 75.

    Nos tocó una época, en los 70, que creíamos que era una generación especial. Hay un proverbio árabe que dice "los hijos se parecen más a su tiempo que a sus padres". Éramos fruto del tiempo, éramos fruto de la lucha de clases internacional de ese momento.

    ¿En qué momento lo detienen?

  •  En febrero del 75, en la época de la Chabela [NdR Isabel Martinez de Perón] empecé a ver todo desde afuera, desde la cárcel. Los diálogos políticos se quedan limitados a los diálogos que uno pueda tener dentro de la cárcel con la gente que te tocaba.

    En esa época vivía en un barrio camino a Renault, antes de llegar a Villa Libertador, ahí cayó la policía a la noche, tres de la mañana, entraron por las ventanas, rompieron puertas y me llevan detenido Estamos un tiempo, no sabemos cuánto tiempo exactamente, encapuchados y un compañero me dice escuchá y oigo las campanadas de la Catedral, estábamos en la D2. Ahí adentro se vivía un clima paralizante, gritos, llantos, música fuerte, golpes permanentemente en situaciones en que uno estaba desprevenido y luego la sala de tortura.

    Creo que estuvimos dos semanas ahí y nos pasan a Encauzados en barrio Güemes, fue la primera cárcel común a la que me pasan y paso a estar blanqueado y a tener una situación diferente.

    Una de nuestras primeras reivindicaciones fue exigir pabellones políticos. Después largamos una huelga de hambre que duró 11 días, fue triunfal logramos todas las cosas que pedíamos y reivindicábamos en relación a la comida.

    Hubo un intento de fuga y nos trasladaron a la cárcel de San Martín, ahi ya fue el golpe. Ahí empezó una situación de total dificultad: nos aíslan, quedamos totalmente incomunicados con el mundo exterior, sin visitas, sin contactos. Los que se hacen cargo de las cárceles, entraban nos hacían poner contra la pared, con la orden de mirar abajo, no mirarlos a la cara, golpes permanentes y comenzaron un proceso de asesinatos. 32 compañeros son asesinados, algunos dentro de la cárcel, otros se les aplica la ley de fuga. Conformamos una pequeña organización con compañeros del PST, del PO, algunos que no eran trotskistas pero estaban con nosotros. Un grupo interesante en el sentido de organización, la cuestión era lograr romper el aislamiento y tener contacto con el mundo exterior, sacar la información afuera sobre la represión que se daba.

    ¿Cómo se organizaron?

  •  La discusión comenzó con el papel que cumplen los presos comunes en una cárcel cuando hay organizaciones políticas. Estaban aquellos que sostenían que los presos comunes son anticapitalistas por esencia, nosotros no coincidíamos con ese concepto. Más bien estábamos en la antípoda de ese concepto. Finalmente prevalece como criterio que la forma más segura de contar con la ayuda de un preso común va a ser la cantidad de dinero que le podamos pagar.

    No sé cómo se lo contactó, pero este preso nos dice que acepta y que tenía la posibilidad de hacer entrar dinero y de sacar mensajes. Necesitábamos dinero porque pasábamos mucha hambre, todos habíamos bajado unos 15, 20 kilos y los fumadores queríamos tabaco.

    Las cartitas, se hacían en papel de cigarrillo, tres papelitos cada cartita. Había dos formas de comunicarse, la “paloma” y el “caramelo”. Las “palomas” se tiraban con un hilo desde las ventanas más cercanas (así nos acercaban el dinero), y el “caramelo” que eran los mensajes que se tragaban. Esto era porque a las visitas les revisaban hasta la vagina. Las cartas se envolvían en plástico que se sellaba con fuego, la esposa de este preso común recogía la plata, la llevaba a la cárcel y se tragaba las cartas. Nos turnábamos con los compañeros. Les tocaba a tres compañeros por semana sacar información con la responsabilidad de que, además de lo familiar, saliera algo de denuncia política: a quien estaban sacando, a quién torturando, a quien habían asesinado, etc. Era la forma en que podíamos denunciar, sobre todo las torturas. Sacaban a cuatro, mataban a tres y traían vivo a uno para que cuente, cuando llegaba la noche nos preguntábamos ¿y ahora quién? Estábamos tan indefensos que no había nunca una resistencia, un no voy, algo por el estilo, uno quería pensar tal vez a mí no me pase, tal vez me trasladen.

    Cuando nos trasladan a Sierra Chica ya no podíamos usar plata en efectivo, sino que se depositaba y tenías un crédito para comprar en la cantina. Pero acá eso no existía, estabas completamente aislado, incomunicado, no tenías recreo cada vez que nos sacaban al recreo era para hacernos mierda, ahí fue cuando mataron a un compañero, cuando salía al recreo.

    ¿Cuándo los trasladan a Sierra Chica?

  •  Nos sacan de Córdoba en dos viajes, septiembre y diciembre del 76. A mí me llevan a aviación y de ahí, con los Hércules, a Buenos Aires. Allá estaba más reglamentado que acá que era el feudo de Menéndez, que tenía un ensañamiento contra los militantes políticos. Nosotros tuvimos la suerte de haber caído presos, en otras circunstancias seguramente hubiésemos sido desaparecidos.

    Una de las veces que estuve castigado me entrevista en los calabozos la Organización Interamericana de Derechos Humanos. Yo pensé, bueno blanqueado y con la entrevista de la organización tengo un 90 % de posibilidades de salir, me quedaba un 10 % que dependía de las circunstancias, de la lucha política. De ahí paso a Caseros y luego a La Plata. A mi compañero le permiten la salida vigilada, en mi caso no, le comunican a mi vieja que yo no podía salir en Argentina que tenía que buscar algún país que me diese una visa y que no fuera en Latinoamérica. Yo le digo a mi mamá, empezá a recorrer embajadas, ¿cuál preferís? - me pregunta - Todas, la primera que te de la visa. Me la dio el reino de Suecia en 1980.

    ¿Te exiliaste en Suecia?

  •  Me llevaron esposado hasta el avión. Un aparato hicieron, policías adelante, atrás, motorizados. Yo decía, no represento el teatro que están haciendo. En el aeropuerto, me llevaron a una sala, no podía hablar con nadie, saludar, despedirme. Subí con el policía la escalerilla hasta la puerta del avión, sale el comandante ahí me sacan las esposas y me entregan el pasaporte. Ellos me habían gestionado el pasaporte. Me acuerdo que los insulté a las canas y ellos me respondieron “todavía falta que salga el avión”. Por suerte salió.

    Después fue el exilio y eso depende de la actitud, seguir en la militancia, en la organización, suerte que uno venia de la Cuarta. A la semana tenía a los compañeros golpeando la puerta, diciéndome somos los compañeros trotskos de Suecia, y vos respiras nuevamente, estas de nuevo viviendo. Estuve 5 años y medio en Suecia.

    Mi primer regreso a Argentina es en el 84 pero me tengo que volver a ir. Primero por una situación de inseguridad, hubo una marcha y estaban los tipos que me habían estado torturando. Decido irme a Buenos Aires, dos veces me metieron en cana, tuvo que estar el CELS (NdR Centro de Estudios Legales y Sociales) dos veces sacándome, un cana me dijo “vos te deschavas solo”. Parece que me ponía nervioso de sólo ver un uniforme, fuera cana o portero. Además, no conseguía trabajo. Tuve que volverme y aguante un año más o menos y entré en un trabajo de voluntario en Suecia y empecé un periplo de recorrer países. Me quede en Nicaragua y después en Ecuador sin visa, sin trabajo. De nuevo compañeros trotskistas me dieron una mano, trabajo nuevamente en una organización internacional. Volví a Argentina en el 2001, a Buenos Aires primero, después Córdoba en el 2005 me vine y me quedé.

    Este es el quinto juicio que se realiza en la provincia contra Menéndez, quien hasta el momento lleva 14 juicios a los que fue sometido en distintos puntos del país. ¿Qué opinión te merece ese desmembramiento en causas y la no unificación bajo juicios por genocidio?

  •  Yo lo veo desde el punto de vista de que ni este gobierno ni el gobierno anterior, el kirchnerismo, estaban de acuerdo en hacer eso. Por otro lado, el hecho de que cooptasen a los organismos de derechos humanos, y estos organismos de derechos humanos dejasen de ser organismos políticos de toda la gente para pasar a ser unos organismos de derechos humanos del gobierno de turno, no favorecía absolutamente a nadie eso. Eso se transmitió en todos los organismos de derechos humanos incluso el de acá de Córdoba, excepto en un pequeño grupo. Nosotros hicimos un pequeño grupo de Ex Presos Políticos pero nada tenemos que ver con los que están acá en La Bici del Ángel.

    Nosotros en Córdoba fuimos un pequeño grupo que salimos por la condena a Milani, independientemente de los otros que decían ´vamos a esperar´. La Carloto diciendo ´No sé, vamos a ver qué dicen, no he leído el expediente...´. No hablemos de (...) fue una traición total, no teniendo en cuenta la posición de Madres de Plaza de Mayo de La Rioja donde claramente exponían la complicidad que había tenido Milani tanto en el secuestro de este conscripto y en el periodista que estuvo preso y fue torturado.

    Todos buscamos esto, esto debería ser unificado: bajo una misma carátula deberían estar todos incluidos. Todos los que son crímenes de lesa-humanidad deberían tener una causa. Pero la justicia, en la medida que el congreso no les vote, que haya una decisión política, no lo va a hacer.

    Con esa actitud que ha tenido Macri de juntarse con este gatillo fácil en Buenos Aires (Luis Chocobar). Vos decís: ´Vamos a tener que volver la discusión 20 años atrás. Pero esto ya lo teníamos superado´. No lo tenes superado, te hacen retroceder las cosas. Entonces vos tenes que empezar a volver a discutir cuestiones que ellos quieren discutir.

    La cuestión es poder volver a lograr organizaciones de derechos humanos independientes de los gobiernos. No independiente del gobierno de turno, independientes de los gobiernos. Estas organizaciones son herramientas que deben servir a toda la gente interesada, sensible, con conciencia en la lucha por los derechos humanos y no a algunos que se van acá porque son peronistas o se van allá porque son de tal otro partido. Tiene que estar cruzada la sociedad.

    Que Macri no apoye o no esté dando los subsidios que corresponden a los sitios de la memoria y demás, no me extraña. Lo que sí, no me imagino, son los compañeros que no se dan cuenta de cómo ellos siguen traicionando a estas organizaciones que se ha dado la sociedad.

    No hemos hecho ese paso generacional. Con la dictadura, los desaparecidos y las muertes de tanta gente, no logró esa trancisión para que comience la lucha desde las interfabriles en Buenos Aires en adelante. Por suerte, organizaciones como el Frente de Izquierda muestra el camino. Lo está mostrando en fábricas, lo está mostrando en cada una de las manifestaciones: vamos juntos, pero golpeamos distinto. A eso lo está mirando la clase obrera.

    Hace pocos días se cumplieron 6 meses de la desaparición de Santiago Maldonado ¿Cómo viviste el momento en que se conoció su desaparición?

  •  Lo vi como una continuidad en el sentido que tenemos que estar siempre atentos a las represiones. No es el primer secuestro, es el segundo secuestro en democracia después de Jorge Julio López. Aquel fue también doloroso en su momento porque creíamos que la bonaerense ya había sido “neutralizada” y demás, que había habido un cambio, que teníamos la policía de democracia. Y vos decías, ¿Quién se cree esto? Y fue a declarar y no terminó de declarar y lo hicieron desaparecer y todavía sigue desaparecido.

    En el caso de Santiago Maldonado es en el mismo sentido sobre las fuerzas represivas y en un contexto quizá distinto, más en el sentido del capitalismo. Porque en el contexto de Jorge Julio López, más bien, casi que fue una venganza de Etchecolaz. En el caso del sur, lo que está en discusión es bien capitalista, porque están en discusión las tierras donde están las riquezas, en petróleo, en minerales y demás. Gracias a que Maldonado no era mapuche, fue posible que los ciudadanos de este país se enterasen de que hay pueblos originarios en Argentina.

    Toda desaparición me conmueve, toda desaparición me mueve. Pero esta me mueve porque es estrictamente capitalista. En el sentido de que lo que fueron a hacer es sembrar terror con esta gente porque era una desproporción lo que hicieron. Ahí nos quieren vender la muerte de Santiago Maldonado diciendo: ´Vieron que no fue desaparición´. Pero, ¿Qué hacía? ¿Estaba pescando Santiago Maldonado? ¿Qué estaba haciendo? ¿Cómo no se entiende que fue asesinado producto que corría frente a una banda de represores que estaban tirando a matar y se escuchan los audios con las órdenes ´Tiren. Tiren. Maten. Maten al negro´?

    Las causas se retrasan y las van diluyendo. En ese diluir la gente va perdiendo interés y este gobierno está blindado mediáticamente, no llega a nada. Nunca he escuchado tantas horas que gastan los canales de televisión en hablar del tiempo. Yo digo, ¿no tendrán otras cosas de que hablar? Claro que tienen.

    Ojalá que no tengamos más casos como el de Santiago, pero con esta mentalidad, con este tipo de gobierno, con este tipo de medidas económicas se necesita ese tipo de policías, ese tipo de gendarmería, ese tipo de fuerzas represivas porque no se puede llevar adelante este proyecto económico sin ese tipo de fuerzas represivas. Hay una relación directa, dialéctica.

    Ver: Córdoba: el martes retomarán las audiencias en el juicio a Menéndez







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