Mundo Obrero

ACTO EL 22F

Ante los miles de despidos, la CGT tuvo que convocar una marcha, pero evita el paro

El Consejo Directivo diagnosticó una grave situación, pero recetó aspirinas. El 22F se suma a la marcha de Camioneros pero también se suman las divisiones. La encuestadora del triunvirato, la única que ve un “importante respaldo popular” a Macri.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Miércoles 31 de enero | Edición del día

A pesar de la crisis política que abrió el saqueo a los jubilados en medio de las masivas movilizaciones, el gobierno arrancó el año golpeando por sectores. Después de robarles el pan de la boca a los jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal, decidió dejar en la calle a miles de familias. Los empresarios le siguen el paso. Desde el noroeste, donde 1500 azucareros ven peligrar sus puestos de trabajo, hasta el sur, donde ya quedaron miles de petroleros en la calle y ahora les tocó a los mineros de Río Turbio. También en el centro del país, desde el Hospital Posadas y el Inti, hasta los fabriqueros de Fanazul.

Pueblos enteros sienten el golpe. Miles de trabajadores empiezan a responder. No se quedan de brazos cruzados. Paran, marchan, llegan a tomar minas, fábricas y municipalidades. Pero todavía lo hacen aisladamente.

Ante semejante panorama, la CGT también "decidió responder". Primero sacó un documento desde las playas de Mar del Plata. Luego hizo una reunión de Consejo Directivo en sus oficinas de Azopardo. Más tarde organizó una concurrida conferencia de prensa. Finalmente allí anunció que, 50 días después del inicio del nuevo ataque del gobierno…realizará un acto.

El diagnóstico y la cura

Este miércoles sesionó el Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo, con 27 de sus 35 integrantes. Hubo notables ausencias, entre ellas Daer (Sanidad), Cavalieri (Comercio), Rodríguez (UPCN), Lingieri (Obras Sanitarias) y Martínez (UOCRA). “Gordos” e “independientes”, junto a Clarín y La Nación, ponen el eje en la división de la central para bajarle el precio a la marcha del 22. Participaron, en cambio, los gremios que responden al moyanismo y al barrionuevismo.

Schmid fue el encargado de resumir la reunión, acompañado por Carlos Acuña (Estaciones) y Sandra Maiorano (Médicos). “Es muy evidente la cantidad de despidos en el sector estatal, las dificultades crecientes de la economía, la caída del consumo y el poder adquisitivo”. "Las paritarias tienen que ser libres de cualquier injerencia”. Además criticó “la tendencia a desligitimar la voz de los sindicatos frente a la sociedad”, respondiendo a las denuncias por corrupción gremial. En su defensa dejó un dato revelador. “Esos casos no son la norma entre los 38.000 funcionarios que tienen los sindicatos confederados”. Un aparato impresionante.

En ese marco, los integrantes del Consejo presentes habría aprobado por unanimidad “el documento de Mar del Plata” y “apoyar a camioneros que se van a movilizar el 22 de febrero”.

El "documento de Mar del Plata", en medio de definiciones generales, plantea la derogación de la "reforma previsional", retira su apoyo al proyecto de "reforma laboral", exige paritarias libres y sin techo, rechaza el "megadecreto" y llama "a acompañar a las organizaciones que se declaran en conflicto", cuestión que es necesaria pero la CGT no ha hecho en todo este tiempo.

Por la marcha, Pablo Moyano se había reunido más temprano con la dirigencia de la CTA y había adelantado que las mismas participarían de la marcha, y está en tratativas con la Corriente Federal y el “triunvirato piquetero” (CTEP, CC, Barrios de Pie).

La pregunta surgió inevitable desde los periodistas. ¿Y por qué no discutieron un paro ante el panorama que describen? “Bueno….los compañeros decidieron una manifestación. Es táctico. Con un paro tampoco vamos a resolver nada además. Estamos ante un gobierno que ha ganado elecciones, que tiene un respaldo popular importante que no podemos desconocer, entonces tenemos que ser prudentes”.

La asombrosa teoría del “gobierno popular” para seguir justificando la tregua

La creciente resistencia de muchos sectores de trabajadores y los aprietes judiciales del gobierno han llevado a la CGT a convocar a una medida, aunque sea limitada y genere divisiones en su interior.

Pero a pesar de esos “matices” como los llamó Schmid en la CGT, es evidente que hay un punto donde todas las alas del sindicalismo peronista tienen acuerdo. Ninguno ve motivos para unir a la clase trabajadora en una respuesta a la altura del ajuste, como sería un paro general con movilizaciones en todo el país.

Es cierto que a muchos no sorprende esta actitud. Lo que no deja de ser asombroso es que el argumento sea “el respaldo popular importante que tiene el gobierno”. La crisis política del gobierno tras la “reforma previsional” en diciembre es reconocida por propios y extraños. Por eso ha tenido que retroceder, por ahora, con el tratamiento de la “reforma laboral”, el megadecreto, la reforma previsional bonaerense y el "reformismo permanente" que había anunciado tras ganar las elecciones.

Algunos dirigentes intentan “agigantar” al enemigo ante los ojos de los trabajadores, solo para justificar su “prudencia”.

Pero con este nuevo anuncio la CGT no solo desconoce la debilidad del gobierno y las ganas de luchar de los trabajadores. También arriesga su propio debilitamiento. Si quieren “reventar la 9 de Julio”, como trascendió este miércoles en los pasillos de Azopardo ¿no sería un paro general desde la mañana lo que permitiría la participación masiva de cientos de miles de trabajadores para darle un mensaje al gobierno?

Los días que vienen

El jueves 22 de febrero, para el que faltan más de tres semanas, habrá entonces una manifestación en el centro político del país. Los esfuerzos cegetistas, a los que se sumarán ahora los de la CTA y la Corriente Federal, estarán concentrados en la organización del evento. La discusión de los oradores, las consignas, la seguridad y los mecanismos para evitar los chiflidos.

Mientras tanto, como reconoció Schmid, la conflictividad seguirá creciendo día a día.

En la jornada que realizaron los trabajadores del Hospital Posadas, donde participaron trabajadores de Cresta Roja y otros sectores en lucha, se empezó a mostrar otro camino. El camino de hacer acciones contundentes para que los trabajadores ganen fuerza y se hagan notar. El camino de empezar a coordinar los que luchan.

El sindicalismo combativo y de la izquierda deben proponerse avanzar en esa coordinación entre los conflictos actuales y seguir exigiendo un paro nacional y plan de lucha, empezando por ATE y la CTA cuyos trabajadores se encuentran por estos días protagonizando numerosos conflictos. Porque así lo necesitan los trabajadores despedidos y porque eso permitirá estar más fuertes para tener una política independiente frente a la marcha del 22.

Fotos: Enfoque Rojo








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