Sociedad

SALUD-TRIBUNA ABIERTA

Anorexia programada

Si han ido últimamente de compras podrán corroborar esta aportación. Cada persona, en especial la juventud, está sometida a la crueldad de no encontrar su talla, dependiente como es la sociedad de las tiendas como fuente de vestido. ¿Ahorro empresarial o falta de conciencia ciudadana?

Lunes 10 de octubre | 18:23

La publicidad ha cambiado. En la España de los 60, eran mujeres con curvas las que anunciaban los productos. Hoy día, esas mismas curvas son motivo de vergüenza para una sociedad con una alta tasa de anorexia. Pero, ¿qué ha pasado? ¿Por qué cada vez más chicas jóvenes caen en la anorexia? La industria textil tiene mucho que ver.

Legalmente, al menos en el papel, las tiendas no consideradas de tallas especiales albergan hasta la talla 52. Partiendo que la que se supone "ideal" es la 38 (dato incierto si se consulta a la población y la comunidad médica), una talla 52 podría parecer lo suficientemente grande como para satisfacer a bastante población. Sin embargo, eso sería posible si fuese una 52 real y no la 44 que fue unos años atrás.

Viendo esto, no es difícil buscar un origen común al de los “tuits” y demás bombardeo por las redes sociales respecto a los JJOO de Río y el físico de sus deportistas. Para quien no esté al tanto, los logros de las mismas (que no de sus compañeros varones), han sido relegados a un segundo plano para dar visibilidad a, según los periódicos, partes del cuerpo relevantes, sexis y poco atléticas.

Llegados a este punto, la incógnita no es si la anorexia está relacionada con los anteriores acontecimientos, pues es evidente la relación con la presión social impuesta. La duda surgida es si este influjo es consciente o por el contrario, es un daño colateral al que no se le presta la suficiente atención. Volvemos a la pregunta que tanto se hace en comunicación: ¿los medios representan la sociedad o la sociedad representa los medios?

Según datos de Cruz Roja Española, 1 de cada 100 jóvenes entre 13 y 23 años padece o ha padecido anorexia nerviosa y 4 de cada 100 bulimia nerviosa. La juventud masculina se ve más expuesta a la vigorexia. Sin embargo, las cifras de anorexia y bulimia también llegan a ellos en la proporción 1:14, según la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB).

A diario, las redes incitan a caer en la enfermedad mediante el rechazo a los alimentos, rutinas de ejercicio desorbitadas y trucos para engañar a la familia cercana e incluso a los facultativos, llegando a un 11,5% el riesgo de cronicidad. Estos trastornos, al contrario de lo que la gente puede llegar a pensar, afectan más allá de la adolescencia, tanto en la adultez como en la niñez cada día más sexualizada y, desgraciadamente, la muerte es uno de sus posibles finales.

Con esta toma de conciencia, ¿con qué herramientas se abordaría esta realidad social, sin más apoyo que las campañas de las asociaciones vinculantes que se encuentran luchando contra un gigante? La anorexia, la bulimia, la vigorexia y gran cantidad de los trastornos psicológicos actuales hacen responsable a la sociedad, pero ésta mira para otro lado.

Como por ejemplo, Violeta, la sección “tallas grandes” de Mango. A ella están destinadas todas esas mujeres que no encuentran ropa en el resto de la tienda original, mientras que en H&M y C&A, por ejemplo, las tallas grandes comienzan en la 44 y la 46, respectivamente. Además, 40 y 42 son tallas que también están en Mango sección original, por lo que no se entiende esta duplicación y aumento de precios que la ropa de mayor tamaño supone para las compradoras.

Dicho aumento de precio no es justificable desde el punto de vista textil, pues la cantidad de tela no corresponde con la elevación monetaria. Todo ello junto a una calidad cuestionable de la ropa que se extiende a cada tienda conocida o televisada, las cuales pertenecen al mismo grupo empresarial. El tallaje es directamente proporcional al precio y la calidad.

Este cúmulo de acontecimientos hace que sea más caro vestir si eres “curvy”, término en auge porque la palabra “gorda” se considera insulto, pero en inglés suena menos ofensivo.

Además, los modelos de ropa son diferentes, casualmente menos ceñidos de lo que acostumbramos a ver en una 38, dando la impresión de que las curvas que deberían marcarse no son dignas de ello. Más de 28000 personas, sólo contando a los jóvenes catalanes, según ACAB, padecen algún trastorno de la conducta alimentaria. La sociedad se está tambaleando.

Importante es saber que no se trata de una tienda en concreto, sino de prácticamente todo el tejido empresarial, pues los centros comerciales son un lugar de encuentro y compra mayor que el que pueda llegar a tener un comercio de barrio tradicional. El sexismo ha llegado a la ropa para no marcharse, marcando las líneas de mujeres y hombres como piensan que deben ser, sin lugar a variaciones.

Así pues, a la discriminación de las marcas se une la del físico. La marginación se compone de tantos factores que algunas personas no ven la salida y se les culpa por ello, por no ser lo suficientemente fuertes para hacer frente a una sociedad que no vela por ellas. Y, después de saber esto, ¿creen que la anorexia es una consecuencia intencional o colateral?




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