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EXPOSICIÓN // BIENAL

Aníbal Jozami: "La Bienalsur es un alegato político"

En un ambicioso intento de democratizar el acceso al arte con nuevas tecnologías, la 1° Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur concentrará sus exhibiciones entre septiembre y diciembre de 2017.

Elizabeth Yang

@Elizabeth_Yang_

Martes 29 de agosto | Edición del día

La Bienalsur fue organizada por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) de nuestro país, y a través de recursos de nuevas tecnologías conectará en simultáneo a 32 ciudades de 16 países del mundo y reunirá a más de 350 artistas y curadores de los cinco continentes.

Para los organizadores la idea es “generar una red global de colaboración asociativa que supere distancias y por lo tanto las fronteras”. La Ciudad de Buenos Aires es el KM 0 de esta red, “un nodo que se abre hacia Sudamérica y desde ahí al mundo reuniendo a artistas y curadores de los cinco continentes”. Las exposiciones se realizarán en diferentes museos, centros culturales, edificios y zonas emblema del espacio público.

Aníbal Jozami, rector de la Untref y director de Bienalsur, estuvo acompañado por el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, y por Diana Wechsler, directora artística de la bienal en la presentación de prensa realizada en la sede la de rectoría de la universidad.

La Bienalsur que plantea tener entre sus metas culturales la reivindicación de "la singularidad en la diversidad", comenzará en Buenos Aires el 1° de septiembre, justo a un mes de la desaparición de Santiago Maldonado. En este contexto La Izquierda Diario habló con Aníbal Jozami, director general de la bienal.

Hay un planteo en la Bienal de unidad cultural. ¿Qué reflexión hace alrededor del reclamo actual del pueblo mapuche?

Con toda la temática acerca de los pueblos originarios, tiene mucho que ver. En la Universidad de Tres de Febrero estamos especializados en temas de diversidad cultural, tanto desde el punto de vista cultural y artístico como teórico, a través de nuestro instituto de artes y ciencias de la alteralidad.

En el caso de la bienal es un proyecto totalmente libre, totalmente creativo, pensado, proyectado y ejecutado por la universidad y es un alegato político, un alegato en un mundo donde cada vez se construyen más murallas y donde cada día escuchamos más declaraciones de intolerancia, es un alegato por la unidad.

Nosotros queremos construir el circuito cultural que no existe, el diálogo cultural que no existe en los países del sur. Jean Monnet que con la comunidad del carbón y del acero, comenzó a darle forma a la Unión Europea, escribe en sus memorias que él se había equivocado, porque tendría que haber empezado no por el carbón y el acero sino por el diálogo cultural, y el conocimiento entre los países. Nosotros creemos que eso también falta en Latinoamérica, y que un motivo por el que todos los proyectos integracionistas no han tenido eco, es por la falta de contactos a este nivel entre nuestros países. Por eso nos planteamos hacer una bienal totalmente atípica, que no respeta ninguna de las reglas tradicionales del mundo del arte, ni ninguna de las reglas de cómo se hace una bienal.

Acá les dimos libertad a los artistas y curadores del mundo para que presentaran lo que quisieran. Y así fue como recibimos los 2543 proyectos que venían de 78 países distintos, y armamos luego un jurado, por llamarlo de alguna manera, un consejo, en el que estaba gente de altísimo nivel, de muy distintas posturas políticas, y artísticas, para hacer una selección de 379 de esos proyectos.

Estamos en 87 sedes al mismo tiempo, que vamos ir inaugurando de aquí a fin de septiembre. Hasta ahora hay tres inauguradas, que además van a estar interconectadas. Si por ejemplo usted está en Bogotá, y quiere ir a ver una exposición de Marcelo Broski en el espacio el Dorado de Bogotá se va a encontrar ahí con dos pantallas que a través de una podrá conectarse con cualquier otra sede de la bienal. Y si en ese momento yo me encuentro en la muestra de Caseros del Muntref, podrá charlar conmigo y establecer un diálogo que hoy en día no existe.

Esta bienal tiene una gran importancia desde el punto de vista artístico, pero para quienes la pensamos es fundamentalmente un proyecto político que pasa por la unidad y la solidaridad entre los pueblos de América.

Lo que me preguntaba también era cómo hicieron con un proyecto que se comenzó hace algunos años y la realidad fue cambiando, tuvimos un golpe institucional en Brasil, en Argentina otra vez una desaparición forzada de persona.

Hace mucho que tenía este proyecto y lo fui perfeccionando. En los últimos meses del gobierno anterior la ministra de Cultura Teresa Parodi se entusiasmó mucho con el proyecto.

Cuando asumió el nuevo gobierno, primero no lo entendió, pero nuestra testarudez fue tan grande que al final tuvieron que entenderlo. Y en el resto de los países, bueno, ya conocí tres ministros de cultura distintos, en Brasil ya conozco cuatro ministros de cultura distintos. Eso ha hecho que fuera muy difícil.

Y para los artistas, hay algún canal desde donde puedan colarse expresiones que reflejen la actualidad, esa necesidad del arte de meter el dedo en la llaga.

Eso es lo que nosotros favorecemos, desde aquí y en la actualización, el hecho que no haya ningún reglamento previo de decirle a un artista usted tiene que trabajar sobre la incertidumbre de tal o cual cosa, o sobre los problemas de género, o sobre los problemas sociales, dio pie a que descubriéramos cómo estaban fluyendo los discursos del arte.

Por ejemplo, artistas que estaban en Alemania trabajaban exactamente en el mismo sentido en que otros lo hacían en la Argentina y no se conocían, ni sabían de su existencia. Por eso es una bienal total y absolutamente libre, donde hay artistas que hoy son de primer nivel internacional como puede ser Tatiana Trouvé, Pedro Cabrita Reis, o Christian Boltanski, junto a otros artistas emergentes a los que no se les pidió el curriculum, ni la filiación política, ni su opción de género, ni nada, fue un proyecto totalmente libre hecho por una universidad que tiene muchas especializaciones, pero una de ellas es la de llevar la cultura a lugares donde antes no había cultura. Por ejemplo, inauguramos el museo de Caseros en el año 2002, y fue el primer museo en el Gran Buenos Aires, después se hizo el de Tigre o algún otro, pero no había ningún museo. Y a ese museo llevamos la muestra de Pablo Picasso más importante que se hizo en la Argentina. Se reían de nosotros. A un periodista que se había burlado le dije que no le iba a contestar que lo haría el público, bueno, y hubo 90 mil personas.

¿Es posible la integración cultural?

La búsqueda de la integración respetando la diversidad cultural, alcanzar un intercambio armonioso de las producciones de los artistas y en general en el mundo de la cultura, es una aspiración que muchos tenemos, e incluso a veces se logra parcialmente superando fronteras, censuras, represiones y hasta dictaduras. Entonces también nos preguntamos si es posible alcanzar esos logros y qué alternativas existen.

En casos concretos como la Unión Europea es impensable una integración cultural por la sencilla razón de que existe una clara opresión de unos países sobre otros. Los países imperialistas como Alemania y Francia imponen condiciones a los demás europeos. A través de la Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) por ejemplo, se les señala qué medidas y reformas económicas deben llevar a cabo, como lo vimos en los últimos años en Grecia. Si no cumplen las indicaciones de la Troika, no cobran la ayuda. Estas “indicaciones” suelen ser recortes y ajuste en la economía contra los trabajadores y los más pobres. Si el país no obedece, se queda sin financiación.

En el caso de América del Sur nuestros países tienen el Mercosur, donde no hay países imperialistas. Sin embargo, cada país tiene sus burguesías con sus propios intereses, enfrentados inclusive a los de su propio pueblo trabajador.

Para poder pensar en alguna unidad verdadera también en el terreno de la integración cultural, o como está planteado en la bienal, una singularidad en la diversidad, es necesario compartir intereses comunes. Saltar por encima de los objetivos económicos de las burguesías de cada país, que además ya demostraron ser cipayas del imperialismo, sea norteamericano o europeo, es una verdadera utopía.

En todo caso a los trabajadores y el pueblo nos unen la lucha de clases y la solidaridad internacional contra la opresión y la explotación, en cuyo camino siempre hemos tenido de aliados a muchos artistas e intelectuales que nos acompañan en esa senda.

La agenda completa de BIENALSUR podrá consultarse en www.bienalsur.org

Polémica intervención de Bertrand Ivanoff sobre la fachada del Palais de Glace


foto: LA NACION Rodrigo Néspolo

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Intervención de Bertrand Ivanoff








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