Géneros y Sexualidades

LA PLATA

Andrea Elizabeth Fernández fue abusada y discriminada en el Hospital Rossi

Estuvo internada, fue burlada por trabajadores de la salud de esa institución y aprovechándose de su estado de convalecencia pos quirúrgico también sufrió abuso sexual.

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Jueves 22 de enero de 2015 | Edición del día

A continuación reproducimos el comunicado de la damnificada:

Mi nombre es Andrea Elizabeth Fernández, soy una mujer trans de 47 años, activista y representante de Derechos Humanos, oriunda de la ciudad de La Plata, y estuve internada como paciente en las instalaciones del Hospital interzonal General de Agudos "Profesor Dr. Rodolfo Rossi" entre los días miércoles 7 y martes 13 del corriente mes de Enero.

Ingresé al hospital el miércoles 7 a las 08.00 hs. debido a una afección intestinal diagnosticada que derivó en una delicada intervención quirúrgica extractiva de urgencia. Escribo hoy, este comunicado para expresar mi más ferviente repudio y denuncia a una serie de abusos personales vividos dentro de las instalaciones por parte de dos integrantes masculinos del personal de la institución, encargados del traslado de la camilla durante el momento posterior a la cirugía del jueves 8 en la franja horaria de 17.00 a 19.00 hs.

En ese momento, me encontraba en una situación de muchísima vulnerabilidad corporal que implicaba movilidad impedida y una hipersensibilidad post-operatoria una vez retirado el efecto de la anestesia. En el traslado en el ascensor del quirófano a la habitación 214 del segundo piso, los dos camilleros integrantes del personal ejercieron todo tipo de abuso verbal discriminatorio, humillando mi identidad de género autopercibida, profiriendo injurias transfóbicas y homofóbicas tales como “maricón”, “puto”, “viejo” y “travesti”. A su vez, durante este trayecto, uno de ellos señaló de manera ofensiva, dirigiéndose al otro: “a vos siempre te toca subir a los putos”. Además de la violencia verbal que sufrí durante esta porción del traslado, fui víctima de un abuso físico por parte de los camilleros, quienes impunemente tocaron mis pechos y restregaron sus genitales en mi mano y mi cabeza, mientras se reían entre ellos en mutua complicidad.

Una vez que los camilleros me dejaron en la habitación, bajo un estado de extremo padecimiento, sufrí un paro cardiorespiratorio que fue inmediatamente atendido por un personal idóneo. Una vez que fui estabilizada, me informaron que se me trasladaría a la habitación 512 del quinto piso, dejándome a cargo nuevamente de los mismos camilleros. Durante estos diversos traslados, no pude ser acompañada por ningún integrante de mi familia por propia decisión de los camilleros, que se opusieron al ingreso de mi madre, mi hermana y mi sobrino al mismo ascensor, obligándolos a subir por las escaleras. Los modos en los que fue trasladado mi cuerpo no fueron los correctos, implicando violencia física, maltrato verbal e impericia técnica. En un momento del traslado, se me golpeó fuertemente la cabeza contra la pared del ascensor en presencia de una ciudadana que advirtió y señaló el maltrato y a quien le respondieron textualmente: “no siente nada porque viene del quirófano”. Durante el traslado en el ascensor, uno de ellos apoyó sus genitales contra mi cabeza de manera intencional y abusiva, “bromeando” con la complicidad del otro camillero.

Al momento de llegar a la habitación 512, continuaron los insultos y tratos vejatorios hacia mi persona e identidad de género autopercibida. Cuando movieron mi cuerpo de la camilla a la cama en la cual tenía que descansar, los camilleros fueron interceptados por una enfermera que señaló la brusquedad en el trato y los modos violentos en los que era tratado mi cuerpo, con plena conciencia del estado de vulnerabilidad post-operatoria. Estos malos tratos implicaron que mi cuerpo sea envuelto como una bolsa entre sábanas, como si se tratase de un paquete; afortunadamente, la mencionada intervención de la enfermera dio pie a que me acomodaran de manera apropiada. Acto seguido, se retiraron de la habitación, dejándome al cuidado y compañía del personal femenino de enfermería que, en todo momento y de manera permanente, estuvieron atentas y solícitas a todas mis necesidades.

A pedido de las autoridades del Hospital, que fueron notificadas de los hecho, presenté una carta en la que detallo los abusos sufridos en las instalaciones del hospital, y de la misma forma, mediante este comunicado público, quiero exigir y demandar una intervención rectificadora por parte del Hospital hacia esta situación de abuso, de manera inmediata, esperando que se tomen las medidas adecuadas a la brevedad. Pido solidariamente que compartan esta experiencia y esta denuncia, para que sea público el estado actual del sistema de salud al que estamos expuestas las personas trans, que continúa violando nuestros derechos humanos constitucionales avalados por la ley 26.743, cuando se nos somete sistemáticamente a experiencias de abuso institucional discriminatorio transfóbico.

Andrea Elizabeth Fernandez

Otro hecho transfóbico en los nosocomios públicos de La Plata. A 4 años de sancionada la Ley de Identidad de Género, su parte sanitaria sigue sin regimentarse, el promedio de vida de las personas trans es de 35 años y el acceso laboral sigue siendo nulo.







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