Economía

CAPITALISMO ESPAÑOL

Alza de precios, oligopolio y energía

¿Quién paga la subida de la factura de luz y la energía? El pueblo trabajador. Alzas del recibo de la luz frente a beneficios multimillonarios.

Carlos Muro

Zaragoza | @muro_87

Martes 7 de noviembre | 20:12

Esta semana se ha conocido que durante los últimos meses los precios de la luz y el gas han seguido una senda alcista. El aumento de los combustibles está repercutiendo en los magros bolsillos de millones de familias trabajadoras, que deben pagar más por el mismo gasto energético, así como en la subida de precios del resto de productos de consumo, hecho que contrasta con la raquítica subida salarial pactada en los convenios colectivos entre patronal y la burocracia sindical.

Las últimas informaciones indican que el recibo de la luz ha subido un 12% y el del gas un 4,5% en lo que va de año. Y es previsible que a finales de año puedan dispararse los precios. Lo que significa que la trabajadora o trabajador ha pagado de media 688 euros por el consumo eléctrico, 74 euros más que en el mismo periodo del año anterior. Para el recibo del gas en los diez primeros meses el consumidor medio -sin calefacción- ha abonado 255 euros, 8 euros más que en 2016; y 794 euros lo que usan el gas natural para calentarse, 34 euros por encima que un año antes.

Oligopolio energético y beneficios multimillonarios

Según los últimos datos publicados por distintos medios el sector energético de conjunto sigue siendo muy “productivo” a pesar de los “vaivenes” del mercado –que son propios del mercado energético-.

Iberdrola obtuvo un beneficio de 2416,6 millones de euros en los nueve primeros meses de este año. Lo que supone un incremento del 18,4% respecto al mismo periodo del año anterior, gracias a dos elementos: al negocio internacional y a los resultados extraordinarios de Gamesa y Neoenergía.

Por su parte Gas Natural ha obtenido un beneficio neto de 793 millones de euros entre enero y septiembre, lo que representa un descenso del 14,7% respecto al mismo periodo del año anterior.

En tercer lugar, encontramos a Endesa que obtuvo hasta septiembre unos beneficios de 1.085 millones, lo que supone una caída del 16,9% respecto al mismo periodo del año pasado.

Los grandes medios al servicio de estas grandes multinacionales no han tardado en publicar que dos de las tres empresas más importantes del sector han tenido bajas de beneficios como si fuera una verdadera “catástrofe”. Una completa muestra de cinismo cuando en realidad siguen obteniendo inmensos beneficios a costa del pueblo trabajador, más aún cuando mantienen un lugar privilegiado, siendo un sector protegido por el Estado.

Cuestionar el poder de las eléctricas es cuestionar a un pilar del capitalismo español

No es de extrañar, que los gobiernos de turno -tanto del PP como del PSOE- hayan mimado a este sector. No solo por ser un sector estratégico para el imperialismo español -recordemos que estas mismas empresas operan y expolian la energía de otros países, fundamentalmente de América Latina- sino porque también ha sido un refugio para multitud de políticos de la patronal con las llamadas “puertas giratorias”.

En su libro “Capitalismo a la española”, Juan Pedro Velázquez ha demostrado que “hasta medio centenar de ex cargos públicos y familiares directos figuran entre los administradores de compañías como Endesa, Iberdrola o Gas Natural Fenosa”.

Por citar solo algunos: Elena Salgado ex ministra del gobierno de Zapatero (PSOE) entró a Endesa tras su cargo de ministra. Pedro Solbes como consejero de Enel cobraba 132.000 euros en 2012. Ángel Acebes del PP cobró como consejero de Iberdrola 216.000 euros en 2013. Josep Borrell, ministro de industria y de Hacienda con Felipe González cobraba un sueldo de 300.000 euros en Abengoa.

Para terminar con el expolio de las eléctricas es necesario, en primer lugar, imponer la apertura de los libros de contabilidad de las eléctricas para que el pueblo conozca las verdaderas cuentas de estos oligopolios y desenmascarar cómo se han enriquecido durante décadas a costa del bolsillo de la clase trabajadora; en segundo lugar, es necesario imponer la nacionalización de todas estas empresas bajo la gestión de los trabajadores. En manos de la clase trabajadora, los recursos estratégicos de la economía podrán ponerse al servicio del desarrollo y la mejora de las condiciones de vida de la mayoría de la población y no de un puñado de capitalistas como sucede actualmente.






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