Alina Sánchez, hasta el socialismo siempre

Así recuerdo a Alina.

Sábado 31 de marzo | 23:13

Hace un par de semanas vi en los portales de noticias algo que me llamó la atención: “Muere en accidente de auto la combatiente internacionalista argentina de la milicia kurda”, o titulares por el estilo.

Las fotos que vi son de Alina Sánchez, combatiente que el pueblo kurdo conoció como Lêgerîn Çiya.

Hacía más de 10 años que la había dejado de ver. Nos conocimos en Córdoba cuando éramos compañeros en el Instituto de Culturas Aborígenes, allá por el 2006. Ahí, junto a otros compañeros y compañeras, empezábamos a organizarnos y levantar el Centro de Estudiantes. En esa época Alina era una piba de 18 o 19 años que había venido desde Neuquén ni bien terminó el secundario.

Debo decir que me costó recordar su nombre, pero al ver su foto en los medios online inmediatamente recordé la pelea que nos unió. Una pequeña batalla (que a muchos molestaba), pero con un horizonte amplio y grandes objetivos por delante. Con Alina fuimos aliados en la construcción de un Centro de Estudiantes independiente de la dirección, del Estado, del gobierno y de los partidos patronales. Y Alina era una de las más férreas defensoras de la independencia política y organización de los estudiantes. Peleábamos para que fuera la Asamblea de estudiantes la que decidiera todo. Era una militante feminista que, con toda personalidad y fuerza, se plantaba de frente a cualquiera y defendía sus posiciones. Así la recuerdo.

A veces las pequeñas batallas impulsan a las personas a afianzarse en sus convicciones. Alina quería ser médica, pero no por tener el título y sumar prestigio, sino que sirviera para ponerlo al servicio de quien lo necesitara. Quiso estudiar en Cuba, y cuando tuvo la oportunidad partió hacia allá, momento en que perdimos contacto.

La noticia de su muerte me entristece, a mí y a quienes la conocimos y compartimos momentos de lucha, alegrías y demases.

La recuerdo en largas charlas, cerveza de por medio, en el kiosko de 9 de Julio y Enfermera Clermont o en el “Bar del Pelado” de Colón y Muñiz. Ahí, en el corazón del Barrio Alberdi, en las calles de la Reforma Universitaria y del Cordobazo, discutíamos cuál era el rol que debíamos tener los estudiantes. Era la época del ascenso del kirchnerismo.

Es verdad que no compartíamos nuestras posiciones políticas un ciento por ciento. Eso es lo de menos. En cierta forma, siento una satisfacción al ver que la compañera encontró dónde y con quién compartir su vida y sus deseos de cambiar el mundo peleando bajo las banderas de los oprimidos. Lo hizo sumándose a la causa de la liberación del pueblo Kurdo, en la rama femenina de las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG) y el Partido de los trabajadores del Kurdistán (PKK).

Los portales dicen que estaba organizando la reconstrucción del Sistema de Salud en las zonas recuperadas al Estado Islámico. No me sorprende eso, y estoy seguro de que no le sorprende a ninguno de quienes la conocimos y compartimos con ella algunos momentos.

Sólo los revolucionarios recuerdan a los revolucionarios. Suena a frase hecha, pero es una ocasión para decirla. Y es un acto que debemos hacer cada vez que sea necesario, cada vez que un revolucionario o revolucionaria deja este mundo.

Compañera Alina Sánchez (Lêgerîn Çiya), hasta el Socialismo siempre!!!








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