Internacional

CRISIS MIGRATORIA

Alemania: nuevas medidas reaccionarias contra los refugiados

El gobierno alemán busca un nuevo ataque contra las leyes de asilo y las condiciones de vida de los refugiados, profundizando el giro a la derecha iniciado con el restablecimiento del control fronterizo.

Peter Robe

Berlín | @robe_peter

Martes 22 de septiembre de 2015 | Edición del día

Fotografía: EFE

El paquete de leyes propuesto por el Ministro del Interior de Alemania, Thomas de Maiziere (CDU), es el resultado de la cumbre de la coalición de gobierno hace dos semanas que “abrió la puerta” para la llegada de cientos de miles de refugiados al mismo tiempo que planteó varias medidas que aceleran el proceso de deportación y empeoran las condiciones de vida de los refugiados.

Los discursos “solidarios” y “humanitarios” de Ángela Merkel -que en un momento tuvo que aceptar la entrada de miles de refugiados que venían de Hungría-, suscitaron fuertes tensiones en el gobierno, con críticas por derecha hacia el liderazgo de Merkel, diciendo que “atraería” a los refugiados. El presidente de la CSU, Host Seehofer, dijo que no creía que se pudiera “tapar esta botella”, refiriéndose a los flujos migratorios hacia Alemania.

Cuando la masividad de la llegada de refugiados pegó otro salto, y para calmar las aguas dentro de su coalición de gobierno, de Maiziere anunció el restablecimiento del control fronterizo. Esta medida fue aplaudida fuertemente por la derecha nacional y europea, defendida hasta por el jefe de gobierno del estado federal de Thuringia Bodo Ramelow del partido de izquierda reformista Die Linke.

El vice presidente socialdemócrata Sigmar Gabriel enfatizó en el efecto que tendría esta medida sobre otros países europeos. De hecho, poco después el canciller austriaco Werner Faymann decidió imponer controles también en sus fronteras, como también hicieron Eslovaquia y Holanda. Lo mismo se discute actualmente en Francia. Y en los Balcanes la situación se agrava después del cierre y militarización de la frontera entre Hungría y Serbia.

Más fronteras, más vallas y gases lacrimógenos, esta parece ser la “solución” que ofrecen las burguesías europeas. Alemania pasó de criticar cínicamente la represión hacia los refugiados en Hungría y abogar de manera hipócrita por una “Europa solidaria” a ser el principal impulsor de las fronteras nacionales y medidas proteccionistas.

Ahora se profundizó este giro hacia la derecha con las medidas propuestas por de Maiziere, que son un ataque muy duro a las ya precarias condiciones de vida de los refugiados en Alemania, que aceleran y endurecen las deportaciones.
El paquete de leyes otorga mayor poder a las policías de la frontera, que podrán evaluar si un refugiado no accederá al asilo, sobre todo si viene de un “país de origen seguro” (entre los que se incluyó Albania, Kosovo y Montenegro recientemente) o si transitó por otro país europeo que forme parte del sistema Dublín.

Este sistema, fuertemente cuestionado por la crisis migratoria actual, beneficia a los países del norte en desmedro de países como Grecia y Italia, por donde entran la mayoría de los refugiados a la Unión Europea. Reforzarlo, como propone el gobierno alemán, significa cargar la crisis migratoria sobre los países más golpeados por la crisis económica con efectos catastróficos para los inmigrantes como se puede observar en islas como Lampedusa en Italia, o en Kos y Lesbos de Grecia.

Además, estos refugiados estarán durante todo el tiempo de la tramitación en los centros de primera acogida y no recibirán la ayuda estatal, que se cambió de dinero a bonos, sino que solo recibirán comida para el viaje y un billete de tren.

La obligación de residencia, según la cual los refugiados deben permanecer en cierta comuna o región, se prolonga hasta los seis meses. En todo este tiempo los refugiados estarán en el centro de primera acogida, limitando sus movimientos.

Estos centros son los más precarios ya que muchas veces se excede el límite de personas alojadas, por lo que los refugiados tienen que dormir en pasillos o escaleras. Además, son el principal objetivo de los ataques racistas.

Mientras que las patronales imperialistas piden mayor flexibilidad para integrar a los refugiados “legítimos” al mercado de trabajo, como mano de obra barata y calificada, el gobierno restringe el derecho al trabajo y estudio para los refugiados de “países de origen seguros” y para los que no tienen ni pasaporte ni indican su nacionalidad. Estos últimos perderán su derecho a la ayuda estatal también.

Según el paquete de leyes, la ayuda estatal será recortada fuertemente para los refugiados cuya solicitud de asilo sea rechazada, y ya no será posible solicitar nuevamente el asilo si la primera solicitud es rechazada.

Antes era posible aplazar las deportaciones hasta seis meses, como lo hizo el gobierno del estado federal dirigido por Die Linke que suspendió las deportaciones durante el invierno. Ahora esto será posible solo hasta tres meses. Ademá,s ahora se podrá deportar sin aviso, lo que ya vienen haciendo varios gobiernos de estados federales.

Todas estas son medidas reaccionarias que acelerarán las deportaciones y afectarán fuertemente las condiciones de vida de los refugiados. Según la ONG “Pro Asyl” las medidas dejarán sin techo a más de 8.000 refugiados tan solo en Berlín.

Junto con el restablecimiento del control fronterizo, legitiman los ataques xenófobos que después de semanas de menos intensidad nuevamente están en alza. El fin de semana pasado, el local de Die Linke en Freiwald, Sajonia, fue atacado. En esta localidad, un concejal del mismo partido fue víctima de un ataque fascista.

En el mismo estado federal, una encuesta electoral estimó el 18% de los votos a partidos de extrema derecha como el antieuro Alternativa para Alemania (AfD) y el neonazi NPD. La última semana nuevamente miles concurrieron a las manifestaciones anti islám y xenófobas de Pegida en la ciudad de Dresde, que ahora busca constituirse como movimiento político.

El 24 de septiembre tendrá lugar una nueva “cumbre migratoria” entre los presidentes de los 16 estados federales y el gobierno de Merkel, que discutirán y aprobarán estas y nuevas medidas reaccionarias para “solucionar” la crisis migratoria.

Aunque todavía sigue con su discurso hipócrita, poco o nada queda de la “cultura de bienvenida” que dijo impulsar el gobierno. Nuevos ataques a las leyes de asilo y más restricciones se avecinan, lo que empeorará aún más la situación de los refugiados en el infierno europeo.







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