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COPA CONFEDERACIONES

Alemania-México 4-1: las “rotaciones” de Osorio evidenciadas una vez más

Este jueves fue derrotada la selección mexicana por el equipo teutón en semifinales de la Copa Confederaciones que se celebra en canchas rusas. Alemania, sin prodigarse al máximo, pasó sobre los mexicanos con un contundente 4-1 para hacerse merecedor de participar en la final del torneo contra la aguerrida escuadra chilena.

Raúl Dosta

@raul_dosta

Jueves 29 de junio | 23:20

Había quienes daban posibilidades a México porque la selección a la que se enfrentaba resultaba ser la “selección B” alemana, pero definitivamente no se trataba de un “partido molero” como le dicen a los partidos amistosos que la selección acostumbra jugar en Estados Unidos. Esta selección se integró con los mejores jugadores teutones dentro de un rango de edades de 21 a 29 años, algunos con poca experiencia en selección nacional, pero si con bastante camino recorrido en la Bundesliga y otras ligas europeas.

La juventud de los alemanes era compensada con un trabajo de juego de conjunto que les posibilitó salir adelante con relativa facilidad. Ese juego de conjunto, otros le llaman “estilo de juego”, que aún no se logra detectar en ninguno de los partidos dirigidos por Osorio, fue la gran diferencia, inclusive en aquellos 30 minutos del primer tiempo, luego del 2-0 de los 10 minutos iniciales, en que los teutones asumieron una actitud pasiva y soportaron las “embestidas” de los mexicanos. En el segundo tiempo simplemente controlaron el juego y lo sentenciaron con otro par de goles.

Ausencias notables

Diversos comentaristas deportivos señalaron y se preguntaron por qué fue desaparecido Carlos Vela, el mejor jugador ofensivo de México disponible, en los últimos encuentros. El único de los delanteros capaz de generar profundidad en el “último tercio del campo” (Marco Fabián viene desarrollándose en ese sentido y lo dejan jugar menos aún, aunque hoy aprovechó y metió el gol “de la honrilla”). Aunque más allá de la marginación de Vela, una media cancha sin marca, sin contención y dislocada de una defensa tan endeble, poco se habría podido hacer. Y quedan más preguntas: ¿por qué se jugó con una alineación tan mal armada? ¿por qué no se incluyeron en esta selección medios de contención naturales’ ¿por qué demasiados defensas centrales, adaptando algunos como laterales?, y muchas más.

El truco de las rotaciones

La respuesta en general parece una mera justificación de la forma en que se maneja a los jugadores seleccionados: el “sistema” de rotaciones de Osorio. Curiosamente, muchos entrenadores aplican las rotaciones, en equipos más que en selecciones, sobre todo cuando tienen que jugar varios torneos a la vez, pero ninguno lo hace “in extremis” como el entrenador colombiano. Normalmente hay una base de 8 o 10 y una decena de jugadores de recambio, pero intercambiar treinta o más, ¿no será un poco descabellado?

Debería de esperarse que Osorio habría de tomar en cuenta el aspecto deportivo y colocar en el campo a los mejores jugadores del momento en función de armar un juego de conjunto eficiente. Pero en el futbol mexicano esta cuestión es meramente secundaria y Osorio lo entiende perfectamente desde que firmó su contrato para dirigir al Tri]. Algunos comentaristas hacen una comparación acertada entre el 7-0 contra Chile y el 4-1 de hoy: fue la misma base de jugadores, quienes curiosamente son los que más son utilizados en partidos importantes como el de hoy.

Hablamos de Chicharito, Ochoa, Layún, Herrera, Lozano, Araujo, Diego Reyes, Raúl Jiménez. También estuvieron aquel día en la banca Márquez y Aquino, quienes jugaron esta vez, mientras que Guardado por suspensión y Diego Reyes por lesión no pudieron hacerse parte de la derrota de hoy. Al final de cuentas notamos que tanto manoseo de decenas de jugadores convocados en diversos partidos, sólo es una pantalla para, al final, alinear a los mismos diez o doce “consentidos”.
Trasfondo económico

Quizá el problema fundamental de la selección mexicana no sea lo futbolístico sino comercial. Mal que bien, los futbolistas mexicanos se van abriendo camino en las ligas más competitivas europeas, cierto que sólo unos cuantos logran “dar el ancho” y otros apenas sobreviven. Así, los Moreno, Vela, Reyes, Chicharito, Fabián, Jona dos Santos, Herrera, tienen su lugar asegurado en las ligas europeas y son seguidos por otros equipos.

Pero hay otros que se las ven duras y necesitan un empujoncito promocional para conseguir equipo. Y como entre los promotores y el “dueño de la selección”, (“que es mismo dueño del América” según dijo hoy el periodista de ESPN, Johnny Sutcliffe), el negocio futbolístico está muy entremezclado, pues hay que aprovechar para promoverlos. Así tenemos a Memo Ochoa que encaminó a su equipo, el Granada, a la segunda división española implantando récord, como el arquero más goleado en la historia de la Liga.

El mismo Layún, quien prácticamente no jugó esta temporada en el Porto, lo mismo que Raúl Jiménez que fue campeón con el Benfica portugués, la mayor parte del tiempo en la banca. De igual manera, Carlos Salcedo, quien al parecer no repite en el Fiorentina y el mismo Guardado que ya va de salida del PSV Eindhoven. Así, los “dueños” de la selección tienen claro que hay que ayudar a sus muchachos y la Confederaciones de Rusia puede ser un buen escaparate, quizás su última oportunidad.

Figuritas de televisión

El problema es que estos jugadores saben que la razón de su “imprescindibildad” en la selección por los lazos comerciales y por ello no tienen que competir por un puesto. Ya lo tienen, estén o no en buenas condiciones. A la mayor parte de ellos, los vemos día a día en los anuncios comerciales a través de la TV y otros medios.

Por eso, a Giovanni y Layún, de quienes muchos comentaristas coinciden que no están en condiciones físicas de jugar, más allá de sus debilidades técnicas (Gio sólo “tiene una pierna” Layún aún no aprende a controlar el pateo del balón) tenemos que contemplarlos jugando en posiciones que no dominan y perjudicando aún más al pobre juego de conjunto del Tri pero una marca de suero los ha revitalizado y los vemos día a día estos días en las pantallas, ¿un trago de suero los ha llevado a Rusia? Así parece.

En contraparte, el sometimiento de los seleccionados mexicanos a las prácticas comerciales ha llevado a que la vida deportiva de jugadores de gran nivel como Guardado y Márquez, se extiendan desmesuradamente por encima de sus condiciones físicas. Pero todavía los llaman para grabar anuncios y eso cuenta mucho. Lo peor es que mientras dan sus últimas actuaciones no hay planeación alguna para ir preparando sus relevos. Para que jueguen en la selección, no para hacer comerciales.

¿Una selección competitiva?

Para Osorio, según declaró después de la derrota de hoy, 8“no estuvimos tan mal” “podríamos haber un metido uno o dos más”), todo se reduce a una relación entre eficacia y eficiencia. “Fuimos eficientes (tuvieron llegadas) pero nos faltó eficacia” (les faltaron goles), sutil manera de calificar su desempeño con palabras neutras y no asumir responsabilidad alguna por la derrota. Él, al igual que sus empleadores los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) deben estar conformes con los resultados, pues los objetivos comerciales se van cumpliendo. Ya está en puerta el Mundial de Rusia 2018 y la selección mexicana, lista para recibir una humillación deportiva más.

Para el dueño de Televisa, del América y “de la selección”, el negocio futbolístico es redondo, todos los cargos importantes de la FMF los ocupan ex ejecutivos de Televisa y los dueños de los equipos obedecen sus lineamientos, incluyendo el formato que define dos campeones por año a partir de los semi campeonatos, con su respectiva liguilla, que exacerba la explotación de los jugadores a contramano de lo que se hace en las principales ligas del mundo.

Ni qué decir de las decenas de jugadores de medio pelo que traen año con año a México y las reglamentaciones que facilitan que se juegue hasta con 9 jugadores de origen extranjero por partido. En fin los dueños del balón exprimen al máximo a los jugadores, los corrompen en cuanto a la competitividad deportiva se refiere, obtienen jugosas ganancias por publicidad y los partidos “moleros”, etc., jugando además con las ilusiones de millones de fans pamboleros, que aspiran a que alguna vez el Tri gana algo más allá de la Concacaf (Confederación norte centroamericana y del caribe de futbol).

Aquí puedes ver el resumen del partido:






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