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Alejandro Fantino: “Si no hubiera sido periodista, hubiese sido prefecto”

El conductor de Animales Sueltos contó a qué se hubiese dedicado en caso de no elegir el periodismo. Fue durante una entrevista al secretario de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Jueves 6 de octubre | Edición del día

Alejandro Fantino aseguró, al final de la entrevista que le realizó el martes a Cristian Ritondo por América, que “si no hubiera sido periodista hubiese sido prefecto”. Sin embargo, a juzgar por su performance durante el encuentro con el secretario de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, podría decirse que Fantino en realidad tiene el hobby de la actuación.

Sin caer en juicios sobre si lo hace bien o mal, el entrevistador se mantuvo siempre en una pose actuada. Por momentos hacía como que no creía las declaraciones de su entrevistado. Por otros, exageraba al máximo su indignación sobre el tema que los reunía: la “seguridad” y el anuncio del arribo a territorio bonaerense de efectivos de fuerzas federales como refuerzo.

La nota comenzó con preguntas sobre qué tan bien o mal pertrechada está la fuerza que conduce Ritondo, tanto la policía Bonaerense y como las policías locales. Fantino propuso con sus preguntas la exposición de una especie de radiografía sobre cantidad de efectivos en la calle, patrulleros, chalecos, combustible, balas. Sobre cada elemento del equipamiento policial, Fantino preguntó por estado, cantidad y funcionamiento. Ritondo respondió con cifras y anécdotas sobre las condiciones en que los policías desarrollan su función en las calles.

- Te digo esto que escapa a vos Cristian, que no es ni para salvarte ni nada porque vos hace cinco minutos que estás al frente de la seguridad, ¿Son pocos?

- Peor que pocos es que no hayan sido por mucho tiempo equipados, no los hayan capacitado, no les hayan dado modernidad- aseguró el funcionario en relación a la cantidad de efectivos de la Bonaerense que actúan en la vía pública.

- ¿Me contás los detalles? Porque si no ¿sabés qué termina siendo? Una nota común y corriente de las tantas que te hacen. Entonces te voy a preguntar cosas que por ahí te parecen boludas- se atajó Fantino.

- Seguro me vas a preguntar cosas que me pregunta mucha gente.

Ahí comenzó el cuestionario minucioso para intentar instalar la idea de que los policías actúan “desprotegidos”, legitimar el fortalecimiento del aparato represivo y justificar ante los ojos de los miles de televidentes el presupuesto enorme que se destina a equipar mejor a la maldita Bonaerense.

- Yo te puedo traer al programa casos de vidas que salvamos con el chaleco, de policías que agradecen tener el chaleco. No inventados, eh. Casos reales que les salvó la vida el chaleco-

Menos mal que aclaró que serían reales. No vaya a ser cosa que alguien crea que los testimonios de los efectivos son tan verídicos como el colectivo de Pilar en el que viajó Macri.

Cuestión de jerarquías

- No quiero estigmatizar a la Bonaerense ni nada pero, su estado físico. Yo veo un poli 15, 20, 30 kilos arriba, vos decís este tipo ¿cómo puede perseguir?- preguntó Fantino preocupado por la lectura que podía hacerse de su pregunta. Tan cuidadoso ante la posibilidad de estigmatizar a la policía, no demuestra el mismo cuidado en su programa al referirse a los “chorros” y profundizar el discurso que estigmatiza a la juventud y criminaliza la pobreza.

- Eso no es culpa del policía- respondió el secretario ante la cuestión de la obesidad policíaca -Eso es culpa de cómo se lo pagó y se dejó al policía. Si el policía cumple un trabajo y después cumple la mayor cantidad de horas adicionales para tener un sueldo digno, ese policía come donde puede, en el ratito rápido y come sándwich, harina, el choripán, lo primero que puede y lógicamente ese policía no tiene estado físico.

- Tenés razón.

- ¿Es culpa del policía? No, es culpa nuestra y cuando digo nuestra me hago cargo de cómo la dirigencia política dejó a la policía.

Si bien Ritondo explica las problemáticas alimenticias de los agentes del aparato represivo de forma bastante burda, suena provocador cuando su mismo gobierno no aplica esa lógica para atender las necesidades de la clase trabajadora de la Provincia.

Por ejemplo los docentes, quienes no pueden alcanzar ni raspando la canasta básica con un solo cargo. Maestras y maestros recorren grandes distancias de escuela a escuela y se tapan de horas para poder alcanzar un sueldo digno y sin embargo, lejos de toda contemplación, reciben de parte del gobierno de María Eugenia Vidal maltrato, persecución y desidia. Ahora resulta que la docencia tiene la culpa del deteriorio de la escuela pública y por ello entre otras cosas, se los pretende espiar a través de las redes sociales y aplicar el programa “Operativo Aprender”.

- En lo interno, la gobernadora cada vez que estamos reunidos y hay un gasto o descubrimos un mal gasto que hubo ella cuantifica enseguida, serían tantos patrulleros, serían tantos chalecos – detalló el funcionario. Claramente, nunca piensa cuántas escuelas se podrían construir o qué tanto se podría subir el salario docente, o qué ingredientes se podrían incluir en los menús de miseria que se brinda a los chicos que asisten a los comedores escolares. Las jerarquías están más que claras.

Demagogia al paso

El contenido de la conversación fue subiendo de tono. Al comienzo consistió en un punteo del estado de situación de la fuerza, en el que Ritondo se “hacía cargo” como parte de la “dirigencia política”. Pero poco a poco se fue colando el discurso de la pesada herencia. El ejemplo claro y muchas veces reiterado, fue que al asumir la gestión de Cambiemos tuvo que comprar cinco mil candados para cerrar las celdas del Servicio Penitenciario Bonaerense. Acá se puso en juego toda la capacidad discursiva del funcionario para mostrar la herencia recibida de Scioli y el kirchnerismo, contrapuesta a la “sinceridad” y el abordaje profesional y comprometido de los equipos de Macri y Vidal.

Fantino por su parte, hizo en este momento de la entrevista, gala de su mayor capacidad actoral para mostrarse sorprendido, indignado, incrédulo, ante tantos problemas en un sistema en el que “no anda nada”. Actitud similar a la que mostró en otras entrevistas realizadas al mismo Scioli y demás funcionarios de la gestión anterior.

El eje en esta entrevista, como es la regla en los medios hegemónicos de comunicación, no profundiza en nada más que la cantidad de efectivos de las fuerzas represivas que circulan en la calle y sus recursos. Sin embargo, Ritondo no se privó de hacer un comentario demagógico al paso que en el marco de todo el reportaje, no significó nada más que una gota de cinismo en un mar de declaraciones reaccionarias y de manual de estilo Pro.

- La seguridad no es solamente la policía, ahora estamos hablando de la policía pero yo diría, es la justicia, es la inclusión social, es la policía- aseguró Ritondo.

- Tenés razón Cristian, pero cuando hablamos de inclusión estamos de acuerdo todos en eso, pero eso es un trabajo a diez años y tu laburo es ahora.

“Ahora no hay que incluirlos, ahora hay que reventarlos”, habrá quizás pensado para sus adentros Fantino. Al periodista le hubiera quedado bien el uniforme de la Prefectura, pero no precisamente para pescar surubíes en un río tranquilo, como dijo risueño en el reportaje.




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