Géneros y Sexualidades

EDUCACIÓN

Alcalde Alessandri y su “programa” no solucionan la demanda de educación no sexista

En un marco nacional de discusión en torno al sexismo y machismo, la Confech llamó a movilizarse el próximo 16 de mayo por las calles de Santiago "por una educación no sexista".

Martes 15 de mayo | 08:31

Cuando el movimiento feminista se propone la lucha por una educación no sexista, lo hace comprendiendo que existen patrones de comportamiento y estereotipos arraigados en hombres y mujeres desde la primera infancia y todo el sistema escolar contribuye a arraigar dichos modelos, que sitúan a la mujer en una posición de debilidad, inseguridad y emocionalidad exacerbada. Mientras que a los varones, desde una fortaleza basada en insensibilidad, el pensamiento lógico y hasta la agresividad.

Siendo así, la educación no sexista, no se plantea solamente desde el ámbito de lo sexual, sexual-reproductivo, sexual-afectivo. Sino también, desde la autoconcepción (identidad) que tienen las niñas y jóvenes de sí mismas a partir de los modelos en que las escuelas, y la sociedad, las encasillan. Un concepto interesante de indagar al respecto es el currículum oculto, donde sí hay un elemento que considera el programa de siete puntos que llevará a cabo el alcalde de Santiago, y es el uso del lenguaje, que lo toma desde la perspectiva de la inclusión, que no es lo mismo que un lenguaje no sexista. Aun así, el uso del lenguaje, en sí mismo es totalmente insuficiente para impactar en dichos modelos mencionados anteriormente.

En cambio, el tratamiento del currículum oculto se muestra como un elemento clave: ¿Cuán equitativa es la participación de hombres y mujeres en la clase? ¿Quiénes opinan más? ¿Quiénes ocupan mayormente los cargos de representación entre estudiantes? ¿Cuáles actividades y para qué roles se inculcan dentro del aula? ¿Cuántas mujeres científicas o como personajes de la historia aparecen en los textos de estudios?

El programa sexual no sexista en siete pilares

Entre los siete pilares que propone el alcalde de Santiago Felipe Alessandri se encuentran, como mencionamos anteriormente, la capacitación del lenguaje inclusivo para docentes, repetimos, que no es necesariamente lo mismo que no sexista, ya que solamente deja de invisibilizar la existencia de dos géneros.
La aplicación de una circular que promueve el buen trato hacia los y las estudiantes transgénero. ¿Cómo puede la política de inclusión incluir a sectores de la iglesia que se posicionan abiertamente en contra de la existencia del género y por lo tanto catalogan de enfermos a todos aquellos que poseen una identidad sexual no binaria, ni heterosexual, a la vez que acoger a estos estudiantes que están en el proceso de forjar su identidad de género?

Apoyo a aquellos liceos que quieran pasar de mono genéricos a mixtos. La finalidad es evitar la segregación, pero siempre y cuando la comunidad educativa lo desee.
Esto último es una clara muestra de que la intención del programa en siete pilares es solamente una maniobra de desvío para el actual movimiento feminista de estudiantes secundarias. Pues no cambia los elementos fundamentales, ni relevantes de la educación no sexista, ni siquiera la comprende como tal, sino sólo como “educación sexual no sexista”. Y aunque así fuera, no asegura ningún tipo de mecanismo mediante el que se pueda sostener, ni garantizar la implementación de un programa, por más diferenciado que sea, ya que no da la posibilidad a que los mismos actores de la comunidad escolar (estudiantes, trabajadores de la educación y apoderados) crean sus propios protocolos ni curriculum, en tanto no hay democratización de la escuela, cualquier intento de una educación no sexista será nada más que maquillaje de las desigualdades de género que hoy existe en los colegios.

Los profesores debemos apoyar este movimiento de estudiantes que demanda visibilizar las desigualdades contra niñas y jóvenes. Desigualdad que también existe para las profesoras con una triple jornada laboral y en algunos casos situaciones de acoso. Por eso es fundamental que las organizaciones docentes se unan a estas demandas. Más particularmente el Colegio de Profesores (organización más grande de los docentes) integre en su petirorio actual de negociación con el MINEDUC y convoque a movilizaciones por no más agobio laboral y por una educación no sexista en la educación pública.






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