Política

ENTREVISTA

Alberto Santillán: “Aníbal Fernández debería estar preso por su responsabilidad en la Masacre de Avellaneda”

La Izquierda Diario conversó con el padre de Darío Santillán, el joven asesinado junto a Maximiliano Kosteki hace trece años en el Puente Pueyrredon. Su opinión sobre el nuevo “ascenso” de Aníbal Fernández, quien fue secretario general de la Presidencia de Eduardo Duhalde cuando mataron a su hijo.

Daniel Satur

@saturnetroc

Viernes 27 de febrero de 2015 | Edición del día

Foto: Indymedia Argentina

  •  Si bien Aníbal Fernández nunca se fue del gobierno, hace poco volvió al centro de la escena cuando lo nombraron secretario general de la Presidencia. Y ahora sube un escalón más, volviendo a ser Jefe de Gabinete ¿Qué opinás?
  •  Cualquier opinión que tenga sobre Aníbal Fernández nunca va a ser buena ni positiva. Hay que tener en cuenta sus antecedentes, desde cuando en los 90 lo buscaba la policía y él se había fugado, cosas que quedan en el pasado y la gente se olvida.
    En lo que hace al asesinato de mi hijo, a él le cabe la misma responsabilidad que al resto de los funcionarios de aquel gobierno. Es uno de los tantos personajes sueltos que son culpables de las muertes de Darío y Maxi y siguen enquistados en el poder.
    El pensamiento que tengo sobre él es el mismo que tengo sobre este gobierno. Yo estuve reunido con Néstor Kirchner, que se comprometió a investigar y no lo hizo. Así que en ese sentido este gobierno ha sido cómplice del asesino Duhalde.
    Es otra de las tantas vergüenzas de este gobierno. Uno se pregunta cómo carajo pueden mantener a personajes como Boudou como vicepresidente. Y esa soberbia que no les permite reconocer el más mínimo error frente a tantas cagadas que se mandan.
    Aníbal Fernández no sólo no tendría que estar ahí, ocupando ese puesto, sino que debería, cuanto menos, estar siendo investigado por la responsabilidad que le cabe en la Masacre de Avellaneda.
  •  Muchos de los responsables políticos de esa masacre, como Duhalde, Solá, Juanjo Álvarez, Atanasof y Aníbal Fernández hoy están enfrentados unos con otros. Pero a la hora de cubrirse las espaldas por aquellos asesinatos están todos juntos.
  •  Siempre lo hemos dicho. Nosotros sabemos que hacia fuera aparecen enfrentados o con distintas ideas, pero hacia adentro siempre se arreglan. Las complicidades de unos y otros son las mismas.
    Duhalde, por ejemplo, ya casi no está. ¿Pero por qué Reutemann ahora vuelve a aparecer, con todas las responsabilidades que le caben por lo del 19 y 20 de diciembre de 2001 y por las inundaciones en Santa Fe? Con tanta gente inocente que murió. Y sin embargo vuelve a estar enroscado con el resto. Esta política les permite eso, decir una cosa y hacer otra.
  •  En septiembre del año pasado se desarchivó la causa que investiga las responsabilidades intelectuales y políticas de la denominada Masacre de Avellaneda, donde están imputados desde Duhalde hasta Aníbal Fernández. ¿En qué estado está esa causa?
  •  Si bien logramos que se desarchive, en realidad la causa prácticamente no se ha movido. En todo este trayecto lo único que hubo fue un entorpecimiento de las cosas y una falta de voluntad política y de la Justicia.
    El papel que cumplió en su momento el fiscal (Miguel Ángel) Osorio, que ahora está ascendido, tuvo el objetivo de entorpecer las investigaciones. Lo mismo le cabe al juez Ariel Lijo, con quien tuve una charla y me reconoció que archivó la causa por pedido del fiscal sin siquiera haberla leído. Una causa con una enorme cantidad de irregularidades, brutalidades e hijaputeses, con pruebas que desaparecieron, conversaciones de la SIDE perdidas y tantas otras cosas. Yo no soy un letrado pero cuando vi todo eso me dí cuenta de cómo no fueron capaces de investigar y llegar hasta donde tenían que llegar.
    Además está el hecho de que la acusación que tuvieron Fanchioti y Acosta (los policías condenados por apretar los gatillos, NdR) no es la misma que hay para Ruckauf, Duhalde y compañía. En el caso de los policías es “homicidio agravado por alevosía”, lo que permitió que los condenaran a perpetua. En cambio la carátula contra los políticos es “homicidio simple”. Y también está el tiempo que corre y puede terminar haciendo que la causa prescriba.
    Nosotros estamos tratando de que, primero, cambie la carátula. Y en segundo lugar que quede determinado como un delito de lesa humanidad, porque el mismo Estado que supuestamente te tiene que proteger es el que te mata. Esta causa no tiene que prescribir y por eso seguimos luchando.
  •  Ustedes fueron víctimas, tanto con el crimen de Maxi y Darío como en la impunidad que le siguió, de un ataque conjunto de todos los poderes del Estado. ¿Qué opinás de la polarización que se plantea hoy entre el Poder Judicial y el gobierno?
  •  La complicidad entre la política, la policía y la Justicia es lo que permitió llevar adelante la Masacre de Avellaneda. No hay que olvidarse que mientras asesinaban a Darío y a Maxi salieron a los pocos minutos a decir que había sido un enfrentamiento entre piqueteros y se habían matado entre ellos. Ese mismo 26 de junio el hijo de puta de Solá recibe a Fanchioti y lo felicita por su labor, prometiéndole un cargo más alto.
    Si no hubiese sido por las fotos que sacaron “Pepe” Mateos y Sergio Kovalevsky, que se las dieron a Página/12 porque tenían miedo que nunca salieran a la luz, todo se hubiera cajoneado y hubiese quedado como un enfrentamiento entre piqueteros.
    Por eso la complicidad entre la Justicia, la política y la policía existe siempre.
  •  A fines de 2003, cuando tuvieron esa reunión con Néstor Kirchner, ¿hablaron de la culpabilidad de Aníbal Fernández en la Masacre de Avellanera? Recordemos que entonces era su ministro del Interior.
  •  Efectivamente Fernández dio un salto directo del gobierno de Duhalde al de Kirchner. Puntualmente ese día no hablamos de él. En realidad Kirchner conmigo no quiso hablar nunca. Pero como en ese momento estaba la cosa tensa con todo el tema de los desocupados, el movimiento Aníbal Verón (que era compacto y no se había dividido todavía) logró entrevistarse con él y, gracias a los compañeros, yo pude meterme en la reunión. Y ahí le planteamos directamente el tema de la Masacre de Avellaneda, aunque sin hablar puntualmente de Aníbal Fernández.
    En ese momento las palabras de Kirchner fueron que él se comprometía a llegar hasta las últimas consecuencias. A mí me pasó la mano por el hombro y me dijo “Santillán, quédese tranquilo, que a mí no me importa el político de que se trate pero si es responsable de la muerte de su hijo y de Maximiliano, lo vamos a condenar”. Una gran mentira.
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  •  Les agradezco a ustedes. Para mí es importante que tengamos este espacio, porque sabemos que en esta prensa que hacen ustedes y en la que nace de los lugares genuinos es donde se dice la verdad. No en los grandes diarios donde todo tiene su precio.





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