Cultura

ENTREVISTA

Alberto Greco: Besos Brujos, una muestra homenaje

En el marco del 50 aniversario de la muerte de Alberto Greco que se cumplirá el futuro 12 de octubre del corriente año, se está llevando a cabo en la fundación Klemm una exposición, destacando principalmente su obra "Besos Brujos". Entrevistamos a Adriana Lauria, curadora de la muestra.

Natalia Rizzo

@rizzotada

Miércoles 19 de agosto de 2015 | Edición del día

Alberto Greco murió un 12 de octubre a sus 34 años. Intentó convertir su muerte en una obra. Al tiempo de haber escrito su novela plástica “Besos Brujos”, el artista le escribió a sus conocidos avisando que se iba a suicidar. Tomó una gran dosis de barbitúricos. Luego de eso, fue encontrado en su casa, rodeado de lápices y carbonillas. En la palma de su mano izquierda había escrito la palabra “Fin”, y sobre la pared “Esta es mi mejor obra”. Es internado y luego termina falleciendo en el hospital.

La curaduría de la muestra homenaje, estuvo a cargo de Adriana Lauria, curadora del Centro de Arte Virtual de Arte Argentino y profesora adjunta de Historia del Arte Argentino II (Moderno y contemporáneo) entre lo que podemos destacar de su extenso curriculum.

Adriana le contó a La Izquierda Diario cómo se fue dando todo el proceso de selección de las obras y sobre las investigaciones que llevó a cabo sobre el artista.
"Lo primero que surgió fue la idea de hacer una exposición en torno a ’Besos Brujos’, que sería como el núcleo desde el cual se abrió todo lo demás que pasó después. Fotografiamos esta obra para verla completa, luego me pareció que tenía que haber otras obras alrededor, hechas durante esos años de producción, piezas que tuvieran que ver con la escritura, la acción y lo plástico. En ’Besos Brujos’ se suceden: la escritura de la novela, el pastiche, las citas, la plástica y la didascalia, las indicaciones propias de una puesta en escena. Todo esto, tomado por un buen teatrista sería un espectáculo maravilloso".

Nos describe Adriana con total pasión y de forma exhaustiva, deteniéndose en cada detalle de ‘Besos Brujos’: "Son varios relatos que van en paralelo. Hay uno que podríamos decir, es el principal, autobiográfico. Se trata de ese último verano en Ibiza, su reencuentro con Claudio, el que había sido su pareja y del que se había separado no hacía mucho. En la novela hay cosas que parecen muy autobiográficas, pero que también pueden ser ficción. Muchos detalles de situaciones, citas y transcripciones de medios como las de la revista “Fans”, una publicación española que se dedicaba a la música popular, el rock y la música juvenil de los años 60, que contenía reportajes a los cantantes y conjuntos del momento como Gianni Morandi, los Beatles, los Rolling Stones. Además transcribe de esta revista letras de canciones que son los hits del momento, que habían alcanzado alto nivel de popularidad. Greco construye su versión del Pop y promueve su propia popularidad. En Besos brujos también transcribe novelas gráficas. La pista de esto me la dio la frase que aparece en el texto "los espías mueren solos", que es el título de una de esas novelas gráficas muy difundidas en la época. Transcribe además otras pertenecientes a distintos géneros: lejano oeste, policial, adaptaciones de novelas clásicas como Los tres mosqueteros. Además incluye onomatopeyas propias del comic. Hay también fragmentos de artículos periodísticos referidos a Ibiza, a las corridas de toros, al fútbol, transcribe distintas secciones de revistas como horóscopos, correo de lectores y siempre, en alguna parte, introduce su presencia, la de Claudio o la de su entorno, como si fueran personajes de esos artículos o de las narraciones.

En Besos Brujos aparece en forma recurrente la palabra Suavex, que creo se refiere a una marca de heladeras, conocida en los años 60. Mi hipótesis es que pone esa marca por ser la de un competidor de la famosa Sia, fabricada por las industrias Siam Di Tella. Creo que tiene que ver con no haber obtenido el primer premio Di Tella de 1960, que lo gana Mario Pucciarelli con el que estableció una rivalidad. Hay que observar que a pesar de ser un artista muy conocido en esa época, el Instituto Di Tella no lo convocó para ninguna de sus actividades", continúa detallando.

En 1954 expone por primera vez en la galería La Roue de París. En 1959 Greco fue uno de los impulsores del Movimiento Informalista de Buenos Aires. Luego, a finales de 1961 regresó a París. Su primera obra de arte vivo la presentó en la muestra Pablo Curatella Manes y treinta argentinos de la Nueva Generación. La pieza estaba conformada por 30 ratones blancos y la tituló Treinta ratones de la nueva generación.

En 1962 Greco realizó su primera exposición Vivo Dito, encerrando en un círculo de tiza y firmando al escultor argentino Alberto Heredia y publicó su manifiesto. Llegó a señalar vendedores ambulantes, gente en situación de calle, ancianos e incluso cabezas de vacas. En otra oportunidad fue él mismo objeto de su propio arte: se paseó por una muestra sin haber sido invitado a exponer, con un letrero que decía Alberto Greco, obra de arte fuera de catálogo. En su paso por Italia, en la Bienal de Venecia lanzó unas ratas a los pies del presidente del país. En Roma se vistió de monja durante el Concilio Ecuménico Vaticano II e hizo Cristo 63, una irreverente obra de teatro contra la Iglesia que desencadenó que el gobierno lo expulsara del país.

"Me pareció importante contextualizar Besos Brujos, traté de incorporar todos los antecedentes de esta obra, por eso decidí incluir, entre otras, el Vivo-Dito de Piedralaves, localidad de Ávila, España, en donde el artista vivió algún tiempo. Allí hizo sostener carteles a los habitantes del pueblo que decían: “esto es un Alberto Greco” u “Obra de arte señalada por Alberto Greco”, disponiendo que el pueblo completo era una obra de arte. A pedido de Greco esta acción fue registrada fotográficamente por Montserrat Santamaría.

También me pareció importante incluir el registro de Sammer Makarius de su primera intervención en el espacio público que consistió en la pegatina de afiches realizada en Buenos Aires en noviembre de 1961 que contenían leyendas con su nombre completo acompañadas de frases como “¡¡Que grande sos!!” o “El pintor informalista más importante de América. El uso de su nombre como parte constitutiva de la obra, en todo caso garantiza la artisticidad de la acción, porque en definitiva está pegando carteles publicitarios en la calle. Utiliza un verso de la marcha peronista que estaba prohibida en ese momento y pone su nombre y apellido en lugar del de Perón. Hay un anhelo en Greco y en toda esa generación de artistas de ser populares, de metabolizar el pop, de ahí esta referencia a un ídolo político seguido por las multitudes aunque estuviera proscripto. Usar elementos laterales o marginales a la obra como es la firma, son operaciones ya realizadas por Marcel Duchamp como en su famosa obra titulada Fuente, para la que toma un objeto de la industria como le mingitorio, le pone título y lo firma con un seudónimo y lo manda a un salón. Greco hace lo mismo con su nombre. Para dar cumplimiento al deseo de hacer inseparables al arte de la vida, implica su propia existencia con sus obras, y esto puede verificarse a lo largo de toda la exposición".

Luego nos sigue contando sobre el resto de las obras que hasta el 7 de agosto pueden verse en la Fundación Klemm. "Incorporé el primer núcleo con obras de los años 50 y comienzos del 60, las primeras obras abstractas realizadas en París y las informalistas, entre las que podemos ver un par de tablas, no mostradas con anterioridad, en cuya realización también hay acciones como, por ejemplo, hacer caminar gallinas por encima de la materia para que quedaran las huellas de sus pisadas. Greco retoma la figuración en el ’61 por lo que incluí una obra fechada y firmada entonces, en la que ya aparece uno de sus personajes monstruosos. También decidí incluir su libro de poemas Fiesta de 1950, que ya contiene una escritura plástica como va verse en Besos brujos. Hay que señalar que Greco quería ser poeta, pintor y actor, actividades con logró conjugar en sus Vivo-Dito, sus collages, sus dibujos con escrituras y también en su novela Besos brujos, a la que califiqué de plástico-performática".

Al mismo tiempo que el artista realizó de sus intervenciones en el espacio público, hacía dibujos, collages y pinturas que mezclan elementos del art-brut, el dadaísmo y el tachismo (movimiento francés equivalente al informalismo). En una ocasión, llevó unos troncos quemados de la calle a uno de los las ediciones del Salón de Arte Nuevo, al grito de ¡Encontré una escultura informalista!

"Besos brujos es la consagración de todas esas disciplinas a través del procedimiento del pastiche. El pastiche como estética posmoderna absoluta", dice Adriana Lauria.

"Lo que Greco inició para el arte argentino, y que aportó al arte iberoamericano, es esta deslimitación de géneros y disciplinas, su hibridación. Empleó estrategias como la cita y la apropiación, inauguró el arte de acción, la utilización de los medios masivos de comunicación y lanzó el arte conceptual antes de conocer esta denominación. Nos legó el arte contemporáneo. Después los muchachos del Di Tella tomaron la posta y extremaron recursos como en el caso del Happening para un jabalí difunto, una acción que nunca existió que permitió verificar como los medios de comunicación podían crear un hecho en el imaginario social que no había sucedido en la realidad. Todas estas novedosas inquietudes fueron introducidas por Greco a lo largo de su corta vida pero de una intensa y desbordada trayectoria. Es una figura fundamental para el arte contemporáneo".

LID: ¿Cuando crees que se termina de legitimar la obra de Greco en la Argentina?

  •  Mi conocimiento de su obra se da a partir de la década del 80, primero como investigadora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires desde 1983, y poco después a partir de que se conforma la cátedra de Arte argentino moderno y contemporáneo –Historia del Arte Argentino II de la carrera de Artes– iniciada por Jorge López Anaya en 1987 en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Inicié mi carrera docente en esa cátedra como ayudante y creo que la comprensión conceptual y cabal de la obra de Greco se dio para mí, y para varias generaciones, a partir de las clases teóricas de López Anaya. Por supuesto que su figura era reconocida desde mucho antes. Pero entonces entró a la academia y era uno de los temas más importantes de la cursada, se lo señalaba como el impulsor del arte de acción. Luego hay otros hitos con respecto a la recepción de su obra. Creo que en el orden internacional quizás hay que señalar la gran muestra retrospectiva que curó Quico Rivas y que se inauguró en el Instituto Valenciano de Arte Moderno en 1991, acompañada por un catálogo libro insoslayable en la bibliografía de Greco.

    Hablamos sobre sus influencias: “El se auto-titula discípulo de Yves Klein, que lo debe haber conocido en su primera etapa parisina entre 1954 y 1956, y a su vez iniciador de Ben Vautier. Es probable que haya tenido noticias de las acciones de Piero Manzoni ya que en los 50 también estuvo en Italia. Su base de operaciones era París anduvo mucho por Europa, puede haber visto muchas cosas, también sabemos que hubo cierta recepción de sus primeras pinturas abstractas, ya que se conocen reseñas de su primera exhibición en la galería La Roue".

    LID: ¿Cuál crees que es el rol del arte en la sociedad? ¿O el de los artistas?

  •  La tarea cotidiana de los artistas, por lo que entiendo, es sobrevivir… (risas) Greco vivió mucho tiempo de hacer dibujos por encargo y al paso utilizando la más increíble y variada gama de recursos. Creo que a veces es pensar en imágenes, a veces es atreverse a hacer lo que el resto del mundo no se anima a imaginar, a veces es dar a conocer costumbres, modalidades, posturas, elecciones que circulan por ciertos sectores de la sociedad, por el underground o por ámbitos privados y ponerlas en escena. Me parece que funcionan a veces, como espejos reflexivos y expresivos. Es muy raro lo que sucede con un objeto al que consagramos como artístico porque, en principio, es una materia cualquiera: tinta, madera, piedra, lata, lo que quieras, que se carga de un contenido espiritual que como res extensa, como cosa, no tenía. Es muy bueno lo que sucede, ahí se crea el fenómeno. Es comparable con la obra alquímica: de la materia inferior, de la nigredo llegar a obtener el oro de la piedra filosofal. O bien podría compararse su labor con la de los chamanes, aunque creo que no son muchos los que logran este poder. En Greco, cuando hace sus acciones Vivo dito opera como un chamán, enviste de artisticidad una cosa que hasta ese momento no la tenía y la comparte con sus congéneres, es más, la busca, la encuentra y la señala en el mismo seno de su medio existencial y social.

    La muestra se puede visitar en Fundación Federico Klemm, Marcelo T. de Alvear 626, Lunes a viernes de 11 a 20 hs, durante junio y agosto.






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