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OPINIÓN

Al director de Historia de la Universidad de San Martín por debate sobre la muerte de Fidel

Respuesta del presidente del centro de estudiantes de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM) respecto a las reflexiones públicas del director Claudio Sergio Ingerflom, luego de la muerte de Fidel Castro.

Ezequiel Andrada

Presidente del Centro de Estudiantes de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín

Miércoles 30 de noviembre | 09:45

Indudablemente debemos señalar nuestras diferencias con el régimen de partido único y la falta de organismos de democracia directa que permita a los trabajadores organizarse con independencia del sindicato estatal. Sin embargo, reducir el papel del líder de la única revolución socialista en Latinoamérica a la crítica del régimen político y burocrático que se instauró, ubicándolo al mismo nivel de opciones (políticas) que al recientemente electo presidente de la principal potencia imperialista, Donald Trump, deja mucho que desear de cualquier análisis histórico. Situación diferente enfrentamos cuando la reflexión surge de quién se encarga de la dirección de una carrera de Historia en una Universidad Pública, como la UNSaM. Ante tales reflexiones de tinte liberal nos preguntamos: ¿Qué aprendemos cuando aprendemos historia en la UNSaM? ¿Ese enfoque es el que vemos en Historia? Un saludo al pueblo hermano de Cuba de tales características sólo puede acercarse a los festejos de los llamados "gusanos de Miami" o a las declaraciones de Donald Trump.

Nosotros decidimos abrazar al pueblo hermano de Cuba que llora la muerte de un símbolo de la lucha antiimperialista y una muestra de que se puede construir una sociedad que no se base en la explotación y la ganancia capitalista. Sin embargo, no por eso vamos a dejar de señalar al régimen castrista como responsable de la burocratización del destino de la revolución. Partiendo de acá es cómo proponemos que el pueblo cubano debe combatir el posible destino de restauración capitalista en la isla y así seguir defendiendo las indiscutibles conquistas de una revolución que hizo posible que una isla similar (en recursos) a Haití sea lo que hoy es. El pueblo cubano debe tomar las riendas de la lucha para conquistar la libertad de organización de todos los partidos que defienden siempre las conquistas de la revolución y así sumarse al internacionalismo socialista que se plantea extender la revolución ante un mundo que nos ofrece miseria, explotación, de la mano de Donald Trump y sus réplicas nacionales por fuera de EEUU, superando la teoría stalinista del "socialismo en un solo país".

Mientras la derecha impulsa la restauración capitalista para volver a Cuba colonia de las multinacionales y víctima de los negocios inmobiliarios es un error no destacar las conquistas de la revolución, destacar que ese mismo líder político que a La Nación le encanta llamar dictador fue víctima de múltiples intentos de asesinato por parte de la democrática CIA, destacar el bloqueo brutal que impuso EEUU, señalar la Cuba previa a la revolución bajo la dictadura de Batista; y tan sólo dedicarse a reflexionar sobre la falta de libertades democráticas. Un error, un análisis bastante flaco o una reflexión específicamente orientada a partir del sesgo ideológico de los enemigos de la revolución.

Consideramos que queda demostrado que nuestra defensa de la revolución cubana no es acrítica del régimen que la dirige burocráticamente. Pero para ir más allá de la crítica alrededor de la Cuba castrista queremos señalar lo mucho que nos duele cada perseguido político bajo la "libertad" democrática burguesa en los estados capitalistas, por eso nos pronunciamos por la libertad de Milagros Sala, así como lo hicimos con cada trabajador que fue procesado por luchar y protestar bajo el kirchnerismo, como por ejemplo el terrible caso de los trabajadores petroleros de Las Heras, con condenas que alcanzaron los 10 años de cárcel. También nos duelen los dirigentes sindicales combativos perseguidos por la mafia de la burocracia sindical en la que se apoyaron todos los gobiernos y todos los partidos tradicionales. Nos duele cada dirigente afroamericano asesinado en EEUU, cada dirigente trans asesinada en América Latina, así como cada dirigente ambiental asesinado por la causa de las corporaciones. Queremos un mundo, como dijo Rosa Luxemburgo, "donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres", en el que los trabajadores dejemos de ser explotados por una clase minoritaria y podamos decidir libremente sobre la economía y la política.

Abrimos el debate e invitamos especialmente a todos los estudiantes de la universidad a ser parte de esta discusión para que todos participemos de las discusiones sobre la realidad y no dejemos los análisis y las reflexiones en manos de "los profesionales" que reproducen ideologías contrarias a los intereses de nuestra clase y entorpecen el difícil camino de sacar lecciones de cada proceso histórico para nuestro futuro político y social.




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