Política

EDITORIAL

Ajuste y anestesia

A casi dos meses de gobierno de Alberto Fernández, las peculiaridades de un plan que contiene a grandes trazos un ajuste y algunas dosis de anestesia local. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 22 a 24 h por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso

@RossoFer

Domingo 2 de febrero | 23:37

Foto Télam
  •  Dentro de una semana se cumplirán dos meses desde la asunción del Gobierno. Algunas cuestiones ya se pueden descifrar sobre la nueva administración.
  •  Antes, es bueno tomar nota de una cuestión: si todas las medidas y la orientación económica de Alberto Fernández van a ser comparadas con la dinámica del macrismo tardío, por lo menos en principio, siempre va a salir ganando. Por un hecho muy simple, Macri, al contrario de lo que intentó pregonar en su despedida, dejó la vara muy baja. En cierta medida, esa es la percepción general ante un Gobierno nuevo que genera ciertas expectativas (más allá de si uno comparte o no esas aspiraciones o ilusiones).
  •  Pero si se mide al Gobierno en función de su realidad o la realidad del país, se desprende que están llevando adelante un ajuste. Esto no lo niegan ni siquiera los representantes del oficialismo y hasta fue reconocido por el mismo Alberto Fernández. La Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva votada casi sin un proceso de deliberación en diciembre o la Ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda, que se aprobó también de manera exprés en enero, se ordenaron en función de que los acreedores privados y el FMI acepten una renegociación.
  •  Las giras presidenciales por el exterior y los gestos en materia de política internacional también apuntaron en esa dirección: la vista a Israel y la reunión con el primer ministro, Benjamin Netanyahu, a horas de que junto con Donald Trump diseñaran un mapa a la carta y a favor del Estado sionista en el conflicto histórico con los palestinos; los gestos, en general favorables a EEUU por el posicionamiento ante la crisis permanente en Venezuela o ante el asesinato selectivo de un alto militar iraní; la visita al Papa, que través de su oficina de prensa ya comenzó a operar contra un eventual tratamiento del tema del aborto legal en la Argentina o a Ángela Merkel, porque Alemania tiene cierto peso decisivo en la burocracia del Fondo. Todos estos guiños de apoyo o semi-apoyo (que no son gratuitos) a ofensivas reaccionarias de las grandes potencias o la Iglesia, se llevaron a cabo para lograr un respaldo en el tema deuda.
  •  El relato oficial dice que efectivamente es un ajuste, pero que recae sobre los que más tienen. Allí radica el problema o la discusión:

    a) Porque entre los que más tienen de verdad están los fondos de inversión y los organismos internacionales acreedores de una deuda que es “odiosa” en términos reales y en términos jurídicos. Existe toda una jurisprudencia internacional que sentencia que se puede cuestionar una duda si tanto los prestamistas como los deudores llevaron adelante la operación con la plena conciencia de que perjudicaba al país. Esto sucedió con la deuda argentina en general y con la tomada por Macri en particular. Ahora se propone ir a negociar para pagarla sin siquiera, de mínima, investigarla. Reconocidos funcionarios o referentes del actual Gobierno, remarcaron esto una y mil veces. Claudio Lozano, sin ir más lejos, hoy funcionario en el Banco Nación.

    b) Los bancos y el capital financiero no fueron afectados en lo más mínimo por las medidas que contienen esas leyes enviadas por el Ejecutivo.

    c) A determinados monopolios petroleros se les rebajaron los impuestos y actividades como la megaminería contaminante a la que se enfrentó una provincia entera, como fue el caso de Mendoza, gozan de grandes beneficios poniendo poco y nada.

    d) Al campo, o mejor dicho, a los dueños del campo se les volvieron a aplicar aumentos en las retenciones, pero que repusieron los valores al nivel de los que tenían bajo el gobierno de Macri, antes de que se deprecien por las constantes devaluaciones. Retenciones que no eran “confiscatorias”, precisamente.

  •  Es verdad que se restablecieron algunas medidas de regulación estatal (frente al descontrol del dólar, la liberalización salvaje de importaciones) o se impulsaron moratorias para las deudas de las Pymes o medidas sociales como los precios cuidados, la tarjeta alimentaria o el congelamiento de tarifas por algunos meses.
  •  Pero uno de los ejes de la llamada “Ley de Solidaridad” fue la suspensión de la movilidad jubilatoria para cambiarla por aumentos mediantes sumas fijas de las que se benefició, hasta ahora, un sector de los más bajos de los jubilados y jubiladas; los que ganan más de 19 mil pesos, como dijo Alejandro Bercovich, están entre los “privilegiados” que ponen. Luego se le sumó el llamado del mismo Presidente a la suspensión de las “cláusulas gatillo”, en realidad es un nombre generoso que se le pone a la revisión –lógica– de los acuerdos salariales en un contexto inflacionario. Todo esto fundamentado con un argumento que es una concesión enorme a la razón neoliberal: que los salarios y jubilaciones son inflacionarios y deben ser parte de la “desindexación” de la economía. Luego se agregó la decisión de mantener el sistema UVA en los créditos hipotecarios y anular los subsidios que regían para los deudores. Todo esto mientras el índice de inflación mantiene niveles similares a los últimos años de Macri: rondó el 3 o 4% en enero, aún no está el número oficial.
  •  De esta manera, sin tocar los intereses esenciales de los que efectivamente tienen más, se apuesta a una “redistribución” entre sectores que van de los trabajadores formales (muchas veces mal llamados de “clase media”), la clase media y media baja; y quienes están en la extrema pobreza. Ordenar las cuentas públicas con esa orientación e intentar que el FMI y los acreedores avalen la tarea, renegociando una deuda que ellos saben que es impagable.
  •  Esto llevó a Ignacio Fidanza, director y editorialista del portal LaPolíticaOnline a afirmar que: “Y en ese mar de palabras (Alberto Fernández), va filtrando dosis de anestesia. Como si su objetivo central en esta etapa fuera más adormecer que enamorar.” Muy gráfico, porque sabe que es muy difícil enamorar con estas medidas.
  •  Los dos diputados de la izquierda (Nicolás del Caño y Romina del Plá) fueron los únicos que votaron en contra de ir a negociar en las condiciones que propuso la ley. Muchos comunicadores (incluso algunos colegas de esta radio) caricaturizaron las posiciones de la izquierda diciendo que “es lo que siempre plantean” y están por el default. Pero el planteo legítimo (y hasta con algún fundamento legal) de no pagar la deuda no es una militancia en pro de un default anárquico que está en el horizonte de posibilidades y que si se produce será responsabilidad de quienes tomaron la deuda irresponsablemente, presionan para beneficiarse apostando contra el país y de quienes avalan esos procedimientos. El no pago de la deuda es necesario y básico, pero dentro de un plan integral en favor de las grandes mayorías que incluya la recuperación de los recursos estratégicos o los servicios públicos, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, la investigación de la deuda externa, entre muchas otras medidas.
  •  Un plan en el que efectivamente y de una buena vez se ajusten los que más tienen.





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