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Ahora Estados Unidos evalúa enviar a 20.000 niños migrantes a bases militares

Tras el rechazo generalizado a la política de separación de familias impulsada por Trump, el Ejército recibió una solicitud para "albergar" a 20.000 niños migrantes en instalaciones militares.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Viernes 22 de junio | 14:11

Cuando aún no se había disipado el repudio generalizado contra la política de "tolerancia cero" de Trump, que implicaba separar a las familias de migrantes, ahora el gobierno estadounidense evalúa enviar a 20.000 niños "no acompañados" a instalaciones militares.

La noticia se conoció en medio del descontrol por la separación de niños y niñas de sus madres y padres que todavía no se resolvió, a pesar de la marcha atrás que dio Trump.

El Ejército de Estados Unidos confirmó el jueves que recibió la solicitud de que se prepare para albergar a 20.000 niños.

La portavoz del Pentágono Dana White, dijo que si bien aún no se ha tomado una decisión, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por su sigla en inglés) ya evaluó tres bases militares en Texas y revisaría otra en Arkansas.

White dijo que el HHS le pidió al Pentágono "determinar sus capacidades para proporcionar hasta 20.000 camas temporales para niños extranjeros no acompañados" en instalaciones militares.

Aún no está claro cuántos de los niños que podrían ser enviados a las bases ya están detenidos en otras instalaciones, pero se trata de una nueva decisión escalofriante del gobierno de Trump que ya anunció que si bien no va a separar a las familias sí va a seguir encarcelando a todos los inmigrantes que crucen la frontera. Es decir que ahora las familias estarán juntas... en la misma jaula.

La noticia se conoció al mismo tiempo que se hizo público que muchos de los niños y niñas migrantes que se encontraban encerrados habían sido drogados a la fuerza en los centros de detención.

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La feroz crítica externa e interna contra la política de Trump obligó al mandatario republicano a dar marcha atrás y firmar un decreto el miércoles para mantener juntas a las familias detenidas durante los procedimientos de inmigración.

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Sin embargo hasta el jueves por la noche todavía no estaba claro cómo y cuándo esos niños y niñas se reunirían con sus madres y padres, y dónde serían retenidas las familias mientras los mayores enfrentan acusaciones penales.

La forma de separación fue tan brutal que en muchos casos no se tienen registros certeros sobre los familiares o relación entre la situación de los adultos y los niños y niñas encerradas.

Un grupo de personas que fueron deportadas a Honduras el jueves le contaron a la agencia Reuters que antes de que el avión en el que fueron transladados partiera de Estados Unidos, funcionarios estadounidenses preguntaron quién tenía niños detenidos y los cuatro que levantaron la mano no fueron puestos en el vuelo. Un ejemplo gráfico de la brutalidad con la que se manejaron la Border Patrol y la polícía migratoria al momento de separar a las familias, sin ningún tipo de registro de lo que estaban haciendo.

Ante el escándalo provocado, Trump retrocedió con las medidas más brutales pero sigue presionando para que el Congreso apruebe un paquete de medidas antiinmigratorias como así también una partida millonaria para la construcción del muro con México. Sin embargo la relación con los parlamentarios se ha venido deteriorando en extremo, incluso con los miembros de su propio partido, el republicano.

Mike Coffman, uno de los diputados republicanos de la Cámara de Representantes, pidió el jueves a Trump que despida al principal asesor de la Casa Blanca, Stephen Miller, quien ha presionado por un enfoque de línea dura sobre la inmigración.

"Este es un desastre de derechos humanos. Le corresponde al presidente limpiarlo y despedir a las personas responsables de hacerlo", expresó Coffman.

El nuevo enfrentamiento de Trump con su propia bancada se suma a los problemas domésticos en torno al caso del "rusiagate" que se viene cerrando aceleradamente en torno a su figura. Con las elecciones de medio término en el horizonte inmediato, nadie quiere perder capital político ante una acción que fue mucho más allá de lo que la mayoría estaba dispuesta a aceptar.

Esto no significa que el establishment político estadounidense sea "inmigrante friendly", sino más bien lo contrario. Tanto demócratas como republicanos tienen acuerdo en mantener una política migratoria que permita mantener a millones de personas en la ilegalidad, conformando una enorme masa de mano de obra barata. El propio Barack Obama es responsable de la deportación de más de 2,7 millones de inmigrantes bajo sus dos gobiernos, superando ampliamente a Bush hijo, y también puso en práctica el encarcelamiento de niños separados de sus padres.

En las redes sociales circuló el jueves una imagen extendida de la tapa de la revista Time que se volvió viral durante el día. En la original una pequeña niña hordureña lloraba frente a un gigante Trump inmutable. La versión "retrabajada" de esa tapa mostraba una fila detrás de Trump que continuaba con Obama y Bush. Una imagen certera sobre el racismo y la xenofobia que en el principal imperialismo del mundo es una cuestión de Estado.

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