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Agrotóxicos: niña de 12 años muere envenenada tras comer mandarinas

Ocurrió este sábado por la tarde en Mburucuyá, provincia de Corrientes, cuando junto a su primo pasaron por una finca de cítricos. El menor sigue hospitalizado aunque recuperándose.

Roberto Andrés

@RoberAndres1982

Jueves 14 de septiembre | Edición del día

Una menor de doce años falleció luego de haber ingerido, junto a su primo menor, mandarinas rociadas con agrotóxicos en una finca de cítricos de Mburucuyá (a unos 148 kilómetros de la capital correntina), una localidad de ocho mil habitantes en la que el fuerte de la producción pasa por la actividad citrícola. Según el resultado de la autopsia la menor falleció de un colapso cardiopulmonar mientras que su primo sigue internado en el hospital María Auxiliadora de la localidad de Saladas. El menor, de once años, se encuentra fuera de peligro y en recuperación, según afirmó el director del hospital, Walter López.

Según las primeras informaciones los dos primos habrían ingresado a la finca de cítricos y en ese lugar habrían sacado mandarinas de los árboles, sin embargo el abogado de la familia Francisco Pisarello declaró a Radio Dos que “ninguno de los niños ha ingresado a la quinta en cuestión. Esto sucedió cuando los dos iban a la capilla Santa Librada de la primera sección, paraje El Pago de Mburucuyá. En el trayecto, cerca de 90 metros, en el portón de ingreso de la quinta encuentran una mandarina y la ingieren”, comentó.

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Pisarello señaló que la pequeña “se descompuso en el lugar, el niño corrió a pedir auxilio a la madre y fueron dos hermanos, uno de 16 años, que no declaró, y la abuela de la menor”. El letrado comentó que el menor tuvo una descompostura importante, “con dolor de estómago, que lo llevó a vomitar. Luego fueron en socorro de Rocío y ésta les expresó que tras comer la mandarina sintió mareos, náuseas. A ambos los llevaron en remis al hospital de Mburucuyá, donde el niño volvió a vomitar”. Posteriormente, la menor fue trasladada en un coche hacia el hospital de la ciudad de Saladas, a unos 45 kilómetros del lugar, pero falleció en el camino.

“Firmes elementos de que la nena murió intoxicada”

Se sospecha que hubo “envenenamiento por la ingesta de alimentos contaminados con alta concentración de pesticidas”, por lo que la Justicia está investigando si las mandarinas que comieron los primos tenían agrotóxicos y si ese fue el motivo del fallecimiento de la menor. Según declaró el propietario en sede policial, la fruta había sido dejada en un lugar accesible con la intención de aniquilar ratas.

La autopsia de la menor por su parte da indicios de que encontraron veneno en el cuerpo de la menor. “Hay firmes elementos de que la nena murió intoxicada”, indicó el abogado querellante. “Elementos probatorios que todavía no se agregaron a la causa. Estamos muy consternados y nos vamos a ocupar de este tema”, expresó Pisarello, quien además cuestionó el accionar policial y judicial: “No ha habido la celeridad en el caso de parte de autoridades policiales y judiciales. El mismo día había que secuestrar los elementos que eran importantes. Un día después se realizaron los allanamientos”, y agregó: “El hermano de 16 años que fue el primero en verla a la pequeña, nunca fue llamado a declarar. . . y fue el primero que llegó”.

El abogado de la familia: “En Corrientes no se controla la utilización de pesticidas en agricultura”

El abogado además señaló que “la fruta habría caído de un tractor en el trayecto” y que estas mandarinas se utilizarían para “espantar aves”. Según sus declaraciones a Radio Dos existirían datos que dan cuenta de que el viernes pasado se habría raleado la producción de la quinta, “sacando las mandarinas fumigadas para llevarlas a un campo de arándanos”.

En la provincia de Corrientes hay antecedes de dos niños que perdieron la vida por contacto con agrotóxicos. Uno es el caso de Nicolás Arévalo, de 4 años, en la localidad de Lavalle, quien en 2011 mientras jugaba con su prima en la puerta de su casa (ubicada frente a una finca de tomates) pisó un charco con endosulfán, insecticida que atravesó su piel provocándole un cuadro de intoxicación. Su prima Celeste Estévez, quien entonces tenía siete años y estuvo tres meses internada en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, quedó con secuelas de por vida. Su caso fue a juicio y culminó con la absolución del productor agropecuario Ricardo Prieto, quién había sido imputado por homicidio culposo.

El otro es el caso de José Carlos Rivero, también de cuatro años y también de Lavalle, quien falleció en mayo 2012, tras una semana de hospitalización en el Garrahan. Se presume que la causa es idéntica, aunque por otro agroquímico. En el hospital, un análisis de orina determinó la presencia de agroquímicos en su cuerpo poco antes de morir. Por el caso de Riveros está procesado otro productor hortícola y podría ir a juicio el año que viene.






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