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FRANCIA // SINDICATOS

“Affaires” en la CGT: expresión máxima de la crisis del reformismo francés

La sucesión de escándalos que salpican al secretario general de la CGT francesa ha debilitado a la principal central obrera en ese país.

Sábado 13 de diciembre de 2014 | Edición del día

Un año y medio después de asumir el poder como secretario general de la CGT, Thierry Lepaon, surgido de la poderosa rama metalúrgica, se encuentra envuelto en un histórico escándalo sindical que puede obligarlo a renunciar, a pesar de sus reticencias. Primero fue acusado de haber gastado cien mil euros para renovar su apartamento de función, arrendado por la CGT para alojar a su secretario general en Vincennes, en las puertas de París. A esa suma se agregan otros 62 mil euros gastados para amueblar sus oficinas. Ambas facturas fueron pagadas por la central sindical. Pero la gota que rebalsó el vaso fue la revelación de que, en el momento de dejar su último cargo en la Federación de Baja Normandía para ocupar la Secretaría General de la organización, habría recibido una "compensación" de 30 mil euros.

Desnudando a la burocracia sindical francesa

A muchos lectores latinoamericanos les sorprenderá que surja semejante escándalo tomando en cuenta el carácter histórico y bochornosamente obsceno de la corrupción y el enriquecimiento de los dirigentes sindicales en varios países de América Latina. Sin embargo, en la CGT francesa los antiguos secretarios generales eran vistos de forma ejemplar por la masa de trabajadores. En las últimas décadas, la ruptura del aparato cegetista con el Partido Comunista francés que hegemonizaba la confederación sindical, así como el giro a la derecha de este partido, ha dado paso a dirigentes más tecnócratas y adaptados a la socialdemocracia.

Por eso, si hay algo de progresivo en la crisis que sacude a la CGT, es que saca a la superficie toda una seria de prácticas cada vez más usuales y extendidas del conjunto de la estructura sindical. El caso Lepaon no debe ocultar el bosque. En las estructuras intermedias, estos aristócratas y burócratas corruptos son plétora, y en este sentido Lepaon representa una cierta capa social. En los Consejos Económicos y Sociales, la Mutualité (encargada de la protección social), la gestión de la seguridad social, de la formación profesional, etc., florecen e incluso han aumentado considerablemente con las leyes de descentralización que han multiplicado las estructuras paritarias. Su lógica política de la mera gestión del capitalismo, versión humanizada, permite toda esta serie de derivas.

Una crisis estratégicamente peligrosa para la patronal

Que haya dado a luz esta crisis ahora es expresión, por un lado, de las luchas intra-burocrática que nunca han cesado desde la última convención. Precisamente Thierry Lepaon, surgido de la poderosa rama metalúrgica, llegó a la cúspide de la central sindical en marzo de 2013 como solución de compromiso para evitar una lucha de poder que oponía a tres dirigentes que representaban líneas antagónicas. Su dimisión podría nuevamente abrir una lucha de ambiciones de poder entre carreristas de distinto tipo y envergadura, que podría dejar paralizada la confederación de Montreuil (como se conoce a la CGT por la localidad donde está ubicada su sede social).

Pero fundamentalmente, es también un reflejo de la crisis de todas las mediaciones reformistas frente al gobierno de “izquierda” abiertamente pro patronal de Hollande. Así, un sector de la CGT está por una actitud prudente y pragmática hacia el Gobierno. Crítica, pero no demasiado para no quemar todos los puentes. Esta es la orientación de Thierry Lepaon y parte de la dirección nacional, que viene siendo disputada por sectores que ven crecer la bronca en la base de los trabajadores ante cada medida anti obrera del gobierno. Sin embargo, este sector burocrático opositor, mientras muestra una actitud de mayor confrontación con el Gobierno, no plantea, en ninguno de los conciliábulos de la Confederación, los temas que preocupan a los trabajadores: la defensa del empleo, la extensión de la precariedad y la subcontratación, los trabajos insalubres y las duras condiciones de trabajo, entre otros.

En esta división de la cúpula sindical, es fundamental que los trabajadores de base logren hacerse un camino para recuperar los sindicatos para los trabajadores, para la práctica de la democracia obrera y sobre todo para la lucha de clases, rompiendo con el diálogo social del que forma parte la actual dirección desde que asumió el PS la presidencia del país.

El resultado de esta crisis va tener fuertes consecuencias. Para algunos ministros y amigos de la central patronal que buscan "liberar la empresa", el escándalo cae en un momento oportuno para desacreditar a los sindicatos. Sin embargo, para los sectores más lúcidos de la burguesía es una muy mala noticia. Raymond Soubie, ex consejero social de Sarkozy, dijo que no es el "interés de nadie tener una CGT debilitada".

Esto puede alentar a los movimientos sociales "no controlados”. El gobierno de Hollande, con su hundimiento, está desgastando a todas las mediaciones reformistas, sindicales y políticas que no logran separarse hasta el final, tras sus políticas asociadas a la “izquierda”. Es por ello que Hollande arriesga de este modo quemar, antes de enfrentamientos de clase decisivos, a la que fue históricamente la principal contención reformista en el siglo XX. La CGT y su política de conciliación de clases, fue una pieza central en los desvíos de los procesos revolucionarios en Francia, ya sea en 1936 y la huelga con ocupaciones de fábricas o en el más reciente Mayo del 68 y la huelga general política más numerosa de Occidente.







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