Cultura

ENTREVISTA // LITERATURA

Adrián Yanzón, poeta y músico desde el under

Fuera de los circuitos comerciales, hay una inmensidad de artistas que desarrollan sus destrezas. En este caso nos encontramos con Yanzón.

Nicolás Moreyra

Estudiante de Letras

Agustina Alegre

Estudiante de Letras

Martes 26 de julio de 2016 | Edición del día

Oriundo de San Telmo, cuna de innumerables artistas, cultor de lo inmediato y efímero del ser, aún eterno en la “otredad”, Adrián Yanzón hilvana una nueva mirada desde el under. Músico y poeta, se empatiza con la injusticia social a la que se ven sometidos los trabajadores, desde una perspectiva marxista y en tono poético, a través de su libro “Teofanía marxista”.
Además de sus otros libros “Otras Puestas del Ocaso”, “Aquí en las Pampas el Toro por las Astas es la Dicha”, se lo puede leer y seguir en su página de Facebook

En los 80 formabas parte de una banda de post-punk, "Los Pillos", reconocida incluso como una banda de culto del género. ¿Ya en ese momento te dedicabas a escribir o fue algo que surgió después? ¿Y si fuera así, que te volcaste después, en qué momento diste el salto a la escritura? ¿Y qué escritores/artistas te han influido de mayor manera?

Comencé a escribir desde que era niño, o sea, antes de formar parte de un grupo de rock. Mi inclinación por el rock comenzó en la adolescencia o pubertad a los 14 años. La vocación de escribir desde muy pequeño. Incentivado por mi padre adoptivo, que era guitarrista folclórico y también hacía sus escritos de índole profesional, muy floridos y serios. Sucedió que en primer año de secundario (1977) uno de mis compañeros al escucharme leer las historias que escribía me sugirió probar con la poesía. En esa época la idea de publicar era en apariencia un imposible, yo era “puro sueño” un se ignoto. La poesía desde entonces hizo que escribiese sin querer sobre temáticas complejas en cuanto a su interpretación, simbolizaba todo, aún lo inmediato, y lo sigo haciendo, porque pienso que la realidad nunca llega a ser tan objetiva, ni exacta, o por lo menos su exactitud no es dimensionada correctamente por nuestra percepción. El alma de lo real se me traduce en poderosos signos.

Las influencias de otros escritores han quedado atrás, creo en “la voz propia”, esa que calla, esa que habla, no me parece correcto nombrar a personas que han quedado en el pasado y hoy son polvo con los demás muertos. Hoy me inspira el misterio de la mano invisible que rige la historia humana y el destino biológico de las especies.

Teofanía Marxista, es un libro que fue editado en 2016, hay tres ideas que lo recorren: el psicoanálisis, el marxismo, y una especie "religiosidad" expresada en una suerte de "teofanía".

Comencemos por “la Teofanía”. Soy un ser efímero en lo histórico, pero eterno en la “otredad” (lo inconsciente, la perspectiva de la muerte y su demanda de respuestas irracionales) más allá de los márgenes de tiempo y los velos de la ignorancia, “la otredad” me invadió desde siempre de forma inexplicable, a veces como hados, númenes, dioses, hoy como Dios con mayúscula. Esa, llamémosla eternidad, me hace ver que la injusticia en la que vivimos los trabajadores y los desplazados es inhumana y aberrante, y que algo debemos hacer para equilibrar la balanza y tomar el poder, aún desde nuestra falta de justicia subjetiva/privada y personal. No somos perfectos hoy ni lo fuimos ayer, estamos enfermos de egoísmo-pulsiones, y aún así tenemos que pelear por la utopía, para que no impere lo infernal o el No Ser. El Marxismo daría un enfoque lógico y método en la lectura de lo que se nos muestra como histórico, es una valiosa herramienta, para saber que hacer y en que momento actuar, en mi caso desde una perspectiva ética y ascética. Recordemos que un sicótico es afectado por realidades que para el resto son inexistentes, por eso lo medican cuando lo apresan, para que no haga un desbarajuste en la ruta/jaula de “los sanos”. En mi libro “Teofanía Marxista” se unen lo religioso como una electricidad nutriente salvífica sobrehumana y el análisis metodológico de las ciencias empíricas. No hay contradicción aparente, pero debe haberla por cierto en lo cognoscitivo, y si la hay intentaré superarla. No se que puede existir de psicoanálisis en “Teofanía Marxista”, hago terapia desde hace tres años, pero se muy poco de esa teoría. Los psicoanalistas me parecen asnos por ahora necesarios en el contexto de la post/post modernidad, menos mi psicólogo al que aprecio mucho.

Generalmente, para un escritor y músico que desarrolla su actividad artística en el under, suele ser muy difícil, sobre todo, editar un libro. ¿Podes contar un poco tu experiencia?

Hoy no es difícil editar un libro si se tiene el contenido, hay muchas editoriales dispuestas a editar obra. Es mucho más complicado a mí entender editar música porque la tecnología en mi caso es un factor determinante, es otro “instrumento” más que necesito, y la tecnología en Argentina es cara.
En el 2011 tenía trescientos poemas un tanto “fronterizos”, le pedí a Marcelo Summo, sociólogo e historiador, y gran amigo desde hace muchos años, que me ayude a diseccionarlos, corregirlos y por último hacer una selección, y así nació “Otras Puestas del Ocaso”, me lo editó Milena Caserola, lo mismo que “Aquí en las Pampas el Toro por las Astas es la Dicha” (2013), libro más abstracto y férreo. Los dos primeros libros los vendí por entero yo personalmente, a través de las redes sociales y en las lecturas que hice en algunos bares y eventos, siempre acompañado de músicos experimentales.

¿Cómo ves hoy el panorama de la literatura en Argentina?

Haría una inmensa hoguera… mucho hedonismo y falta de compromiso, no ya con las grandes causas, sino con el propio ser.

En de las respuestas anteriores, tiraste un punto interesante... Seguís siendo músico en la actualidad, y hasta donde sé, es de manera solista o dúos de manera ocasional. Respecto a esto y a lo que ya venís comentando, seguramente preguntarte por "género" musical al que adscribís, es casi una osadía... ¿A qué apunta la música de Adrián Yanzón?

Soy un músico heterodoxo, nunca estudié teoría musical, porque esencialmente soy asistemático, aunque no desprecio por esto los sistemas. Lucho por organizarme y tener disciplina, aunque no lo logre y así se va ir desarrollando el proceso creativo, en el tironear de mis monstruosas mascotas paridas por Tánatos y el vacío, y el orden que existe en el universo supra/humano que es tan implacable como la pendiente hacia la ignorancia. Cuando salgo a recitar lo hago por lo general acompañado de un músico experimental que en el caso actual es Dante Sardi con el cual comparto también un proyecto de música minimal y espontánea llamado Y/S. La música a la que adscribo no tiene género, tampoco mercado, es puro placer e introspección preferiblemente compartida con otro performer del sonido. Me gusta traer a la superficie la extrañeza del presente, para ser sorprendidos por el todo en la insignificancia. Apuntar y disparar como un francotirador.

Y respecto de la última que te hice sobre el panorama de la literatura, lo mismo para el panorama musical. ¿Qué opinas de la actualidad?

Hay grupos o proyectos musicales muy interesantes, pero, por fuera del mainstream, gente que sigue buscando y son como las antorchas que mantienen encendido el fuego.






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