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¿Adónde va Brasil?

Al calor de los hechos se hace difícil hacer hipótesis. La entrada en escena de los trabajadores trastocó todo el escenario político y motivó nuevas políticas de distintos actores. ¿Adónde va el país? ¿Qué puede haber motivado un cambio de posición de la operación judicial Lava Jato, que investiga los entramados de corrupción en Petrobras, de los medios y de distintos actores políticos?

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Jueves 18 de mayo | 15:26

Temer está herido de muerte. La población ya lo detestaba por la reforma previsional y laboral que impulsa. Se venía sosteniendo por la vía de los empresarios, los medios y el Congreso. Analistas de los grandes medios, con buena relación con los parlamentarios golpistas, afirman que su base parlamentaria ya habría abandonado el gobierno. El PPS y el DEM, dos partidos de la base aliada, evalúan pronunciarse ya por la renuncia. El diario Valor afirma que empresarios del mercado financiero quieren la salida de Temer. Son pocas las posibilidades de que permanezca en el cargo. La frágil estabilidad de se deshizo con la entrada en escena de los trabajadores en la huelga general del 28 de abril.

Ese fue el principal motivo de esta inmensa crisis al siguiente día en que los medios celebraban un supuesto fin de la recesión y el gobierno anunciaba que tenía mayoría parlamentaria para la aprobación de la reforma previsional. Convergieron contra Temer intereses contradictorios: los de la operación judicial Lava Jato, los de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), con dudas los medios también parecen desembarcar del gobierno, y principalmente el interes de las masas.

¿Qué puede pasar? ¿Hacia dónde va Brasil?

Temer divulgó una carta negando las acusaciones que habrían sido captadas en videos y audios. También dijo que no renunciaría. No es lo que especulan los analistas. Pero suponiendo que no renunciara, hay caminos para que el poder judicial y el legislativo lo saquen. En el Tribunal Superior Electoral está en trámite el juicio por la impugnación de la fórmula presidencial Rousseff-Temer. Hoy fue presentado el pedido de impeachment. Además, la Corte Suprema podría actuar usando los testimonios, se especula que la propia fiscalía podría presentar un pedido de impeachment.

Con estas salidas “por arriba” tendríamos jueces que no fueron votados por nadie o diputados que nos quitan derechos y son detestados por corruptos decidiendo los rumbos del país. Según la Constitución, habrían elecciones indirectas en 60 días a partir de la renuncia o impeachment.

Se debate en los medios y en el Congreso si conviene seguir la Constitución o impulsar elecciones directas, lo que demandaría una enmienda constitucional. Un escenario de elecciones anticipadas sería perfecto para que Lula ofrezca un pacto con los empresarios y para la salvación de otros implicados en la Lava Jato. El PSDB está en guerra interna por quién sería su candidato y Lula lidera las encuestas, de paso los procesos por corrupción en manos del juez Sérgio Moro serían suspendidos.

Al calor de los hechos es difícil, sin embargo, levantar hipótesis sobre cómo la entrada en escena de los trabajadores trastocó el escenario político y motivó nuevas políticas de los distintos actores.

1) El temor a la reacción de los trabajadores que pararon el país en la huelga general del 28 de abril y que, producto de su politización y disposición de lucha, podrían desalentar en los diputados el voto a favor de la reforma, desestabilizando aun más al país. El anuncio del ministro de Economía, Henrique Meirelles, de que tendrían los votos para aprobar la reforma previsional, parece no haber sido comprada por algunos, entre ellos el juez de la Corte Suprema Fachín, miembro informante de la operación Lava Jato.

Abrir la crisis por la denuncia de un multimillonario corrupto suelto en Nueva York y no por la acción de los trabajadores parece un intento de salida menos “peligrosa” para la crisis. Sería un intento de la operación Lava Jato, sus aliados en la Corte, como Fachin, y sectores de los medios y empresarios de buscar otro gobierno que tenga legitimidad para continuar los ataques aunque sea dentro de algunos meses.

2) El comienzo de una política separada de Temer por parte de empresarios del sector “campeón nacional” y de la industria atacados no solo por la operación Lava Jato sino por el gobierno golpista. La Lava Jato atacó a Petrobras, después a grandes constructoras y ahora comenzaba a alcanzar las gigantes del sector de carnes. JBS fue obligada a atestiguar para salvarse, pero eso ocurrió dos días después de que el vicepresidente de la FIESP criticara públicamente a Temer. Los “patos” que simbolizaron el movimiento golpista salieron del silencio para defender sus intereses.

Antes que lo hiciera la gigante JBS junto con Fachín y la operación Lava Jato, el poderosísimo empresario Benjamin Steinbruck –vicepresidente de la FIESP y conocido en los ’90 como el “barón del acero” cuando fue presidente de la Compañía Siderúrgica Nacional- escribía en el diario Folha de S. Paulo citando un artículo del presidente de la Asociación Brasilera de la Industria de Máquinas y Equipos, que aunque el gobierno de Temer “tenga un comportamiento valiente para imponer las reformas que necesita el país, tiene un ‘cuño ideológico’ liberal y ‘no mira la industria con la debida atención’. Ese ‘cunho ideológico’ en realidad es un desastre para el país”.

¿Sería una reacción de ese importante sector de la economía nacional y una apuesta a conducir un viejo nombre del régimen como Lula a la presidencia para salvarlos, y salvar a los políticos en un pacto nacional anti Lava Jato? Paradójicamente ese interés subterraneo que comienza a emerger involucró a la JBS, forzada a delatar a la operación Lava Jato. Así, la convergencia anti-Temer anuncia crisis aumentadas en el régimen político cuando esos intereses inmediatamente convergentes dejen de serlo.

La operación Lava Jato, sectores de la Corte y de los medios, ¿estarían jugándose a intentar un nuevo gobierno, directo o indirecto (¿el tucano João Dória, prefecto de San Pablo?) que tenga legitimidad para dar continuidad a los ataques?

La combinación entre lo que quiere el poder judicial y sectores de los empresarios no responde a las aspiraciones de los trabajadores. El mismo Steinbruck que criticó a Temer por su “cuota ideológico liberal” es quien había declarado que era posible reducir el horario de almuerzo de los trabajadores porque era posible “comer con una mano y operar la máquina con la otra”.

La única salida progresista a esta crisis depende de la acción de los trabajadores. Como escribe Thiago Rodrigues, dirigente del MRT y editorialista de Esquerda Diário, “Cualquier salida negociada en este momento, sea vía el Congreso o la Corte, vendrá para garantizar la continuidad de las reformas que el gobierno golpista ya no puede asegurar. Sería el golpe dentro del golpe. Los trabajadores y el pueblo necesitan tomar los rumbos de la política en sus manos. Hay que tirar a Temer e imponer elecciones para una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Elegir un nuevo presidente o un nuevo Congreso no alcanza. Una Asamblea Constituyente podría revocar todas las leyes aprobadas por el gobierno de Michel Temer y podría ir más allá y revocar todas las leyes antipopulares aprobadas por todos los gobierno desde la Constituyente del 88”.

Hacia adonde va Brasil no depende solo de lo que quiera la red O Globo, la FIESP, el Congreso o el poder judicial. Depende también de los trabajadores. Por eso es urgente ir a las calles a exigir a las centrales sindicales una urgente huelga general hasta la caída de Temer y de todas las reformas y desarrollar una política independiente para que aprovechemos esta crisis para hacer que sean los capitalistas y no nosotros los que paguemos por la crisis.






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