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Acusados de nexos con el narco nuevos aliados de López Obrador

De los 114 experredistas que se pasaron hacia el Morena, con expectativas en las elecciones de 2018, varios fueron acusados de tener vínculos con el narco y de corrupción.

Lunes 10 de abril | Edición del día

Leonel Godoy Rangel -exgobernador de Michoacán (2008-2012) y uno de los fundadores del PRD-, y Fidel Calderón Torreblanca -diputado federal michoacano y represor de protestas en el estado cuando fue secretario de gobierno de Godoy- fueron mencionados en video de Servando Gómez Martínez, la Tuta, por haber apoyado al líder del cártel Los Caballeros Templarios.

Es más, el exgobernador reconoció que había tenido una relación de amistad con la “Tuta”, pero alegó que fue durante su juventud.

Según declaraciones de Servando Gómez Martínez, Calderón Torreblanca, entonces secretario de gobierno estatal, fungió como enlace entre el cártel y el exgobernador Godoy Rangel. También mientras ocupaba ese cargo, Calderón Torreblanca apoyó la militarización en la entidad, como expresó en declaraciones a la prensa en 2009. Un despliegue militar en el marco de la guerra contra el narco que trajo como consecuencia alrededor de 186,000 muertos y 30,000 desaparecidos.

Ahora, el perredista fue nombrado por López Obrador como parte de su equipo de defensa de los migrantes en EEUU.

Fidel Demédicis acaba de anunciar su adhesión a Morena. Es considerado el principal apoyo de Enrique Alonso Plascencia, alcalde de Tlalquitenango, quien estuvo preso en Chiapas por tráfico de personas. A su vez, Demédicis entregó una credencial de la Cámara de Senadores, con su propia firma, a una mujer detenida junto con El Maseca -uno de los líderes del cártel de Los Rojos, que opera en Morelos- por tráfico de drogas. Un ejemplo de la descomposición que corroe a la "casta política" en el estado morelense.

Félix Salgado Macedonio, fundador del PRD y exalcalde de Acapulco, también se pasó a las filas del Morena. Fue acusado de otorgar permisos irregulares de vivienda y otros escándalos de corrupción durante su gestión en Acapulco.

Salgado Macedonio en 2007 fue investigado por vínculos con el narco. Circuló una versión que recibió dinero del cártel de los Zetas para su campaña y a cambio de ello entregó a ese grupo los mandos de la policía municipal, mientras que los hermanos Beltrán Leyva asociados al cártel de Sinaloa, también habrían contribuido a esa campaña.

Por su parte, el expresidente municipal de Ecatepec, José Luis Gutiérrez Curreño, fue acusado de corrupción. Uno de los escándalos fue que en el último día hábil de la administración 2006-2009 se autorizó una partida de más de 16.5 millones de pesos para “gratificaciones especiales” suyas, así como para, síndicos, regidores, directores y subdirectores. Otro episodio fue el inicio de investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) por la presunta renta del helicóptero de la policía municipal de Ecatepec a una célula del Cártel de Sinaloa.

Miguel Ángel Barbosa Huerta está ligado a Isaías Velázquez, exalcalde de Atzinzintla, Puebla, detenido en marzo pasado por acusaciones de nexos con el crimen organizado. Sobre él pesa la acusación de ser cómplice para que Los Zetas entraran al ilícito negocio del robo de combustible en este municipio poblano, así como de entregar agentes al cártel, que luego fueron ejecutados.

Más de lo mismo

Trayectorias muy cuestionables son las que traen los nuevos aliados políticos de Andrés Manuel López Obrador, que permanecen en la línea de la “casta política” del PRI, del PAN y del PRD, los partidos de los que los reclutó.

La interrogante que golpea como un látigo es ¿con estos personajes va a lograr la “transformación nacional” y “cambiar el régimen”? ¿Con estos personajes llevará a cabo la promesa de “gobernar con rectitud, desterrar la corrupción, abolir la impunidad, actuar con austeridad y destinar lo que se ahorre para financiar el desarrollo del país”?

Mientras millones de trabajadores, jóvenes y mujeres ven en el Morena una esperanza, la realidad muestra que López Obrador está integrando a su proyecto a distintas figuras de la “mafia del poder” a la que dice cuestionar.

Integra también a empresarios, para dar la señal de que quiere gobernar sin tocar los intereses de las grandes empresas, responsables junto con el gobierno de degradar cada vez más las condiciones de vida y de trabajo de las mayorías.

Ante esto, es necesario que la clase trabajadora, las mujeres que luchan por sus derechos y la juventud combativa, avance hacia construir una herramienta política propia, independiente de todos los partidos que defienden los intereses de los empresarios.

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