Mundo Obrero

OPINIÓN

Aborto sí, aborto no

Aborto sí, aborto no; Clandestinidad sí, clandestinidad no; conciencia o conveniencia; el Estado, la religión es la hipocresía en su máximo resplandor.

Carmen Puel

Obrera de la textil Traful Newen y ex integrante de la Comisión de Mujeres de MAM en lucha

Miércoles 8 de agosto de 2018 | Edición del día

Para mí está claro que pasa por una cuestión social, de género, de clase, de conciencia y de hipocresía.

El aborto existió, existe y va a seguir existiendo, se legalice o no.
La legalidad va a permitir que sea seguro y la mortalidad de mujeres disminuiría, y lo más importante de todo, es que el negocio terminaría para los que se dedican a la clandestinidad. Juzgan a las mujeres por decidir sobre sus vidas, sobre sus cuerpos, pero nada se dice de la clandestinidad.

También es cierto que las mujeres de toda clase social, sean pobres o ricas lo practican, ya sea porque fueron violadas, o en una situación de violencia de género, por falta de trabajo o porque te cuidaste o no te cuidaste. Hay un sin fin de situaciones que lleva a la mujer a tomar tal decisión, sin embargo el género nos une, pero la clase nos divide, las posibilidades de tender un aborto seguro nos diferencia.

Si sos rica o de buenos recursos vas a una clínica privada, lo haces en un ambiente seguro, con los profesionales adecuados, y tenés la seguridad de que vas a vivir, con médicos que lo dibujan y lo hacen pasar por cualquier otro tipo de práctica médica, salís y continuas con tu vida.

Si sos pobre, no tenés los recursos para ir a una clínica privada, buscas en la clandestinidad, donde el ambiente ni los profesionales son los adecuados y si tenés suerte vivís, y sino morís.

La conciencia o la hipocresía

En la sociedad predomina la conciencia de preservar las dos vidas, sin embargo la gran mayoría está de acuerdo cuando se trata en un hecho de violación. Pero en otros casos es ilegal por lo tanto estas obligada a seguir con un embarazo no deseado y en muchos casos el bebé va a parar a un orfanato, y si tiene suerte será adoptado o pasará su vida hasta la mayoría de edad en ese lugar, sin la contención, ni de una familia, ni del Estado ya que hay una larga lista de personas que están dispuestas a darles una condición digna a esos chicos, pero el trámite burocrático, con un largo historial de requisitos que pone el estado hace que esos chicos jamás tengan la posibilidad de tener una familia, ósea me pregunto ¿hasta dónde el Estado vela por la seguridad, bienestar de las personas, cuando no proveen la condiciones para que se eviten tantas cuestiones? Cuántas personas o familias que han pasado por esta situación, terminan recurriendo a la clandestinidad porque no están dispuestos a traer un hijo en tal traumático hecho, como lo es una violación.

No hace falta ser feminista para estar a favor o no del aborto, ni tampoco la religión, ni el estatus social.

Las mujeres abortamos, sea legal o no, la decisión la toma la mujer, son nuestras vidas, nuestras condiciones, ni el estado, ni la Iglesia puede decidir sobre nuestros cuerpos, nacemos individuales, con autonomía, con decisiones propias, que nadie debería criticar, ni juzgar...mucho menos el Estado, ni la Justicia que no provee ni las leyes, ni las condiciones para castigar a los violadores, a los que ejercen violencia de género, a los femicidas, o por la falta de trabajo genuino, que todo lo arreglan con subsidios, porque el Estado o el empresario no te paga por lo que produce cada trabajador u obrero, sino más bien tu pago depende de lo que el gobierno y el empresario crea que vos necesitas para sobrevivir, entonces el Estado no es quien para decidir sobre nuestros cuerpos y mucho menos sobre nuestras vidas.

La Iglesia y el Estado

El Estado argentino es un estado laico, por lo tanto no se debería referenciar en ningún dogma religioso, y no debería tener injerencia sobre las decisiones políticas del estado. Pero en la práctica no es así, porque el Estado subsidia a la religión cristiana y la Iglesia ejerce poder político, como también tiene injerencia en las decisiones políticas de Estado. En el presupuesto se discute la plata que se destina a los sueldos de los obispos ,45 mil pesos es lo que el estado le paga a un obispo.
¿Porque el pueblo tiene que pagar un sueldo a los obispos?

Los 130 millones de pesos que se destina a la Iglesia podrían usarse para hospitales o escuelas. Ahora están haciendo todo tipo de acciones y de actividades para evitar que sea ley, pero ¿cuándo la Iglesia hizo alguna campaña en contra de los obispos, curas que fueron acusados por pedofilia? ¿o campaña para que los niños no pasen hambre en el mundo ? ¿o campaña para que el Estado argentino para que los genocidas paguen por tantas desapariciones y muertes durante la dictadura?.
No lo hacen porque la cúpula de Iglesia es cómplices de estos crímenes, y después dicen que son pro vida, y la conciencia precede a la hipocresía en su máximo resplandor. ¿No es esto acaso un acto de hipocresía?

Lo cierto que pasa por una decisión personal y nada, ni nadie tiene derecho a criticar, ni a juzgar. Ni la ley, ni la Iglesia, ni el Estado, ya que todo este conjunto a la hora de dar efectividad a todas estas situaciones, hacen oídos sordos y actúan a conveniencia.

Se preguntarán si el Estado otorga métodos anticonceptivos, si existe educación sexual en las instituciones públicas que podría evitar embarazos no deseados. Los anticonceptivos gratuitos se entregan en forma muy desigual en el país, y la educación sexual obligatoria en las escuelas, abarcan un porcentaje mínimo y cuando dictan estas clases los contenidos son biologisistas.

¿Quiénes son los que deberíamos abogar por que todos nuestros derechos se hagan valer? Todas y todos a las calles, esto nos afecta como sociedad, y está en nosotros avalar la ilegalidad o no, para terminar con la clandestinidad y nuestros derechos se hagan valer.

De nada sirve quedarte en la pasividad de tu casa, esperando que las soluciones lleguen, porque nunca va a llegar si te quejas que no hay leyes, que no hay estructuras, que no hay trabajo, que no hay condiciones, pero tampoco salís a pelear por los derechos propios y mucho menos como parte de esta sociedad donde predomina la ley y las condiciones para el que más tiene.

Hay mucho por hacer y por cambiar dejemos la hipocresía, la conveniencia de lado y pongamos y llamemos las cosas como deben ser, nadie quisiera pasar por esta situación y ni si quiera ponerse en los zapatos del que está al lado, pero tampoco juzgues, ni critiques porque tu razón, tu ideología se pone a prueba cuando te pasa.

No a la clandestinidad
No a la hipocresía
Separación ya de la Iglesia del Estado
Por aborto legal, seguro y gratuito.
Por educación sexual para no abortar.







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