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Aborto legal: lo esencial es invisible a los ojos de Juliana Di Tullio

La exjefa del bloque del Frente para la Victoria, Juliana Di Tullio, volvió a justificar por qué no impulsó el debate sobre el aborto legal mientras eran mayoría en el Congreso.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Domingo 11 de marzo | 11:30

Al día siguiente de la masiva movilización que inundó las calles de Buenos Aires y las principales ciudades del país, con el Aborto Legal como demanda central, la exdiputada Juliana Di Tullio volvió a justificar por qué no impulsó el debate sobre el aborto legal mientras eran mayoría en el Congreso.

Di Tullio insistió, en conversación con el programa de radio Fuera de Tiempo de FM Millenium, en que “cuando vos no tenés a la presidenta, al Poder Ejecutivo, pujando, pegando en la misma dirección... Yo sabía que no iba a tener los votos y que era imposible ganar”.

A diferencia de su artículo en la revista Anfibia de febrero de este año, donde justificaba la negativa del FPV y el PJ a debatir el aborto legal, seguro y gratuito, con una “táctica legislativa”, ahora la exdiputada centró su argumento en la falta de apoyo de la entonces presidenta Cristina Krichner.

Todo el mundo conoce la posición personal de CFK contra el derecho al aborto, algo que no debería importar para hacer políticas de salud pública pero fue decisivo. También son conocidos sus bloqueos al tratamiento del aborto legal en el Congreso, incluso cuando el FPV era mayoría. Una negativa que el entonces oficialismo sostuvo hasta elfinal del mandato de CFK.

“Todo el mundo sabía que Cristina estaba en contra y que no iba a acompañar”. Algo que el movimiento de mujeres sabe muy bien y que, a pesar de reconocerse recientemente como feminista, la expresidenta reafirmó en septiembre de 2017 cuando dijo que “la sociedad no está preparada” para debatir la legalización del aborto y que sentía que “el proceso sería violento y de enfrentamiento”.

Lo más cínico del planteo de Di Tullio es que volvió a responsabilizar a al movimiento de mujeres, por la falta de contexto para debatir la legalización. “El aborto es una demanda generalizada del movimiento de mujeres. Y no es que no estaba movilizado durante el kirchnerismo: no estaba en la plaza…No teníamos una visibilización del movimiento de mujeres para debatir. A mí me hubiera servido que ese colectivo, que tiene tanta vida y tantos años, pudiera haber estado visible para yo poder pegar en la misma dirección”.

A Juliana Di Tullio le sobra hipocresía o le faltan anteojos porque si hay algo que no es posible decir en Argentina, especialmente desde 2015, es que el movimiento de mujeres “no es visible”. Y si no siempre está “en la plaza”, como exige Di Tullio, mucho tiene que ver la política de organizaciones kirchneristas que durante años pidieron calma y paciencia a las que insistían con la urgencia de una ley que pusiera fin al femicidio silencioso de los abortos clandestinos.

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Hoy, la exjefa del bloque kirchnerista ve que la sociedad “está recontra madura hace rato” y que “hay hipocresía que es de la política”. Es imposible negar estas dos afirmaciones, lo que es difícil de creer es que vengan de alguien que tuvo en sus manos la posibilidad de dar la pelea por una ley vital para la mitad de la población y dice que prefirió no hacerlo porque podía perder.

La ahora senadora Cristina Kirchner parece haber presenciado un proceso de acelerada maduración de la sociedad porque, según lo expresó la senadora María Ángeles Sacnun, el bloque de senadores de Unidad Ciudadana acompañará el proyecto de legalización del aborto. O las condiciones cambiaron milagrosamente o la “hipocresía que es de la política”, en palabras de Di Tullio, acusó de recibo.

La plaza de Congreso, inundada por los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, son la confirmación de que no estaba dicho que de abrir el debate, las diputadas y diputados que impulsaran el proyecto no contarían con el apoyo de la calle. Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

¿Desde lejos no se ve?

Di Tullio insite en decir que hoy hay un movimiento que antes no existía, como si se tratara de circunstancias ajenas a la política. También insiste en que era imposible ganar cuando el kirchnerismo tenía mayoría en el Congreso porque CFK no acompañaba. En la política como en la guerra, siempre se puede perder pero si la estrategia es no dar pelea, la derrota está asegurada. Nos dice que se podía perder pero no muestra una sola táctica para ganar.

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La decisión de no debatir el aborto legal se basó en que no había movilización ni debate en los medios masivos. Lo primero no es cierto (y Di Tullio lo reconoció al decir ahora que “estaba pero no era visible”), el derecho al aborto es una de las demandas que más ha movilizado a las mujeres en Argentina junto con la lucha contra la violencia machista en Argentina. Lo segundo es arbitrario, ¿cuándo intentó Di Tullio o su bloque parlamentario convocar un debate en la televisión pública sobre el aborto legal? ¿Cuántas veces recorrió las univesidades del país para debatir el proyecto de la Campaña? ¿Cuántos intentos fracasaron?

La exdiputada nos dice hoy que que el contexto del gobierno de Macri no es auspicioso, y que se siente “más en deuda” porque durante los gobiernos kirchnerisats se hubiera podido debatir mejor. Pero reconocer que hoy hay que debatir sí o sí porque hay condiciones es el reconocimiento de una contradicción insalvable. Di Tullio dice que durante el gobierno de CFK no había movilización ni se debatía. Pero hoy se puede debatir y hay movilización. Entonces, ¿hay más fuerza social activa hoy que cuando gobernaba el kirchnerismo? Lapidario.

Pelear para ganar siempre (aunque se pueda perder)

Di Tullio explicó que evitó el debate para eludir una derrota que hubiera hecho retroceder 50 años el debate. Pero no nos mostró una sola táctica para ganarlo, solo nos explica que no quería perder. Si aceptáramos su argumento, ¿no debatir nos permitió avanzar? ¿Fortaleció al movimiento por el derecho al aborto legal?

Las condiciones distaban del escenario desolador que pinta Di Tullio. Al contrario, el movimiento venía de conquistar un apoyo importante desde 2003, cuando se realizó la primera Asamblea Nacional por el Derecho al Aborto y más tarde la Campaña que cosechó el apoyo de amplios sectores. Entre 2007 y 2014, las presentaciones del proyecto de la Campaña pasaron del apoyo de una veintena de diputadas y diputados de diferentes bloques a casi 60. O entre diputadas y diputados había una tendencia misteriosa que los hacía progresistas o en la calle había apoyo para el debate y la legalización.

La explicación de la exdiputada ignora los obstáculos que enfrentaron las mujeres para conquistar los derechos que tienen. ¿Se imaginan a la sufragista argentina Julieta Lanteri no presentándose a votar o a pedir su libreta de enrolamiento porque la táctica podía fallar? De hecho no, porque Lanteri “perdió” muchas veces pero su aporte al movimiento fue fundamental, empezando por la lección de que ningún gobierno nos regalaría ningún derecho, y que no había que mendigarlos sino conquistarlos.

Los motivos que ensaya Di Tullio sirven para “consumo interno”, para quienes prefieran no pensar en la “herencia” de los 12 años de kirchnerismo durante los cuales no avanzamos en la conquista de un derecho fundamental.

Ahora (y antes) es cuando

Unos días antes del 8M se presentó por séptima vez el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Contra los pronósticos de CFK y la miopía de Di Tullio, la sociedad está lista para debatir el aborto legal.

La foto de la plaza que no terminaba de vaciarse el 8M adelanta un alerta para el movimiento de mujeres. Así como impusimo la “madurez” de la sociedad para el debate, no podemos abandonar las calles mientras se trate el proyecto en el recinto. Los que quieren usar nuestros derechos para hacer maniobras políticas, los que ayer no nos veían y ahora nos ven, ninguno de ellos nos va a regalar nada. El debate se realizará en el Congreso pero el derecho al aborto legal, seguro y gratuito lo conquistaremos en las calles.







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