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CONGRESO NACIONAL

Aborto legal: cómo sigue el debate después de las reuniones con Sergio Massa

Con dos reuniones distintas, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, recibió ayer a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y a grupos antiderechos. Maniobras, interrogantes, y sólo una cosa es segura: para que sea ley, la fuerza está en las calles.

Sol Bajar

@Sol_Bajar

Viernes 6 de noviembre | 00:30

Después de dos desplantes, Sergio Massa recibió a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, que había solicitado un encuentro con las autoridades de ambas Cámaras.

Al pedido, el titular de Diputados respondió recibiendo el mismo día a grupos antiderechos. Según trascendió, en las dos reuniones sostuvo que la legalización sólo se debatirá cuando el Poder Ejecutivo envíe el proyecto que Alberto Fernández anunció a comienzos de año que mandaría “en diez días”.

Los “diez días” no llegaron y pasaron prácticamente los mismos meses que un período gestacional ¿Cuántas niñas fueron obligadas a parir en ese lapso? ¿Cuántas jóvenes, cuántas mamás, cuántas trabajadoras, cuántas personas sin recursos murieron por la clandestinidad, por abortos mal hechos? ¿Cuántas fueron presas? ¿A cuántas se negó el derecho a decidir? ¿A cuántas se impidió el derecho al una ILE?

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No hay cifras oficiales, pero el registro de las organizaciones comprometidas con esta demanda permiten afirmar que son muchísimas. Lo reconocen desde el gobierno nacional hasta la OMS.

Sin embargo, que “estresaría al sistema de salud”, que “no es el momento de abrir el debate”, que “generaría tensiones innecesarias”, que “sólo se pueden tratar proyectos vinculados a la pandemia”, son algunos de los argumentos que escuchamos en estos meses de parte del presidente; de diversos funcionarios y funcionarias del oficialismo y de distintas diputadas y diputados que en 2019 hicieron campaña electoral diciendo que, ni bien asumieran, el derecho al aborto sería ley.

Aunque las sesiones se extenderán hasta febrero y formalmente aún cabe la posibilidad de que el gobierno envíe ese proyecto (así como también de que se trate el proyecto de la Campaña, si la voluntad política existiera), aún no hay novedades de la iniciativa oficial y el año que termina no se cuenta sólo en días. También se cuenta en las vidas de quienes en pleno siglo XXI y con un gobierno que dice que está a favor de la legalización, se siguen perdiendo por abortos inseguros.

La maniobra de las dos reuniones

Que el titular de la Cámara de Diputados haya recibido ayer a quienes están a favor y en contra del derecho a decidir, no es un dato para leer tan al pasar.

En 2018, la gestión macrista impuso el debate de aborto en audiencias interminables para escuchar “las dos voces”, dándole entidad y más poder a estos sectores, que -por cierto- avanzaron así en su injerencia en el Estado. Equiparar a quienes defienden la vida con estas organizaciones vinculadas a las cúpulas de las Iglesias católicas y evangélicas, que buscan mantener ese derecho en la clandestinidad, convengamos, no es muy democrático que digamos.

“Se lo dijimos en la cara”, dice Yamila Picasso, integrante de la Campaña Nacional, presente en la reunión. En diálogo con La Izquierda Diario, cuenta que en esa primera reunión, al mediodía, Massa se mostró acompañado por la presidenta de la Comisión de Mujeres y Diversidad, Mónica Macha (Frente de Todos), y por la diputada del PRO Silvia Lospennato. Malena Galmarini, presidenta de AYSA y esposa de Sergio Massa, se hizo presente también en el transcurso de la reunión.

Tras el encuentro, desde la Campaña recordaron que su proyecto tiene estado parlamentario hasta marzo de 2021 y que ya podría haberse tratado. Sin embargo, con un comunicado de prensa, contaron que Massa “sostuvo que el mejor momento para discutir el tema será cuando el presidente Alberto Fernández presente el proyecto del Ejecutivo”. Además, contaron que el diputado les confirmó que las sesiones seguirán hasta febrero del año entrante.

De acuerdo al reglamento de la Cámara, en caso que esas sesiones se extiendan a pedido del Ejecutivo, como suele suceder, sólo podrían tratarse en el recinto los proyectos que ese poder solicite que se traten.

Yamila destacó que “nosotras fuimos a plantear la necesidad y la urgencia de que se trate nuestro proyecto este año”. “Las novedades, por así decirlo, son que no se tomarán vacaciones y que Massa nos propuso participar de una mesa de trabajo, junto con ambas diputadas”, Silvia Lospenatto y Mónica Macha.

Consultada por la finalidad de esa mesa, Picasso contó que aunque Massa propuso que funcione “para trabajar sobre una hoja de ruta, para ver cómo será el tratamiento del proyecto de aborto en el Congreso”, la mesa no tiene fecha de inicio y está atada a la eventualidad de que se presente el proyecto del Ejecutivo. “Nosotras le contestamos que intensificaremos las acciones para que se trate nuestro proyecto este año”, contó.

La otra cara

La otra cara de Sergio Massa, del oficialismo y de la oposición mayoritaria se mostró a las 15 horas, cuando al salón Delia Parodi llegaron representantes de las organizaciones antiderechos.

Invitadas también por la presidencia, en este caso estuvieron las diputadas Carmen Polledo (PRO) y Vanesa Massetani (Frente de Todos), alineadas abiertamente con las cúpulas de las iglesias. Polledo, que en 2018 estuvo a cargo de la comisión de Salud, y hoy es su vicepresidenta, dijo que en la reunión “explicaron” a Massa que “no consideran conveniente reabrir la discusión en el marco de una Argentina empobrecida y golpeada por la pandemia”.

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Ana Belén Mármora, en representación de los grupos antiderechos, saludó “la ecuanimidad en el diálogo” de Massa y anticipó que rechazarán “un debate ‘exprés’”. “Hay muchísima prioridades de salud por las que mantener a la sociedad unida y el aborto no es una de ellas”, dijeron, como si no hubiera habido movilizaciones de millones de personas en la calle por este derecho y como si las muertes no hablaran de un problema de salud pública.

Para que sea ahora

Ante la inminencia del cierre del período de sesiones ordinarias, la Campaña lanzó en estos días un cronograma de acciones virtuales y callejeras. De no tratarse este año, la “opción” que le quedaría al proyecto de la marea verde será la de ser representado por novena vez consecutiva en 2021, año electoral.

Otra opción, aunque sigue sin confirmarse, es que el Ejecutivo presente su proyecto antes que terminen las sesiones ordinarias, dándole estado parlamentario a su iniciativa y abriendo la posibilidad de que el aborto se trate en este año parlamentario, o -por poner otro ejemplo- que se presente y no se trate. En el medio, hay un montón de otras variantes, porque como ya mostró el 2018, el camino “parlamentario”, para los sectores más oprimidos y explotados, está lleno de maniobras y dilaciones por parte de los partidos mayoritarios, que especulan hasta con la vida de las personas para presentar, debatir y aprobar un proyecto de ley.

Este miércoles, con movilizaciones en todo el país, la Campaña salió a las calles. Fue la primera convocatoria desde que se decretó el aislamiento. A pesar del poco tiempo de circulación, el llamado logró rápidamente el apoyo de organizaciones como la colectiva de Actrices Argentinas, que realizó una conferencia de prensa denunciando las dilaciones y el poder otorgado a las cúpulas religiosas; y del colectivo Ni Una Menos, que llamó a movilizarse en la “caravana verde” que hubo en la Ciudad y en diversos lugares del país.

Las organizaciones y referentes del oficialismo no estuvieron presentes. Contrariamente, el Frente de Izquierda y otras agrupaciones acompañaron la actividad y rodearon nuevamente de apoyo a la organización que en estos años se convirtió en una referencia para miles de pibas y pibes, y para grandes también.

Jóvenes de diversas edades, grupos de amigues en bicicletas, pañuelos verdes atados a mochilas, barbijos improvisados con pañuelos de la Campaña, se vieron en muchas de las acciones que hubo ese día, aunque en pequeña proporción.

A las opciones que propone el régimen parlamentario, es posible -y necesario- anteponerle otra, basada en organizar la enorme potencialidad que tiene la alianza de aquella marea verde con les jóvenes, mujeres y familias que hoy reclaman por derechos tan elementales como el de tierra para vivir, como en Guernica; con las que se ponen de pie contra los femicidios, como en Jujuy, Salta, Tucumán, Córdoba; con las que le hicieron frente a esos flagelos y hoy enfrentan una la orden de desalojo de la justicia porteña, como en El Hotelito, en la Ciudad de Buenos Aires.

Al calor de la crisis que acompaña a la pandemia, el grito de “es ahora” y “es urgente”, que reclaman desde la Campaña, puede y tiene que convertirse en una fuerza arrasadora y transversal, pero a las mujeres, jóvenes, trabajadores que se ponen de pie para enfrentarla. Es urgente. Es ahora. Y es confiando en nuestra propia organización independiente y en nuestra movilización callejera.







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