Internacional

RAJOY DESCABEZA AL GOBIERNO DE LA GENERALITAT

¡Abajo el golpe institucional contra Catalunya! Huelga general y plan de lucha

Mariano Rajoy ha anunciado un verdadero golpe institucional para descabezar el gobierno de la Generalitat, disolver el Parlament y convocar a elecciones maniatadas en un plazo de 6 meses, con tropas de ocupación en Catalalunya.

Sábado 21 de octubre | 09:34

Edició català

La “gran coalición” monárquica -PP, PSOE, Cs- y el Rey han concretado hoy el golpe institucional contra la voluntad del pueblo catalán expresada el 1-O bajo los golpes de porras de la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Mariano Rajoy ha anunciado la suspensión de todo el govern catalán, Puigdemont, Junqueras y todos los consellers. A partir de ahora los ministerios del gobierno del PP, que en las últimas elecciones autonómicas solo recibió el 8,5% de los votos en Catalunya, ejercerán el gobierno en todas las áreas, incluida la educación o TV3. El Parlament quedara intervenido, pudiendo solo discutir aquello que el gobierno central autorice, y será disuelto cuando Rajoy considere para convocar nuevas elecciones. Estas, que son presentadas como meta final del golpe, serán completamente amañadas: de hecho el nuevo Parlament catalán que se eligiera no podrá proponer candidato a la presidencia , lo hará un organismo designado por el gobierno central.

Apoyados por Juncker, Tusk y Tajani, el bunker del 78 ha acordado las medidas para aplicar el 155, un artículo bonapartista nacido de la Constitución del 78 por el que el Consejo de Ministros y el Senado -la cámara más antidemocrática del legislativo en la que el PP tiene mayoría absoluta con solo el 33% de los votos- pretende liquidar las instituciones de autogobierno de Catalunya.

Frente a ello, la estrategia de Junts pel Sí, la ANC y OMNIUM es impotente tanto para cumplir con el mandato del 1-O como para defenderlo de una posible aplicación del 155. El pueblo catalán viene soportando la ocupación de la Policía Nacional y la Guardia Civil, manifestaciones del PP, Cs y PSOE junto con la extrema derecha, el chantaje de “guerras comerciales” de las principales empresas de la burguesía catalana, la ilegalización de huelgas como la convocada por la Intersindical-CsC o las graves detenciones a “los Jordis” como “aleccionadoras” de lo que les puede pasar si se “ejerce el derecho a decidir” por medio de la movilización.

La confianza que hasta hoy seguía depositando el Govern en una posible mediación de comunidad internacional como vía de negociación con el Estado español en esta situación es una política criminal. La UE y la Comisión Europea, ya han dejado claro que están del lado de Rajoy, Pedro Sánchez y Felipe VI.

Lo mismo se puede decir de la tercera vía de Podemos, IU y los comunes: un imposible “referéndum pactado” que pretende encorsetar al movimiento catalán en los reaccionarios marcos de la legalidad del 78 y los pactos de gobierno con el PSOE. Dicen rechazar el 155, pero sin reconocer la legitimidad del resultado del 1-O y por lo tanto el derecho de los catalanes a conformar su propia república independiente.

Para hacer frente al golpe, conquistar la independencia y abrir un verdadero proceso constituyente libre y soberano, es necesario impulsar un plan de movilización y autoorganización obrera y popular independiente de los representantes de la pequeña y mediana burguesía catalana independentista. Estos temen esta vía más que al mismo Estado central, conscientes de que una vez puesta en marcha los trabajadores y las clases populares también querrán poner en el centro su agenda contra el paro, la precariedad o la defensa de los servicios públicos.

La CUP debería abandonar de inmediato su subordinación a Junts pel Sí, tal como están planteando algunas voces críticas dentro de la izquierda independentista. Y así continuar desarrollando los Comités de defensa del Referéndum (CDR), junto al movimiento estudiantil movilizado. En el resto del Estado español, es necesario que Unidos Podemos, UGT, CCOO y otras organizaciones rompan su "equidistancia" que es favorable al bloque constitucionalista y llaman inmediatamente a movilizar contra el golpe institucional y en solidaridad con Catalunya, a una huelga general.

Es necesario ya mismo una hoja de ruta de los trabajadores alternativa a las vacilaciones de Puigdemont para hacerle frente, de parte de las organizaciones sindicales de izquierda y alternativa, y la izquierda anticapitalista y revolucionaria.

¿Cómo enfrentar el golpe y defender el mandato del 1-O del pueblo catalán?

1. ¡Autoorganización! Extendamos y coordinemos los Comités de Defensa del Referéndum (CDR) en las universidades, barrios y centros de trabajo, para defender con la movilización su resultado del 1-O frente a la amenaza del Estado central. Necesitamos que las organizaciones sindicales, empezando por la izquierda sindical, convoquen asambleas en los centros de trabajo para organizarnos y unirnos a los CDR. No podemos seguir atados a las traiciones de las direcciones sindicales de CCOO y UGT como la del 3-O.

2. ¡Huelga general contra el nuevo ataque que prepara el Régimen! Por una intervención decidida del conjunto del movimiento obrero, como lo demostró en la huelga del 3-O a pesar de la traición de CCOO y UGT. Y que las organizaciones obreras apoyen sin condiciones el mandato del 1.O, lo que no quiere decir que dejen de plantear sus propias demandas, sino todo lo contrario. Desplegando un programa con medidas como el reparto de horas de trabajo sin disminución salarial, el aumento del salario mínimo, el fin de la precariedad laboral, el no pago de la deuda, una educación pública totalmente gratuita y sostenida con impuestos a las grandes fortunas entre otras.

3. ¡Fuera la policía nacional y la Guardia civil! ¡Libertad a los presos políticos, los “Jordis”! ¡Basta de persecución policial y judicial al pueblo catalán movilizado y a todos los luchadores! Contra la represión estatal, el 155 y la ocupación de Catalunya por las fuerzas represivas, llamemos a un gran movimiento contra la represión en las calles.

4. Contra la guerra económica de los capitalistas, nacionalización sin indemnización de los bancos y grandes grupos económicos y de servicios. Control de los movimientos de capitales de la gran burguesía catalana por los propios trabajadores bancarios, para evitar la posibilidad de la fuga de capitales. Medidas elementales para impedir un “golpe de mercado” contra Catalunya y la base para que su economía esté al servicio de las necesidades populares.

5. ¿Qué proceso constituyente necesitamos la clase trabajadora y sectores populares? Un proceso constituyente que pueda debatir sobre todos los grandes problemas sociales, que no podremos resolver si no es cuestionando los intereses y privilegios de los capitalistas que nos están llevando al paro, la pobreza, la precariedad. Y que pueda debatir también qué república queremos conquistar ¿Una república capitalista con Puigdemont y Junqueras?

Desde nuestra perspectiva, aunque no somos independentistas, defendemos la lucha del pueblo catalán por constituirse en una República independiente, contra todo ataque del Estado español. Pero no lo hacemos desde el punto de vista de una República burguesa más, como algunas de las que forman hoy la reaccionaria Unión Europea del capital. La Europa de la vergüenza. La República catalana que proyectan hoy Junts pel Sí se asemeja a la del Estado español que pretenden abandonar, patente en la Ley de Transitoriedad, sin trastocar todo el orden social existente y sin resolver todos los grandes problemas sociales.

Por eso peleamos por una Catalunya independiente y socialista. Una República de los trabajadores, los oprimidos y el pueblo pobre que tome las riendas de sus propios destinos no solo en un sentido de emancipación nacional, sino también de clase. Así como que en el resto del Estado se desarrolle la solidaridad con este pueblo hermano desde la convicción de que un pueblo que oprime a otro no puede ser libre.

Esta es la única posición que puede soldar la unidad de la clase trabajadora de todo el Estado en una lucha común que permita acabar con la Monarquía y el régimen. Es decir, la perspectiva de extender el derecho a decidir a todas las nacionalidades históricas del Estado español, soldando la fraternidad entre sus pueblos en el camino de la construcción de la libre federación de los Estados socialistas ibéricos.








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