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CAUSA AMIA

AMIA: 24 años de impunidad

Hoy se cumplen 24 años de aquel ominoso 18 de julio cuando a las 9.53 de la mañana volaron la sede de la mutual judía. Cuatro gobiernos (con sus reelecciones), y actualmente el de Macri, han pasado y más allá del juicio –por responsabilidades individuales de encubrimiento- que se lleva adelante a Menem y asociados, reina la impunidad para el Estado argentino.

Mirta Pacheco

@mirtapacheco1

Miércoles 18 de julio de 2018 | Edición del día

Lunes, 7 minutos antes de las 10 am., Pasteur y Viamonte –calles muy concurridas del barrio porteño de Once-. Varias centenas de personas en la Asociación Mutual Israelí Argentina, y otras tantas en los comercios aledaños y transitando por esas calles.

Exactamente a esa hora se produce la voladura de la mutual (algunos sobrevivientes luego recordarán y asegurarán que sintieron dos cimbronazos producto de dos estruendos). Resultado: 84 personas asesinadas, una de ellas embarazada y más de 300 heridos. Muchos estaban ahí para ver si conseguían un trabajo a través de la bolsa de trabajo de la mutual, otros eran obreros de la construcción que estaban haciendo refacciones, otros simplemente pasaban por ahí o vivían en edificios aledaños.

¿Por qué decimos que la causa AMIA es el monumento a la impunidad?

El primer juez que tuvo a su cargo la investigación del atentado, fue Juan José Galeano, quien fuera destituído en 2004 y hoy enfrenta un juicio por encubrimiento. Está acusado de haberle pagado, con fondos reservados de la ex SIDE –hoy Agencia Federal de Investigaciones (AFI)-, a Carlos Telleldín, otro de los enjuiciados, para que cambie su primera declaración e inculpe a policías de la bonaerense. Telleldín fue quien vendió la famosa Traffic, que supuestamente contenía los explosivos que hicieron volar la mutual. Decimos “supuestamente”, porque en los primeros días de la investigación solo se hablaba de explosivos que estaban en el interior del edificio.

Luego apareció la versión de la traffic conteniendo los explosivos, versión que iba en línea con la de un atentado realizado por iraníes, con la logística del Hesbollah.

Aclaremos que en el juicio que está hoy en curso, también están acusados los ex fiscales, que estaban al frente de la investigación, junto a Galeano, Eamon Mullen y José Barbaccia, dos viejos amigos del PRO, desde cuando Macri era el Jefe del Gobierno porteño. También están el ex titular de la DAIA Ruben Beraja, quien fuera el jefe de la ex SIDE Hugo Anzorreguy, el ex comisario Jorge "Fino" Palacios y el propio Carlos Menem.

Pero volvamos al año 1994. A fines de julio de ese año, Galeano ya asumido al frente de la causa, viaja a Venezuela a entrevistarse con un ex funcionario iraní, Manoucher Motamer, que había indicado poseer información que inculpaba a otros iraníes. Luego se supo que Motamer era un agente de la CIA. Es en ese momento que la Agencia de Investigaciones norteamericana comienza a intervenir fuertemente en la causa dando información direccionada a apuntar hacia el país persa como responsable del atentado.

¿Por qué?

Bill Clinton era el presidente del Estados Unidos, que venía de la guerra del Golfo (1991), cuando impuso su fortaleza militar, junto a otras potencias imperialistas, el principal policía del mundo, se sentía fortalecido para imponer el orden en todo el Medio Oriente. Junto a su socio menor, el Estado de Israel, quieren poner “en regla” a Irán.

El Estado terrorista de Medio Oriente, Israel, se aprestaba a firmar un acuerdo de paz con Jordania –firmado finalmente en octubre de ese año-. Pero la firma de ese acuerdo implicaba neutralizar a quienes el sionismo considera sus enemigos “naturales”, en este caso el país de los Ayatolás.

Fue muy elocuente que tan solo tres horas después de la voladura de la AMIA tanto EEUU como Israel acusaron a Hezbollah y a Irán de haber sido los autores intelectuales y materiales del atentado. Así, la CIA y el Mossad –servicio de inteligencia del Estado de Israel- comienzan a operar “brindando” información para “resolver” la causa. El ex presidente Menem, autoriza directamente su intervención.

Esos aparatos de inteligencia nunca dejaron de intervenir. Es conocido como el ex fiscal Alberto Nisman, encontrado muerto en 2015, se nutría de información proveniente de esas agencias para acusar a ex funcionarios iraníes de la autoría de la voladura de la AMIA.

También podes leer: Un homenaje a Nisman para ratificar el encubrimiento sobre la AMIA

No es ocioso recordar que quien estuvo al frente de la Unidad Fiscal AMIA, hasta su muerte, antes de ocupar ese puesto por indicación de Néstor Kirchner en 2004, fue fiscal colaborador de Mullen y Barbaccia, los que hoy están sentados en el banquillo de los acusados.

Nisman, a la par del Gobierno de Néstor Kirchner, y del primer Gobierno de Cristina Kirchner, siempre sostuvo la responsabilidad de Irán. Pero la geopolítica metió la cola.

Cuando Cristina Férnandez de Kirchner advierte el giro pragmático de Estados Unidos en su política hacia Irán (Obama comienza, en 2013, una política aperturista hacia ese país, que culminará en un acuerdo del programa nuclear -2015-, por necesidad de combatir al Estado Islámico y estabilizar Irak. Luego del fracaso que significó la política guerrerista de Bush en el mismo Irak y en Afganistán), también da un giro y deja de culpabilizar a la República Islámica de Irán y firma el memorándum de entendimiento con ese país.

Esa voltereta de la política kirchnerista exterior y hacia la causa AMIA, deja en el aire al ex fiscal Nisman, que junto con el espía “Jaime” Stiusso, venían apostando sus fichas, sin ninguna prueba, a la culpabilidad iraní.

Uno de los dirigentes de APEMIA –Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA-, Pablo Gitter, en una entrevista en 2016, afirmaba: “todo lo hecho por Nisman en sus dictámenes sostuvieron esa carcasa hueca que ayudaba a que el gobierno nacional, colgado de los intereses de la OTAN, Estados Unidos, Europa y, obviamente, de Israel, pudiera atacar contra los malos iraníes. Cuando el orden mundial se da vuelta y los que ayer eran malos, ahora son aliados, Nisman quedó patas para arriba”.

24 años de impunidad

Los avatares de la causa AMIA, a través de todos los gobiernos que han pasado desde el atentado, y el actual, no hicieron más que sostener la impunidad del Estado Argentino. El mismo memorándum fue un intento de exculpar al Estado de su propia responsabilidad sobre el mismo atentado y luego sobre el encubrimiento.

El Gobierno de Cristina Kirchner solo procedió a la apertura de una parte de los archivos y los familiares de las víctimas nunca tuvieron libre acceso.

Macri maniobró planteando que la apertura de los archivos la realizó su gobierno, lo cual es falso. Se dispuso que ciertos archivos puedan estar disponibles para la Unidad Fiscal AMIA, y será la AFI la que los busque, los compile y luego se lo entregue. Es decir, la discrecionalidad sigue quedando del lado de los servicios de inteligencia.

Ninguno de los gobiernos que han pasado desde ese 18 de julio de 1994 permitió la apertura irrestricta de todos los archivos, para que familiares de las víctimas y organizaciones de Derechos Humanos, que actúan en forma independiente, puedan acceder a ellos y dirigir la investigación.

Son ellos, que vienen exigiendo justicia hace 24 años, quienes no están atados a los intereses de ninguna potencia extranjera, ni a los designios de los servicios de inteligencia, quienes pueden llegar a la verdad.







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