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Entrevista.ADN, historias de aparecidos por Martin Acosta

Un ensayo fotográfico-documental que refleja la historia de doce hijas e hijos recuperados. Imágenes que logran capturar ese encuentro entre el pasado y el presente, entre quienes buscaron y quienes fueron encontrados, dándole paso a la construcción de la identidad.

Aleja AlbeviEnfoque Rojo

Martes 6 de abril | Edición del día
ENTREVISTA AL FOTÓGRAFO MARTÍN ACOSTA - YouTube

ENTREVISTA AL FOTÓGRAFO MARTÍN ACOSTA - YouTube {HTML}

Martin Acosta se dedica a la fotografía desde 1979, se inició como Reportero Gráfico en la agencia Noticias Argentinas y ha trabajado posteriormente en Reuters, Página 12, La Nación, Clarín entre muchos otros. ADN, historia de aparecidos es un ensayo fotográfico-documental que refleja la historia de doce hijas e hijos recuperados. Imágenes que logran capturar ese encuentro entre el pasado y el presente, entre quienes buscaron y quienes fueron encontrados, dándole paso a la construcción de la identidad.

¿Por qué Historias de aparecidos?

Siempre pensé en cómo construir una voz narrativa vinculada con la temática de los derechos humanos y la violación de esos derechos durante la dictadura. Por mi propia historia me interesaba tener una propuesta visual fotográfica y documental sobre esto, pero nunca encontraba el giro adecuado. Fue muy impactante para mí el trabajo "Los Hijos, Tucumán veinte años después" de Julio Pantoja a partir de eso comencé a pensar muchísimo, lo tengo siempre presente como una especie de inspiración.
A fines de los 90 el contexto era una situación política muy adversa a la justicia y a la memoria, las leyes de punto final y obediencia debida habían sido reactivadas de alguna manera a través del indulto en el gobierno de Menem, la sensación era que esto iba a quedar en el olvido. El trabajo de búsqueda y recuperación de hijos de detenidos desaparecidos para mí fue como una especie de revelación, encontré en este proceso de aparición de identidades ( organizados detrás de la vanguardia de abuelas) el punto de inflexión en el momento político, a pesar de todo había un espacio de victoria, la recuperación de identidad de hijos de detenidos desaparecidos. El origen es ese, a partir de ahí hubo todo un proceso de pensar como llevarlo adelante, el formato, la materialidad, la técnica, la estética, pero el origen está en construir una voz como autor que de alguna manera rescatara la continuidad del proceso de lucha y que se alejara de la idea coyuntural de la derrota.

¿Cómo viviste el proceso de involucrarte con un tema tan sensible?

Es difícil de explicar porque es un tema muy sensible, muchas veces esa sensibilidad te obliga a crear cierta coraza para poder transitarlo, para mí era fundamental por mi historia personal tener un proyecto fotográfico porque era la elección de vida que yo había hecho, ser fotógrafo. Hablar y decir lo que siento y pienso desde la fotografía, entonces en algún momento debía tener este proyecto. Creo que soy bastante prolifero en las actividades que hago como fotógrafo pero sigo pensando que este es el trabajo más importante que lleve adelante, por mi vinculo con la historia, por eso a veces mi relación es aparentemente distante y fría (que por supuesto no es así) eso me ayuda a tomar distancia para tener una necesaria imparcialidad en términos de tener claro conceptualmente que es lo que quiero decir, para evitar involucrarme emocionalmente en cada uno de los casos con los que trabaje.

¿Tenés una metodología de trabajo para abordar tus proyectos? ¿Hay una decisión estética en ADN?

Cuando comencé no había mucha elaboración sobre los derechos humanos, me plantee un vinculo de respeto, pensé como contactarme y las personas a fotografiar. Ahí fue cuando decidí pedir una entrevista en Abuelas de Plaza de Mayo, hable con Estela de Carlotto, les pareció muy interesante la propuesta y me dieron su total apoyo. Trabaje con abuelas en toda la primer etapa que era seleccionar las posibles historias, la idea era generar con ellas el primer contacto con los nietos y luego en una segunda cita tomar registros.
Había una primer instancia para conocernos y contarles el proyecto, después conjuntamente elegir el sitio para los retratos y definido esto veía el lugar previamente para tener una mejor idea de las posibilidades visuales. Luego venia la cita para tomar las fotografías, no estaba negado a una posible segunda toma pero no hizo falta por suerte, funcionó siempre la primera sesión, cerrábamos en una última cita grabada con toda la información sobre la historia de vida de cada caso.
La propuesta es un tríptico de pasado y presente con un texto, una imagen hecha por mí en la sesión junto a la fotografía de archivo de algún familiar desaparecido (madre y/o padre) esa fue la estructura inicial y la respeté del primero al último, me propuse al inicio hacer treinta encuentros, pero fue demasiado ambicioso, con doce estuvo bien y me costó bastante. Después vino definir la cuestión estética, en ese momento estaba desarrollando una actividad de fotografía de prensa sobre actualidad muy intensa, dinámica y veloz. Tenía claro que este trabajo no iba por ahí, que no había ningún apuro, sino todo el tiempo necesario para llevarlo adelante, tuve una especie de revelación que tiene que ver con lo técnico, decidí ponerme todas las complicaciones posibles, volví a mis orígenes, al blanco y negro con película en formato medio 6x6 porque todo eso implicaba un proceso más lento y me obligaba a tener un vínculo y un contacto más estrecho con los fotografiados.

¿Cuánto tiempo te tomo llegar al libro?

El proyecto me llevo veinte años, no me preocupo por el tiempo en los trabajos que realizo porque me parece que lo importante es transitarlos y además en las artes visuales los proyectos son dinámicos, se abren, cierran, tienen múltiples formatos que se acomodan a las nuevas realidades de presentación, así y todo me prepuse poner una voz sobre esto y que concluyera en un libro, todo ese proceso me llevo veinte años, el libro lo tengo ahora y no me resulto nada fácil. Al principio el objetivo eran treinta casos, la realidad me mostró que no iba a poder sostenerlo porque hubo muchas dificultades, la primera es la dedicación que uno puede darle, nosotros somos todos trabajadores y este tipo de proyectos lamentablemente no tienen salida laboral que nos permitiera dedicarle "profesionalmente" todo nuestro tiempo, entonces hay que acomodarse.
Después está el proceso interno de cómo uno lo lleva, cómo se vincula, qué feliz esta con el resultado, qué ganas de continuar o no tiene, también la necesidad de dejar descansar las imágenes y a uno con el tema, por eso llevó siete años tener el cuerpo del trabajo y veinte el libro; En el medio hubo exposiciones, visibilización, ideas de formato de libro que no concluyeron pero circulan como una serie de adaptaciones intermedias al objetivo inicial, pero como te dije yo arranqué pensando qué iba a ser esto, iba a ser un libro y hasta que no llegó, no paré.
Es muy loco porque cuando se localizó al nieto de Estela de Carlotto hubo muchas personas que me consultaron si yo no iba a incorporarlo, pero para mí el proyecto ya estaba cerrado, entonces no lo iba a hacer porque eso sucedió muchos años después que yo termine la ultima fotografía, ya estaba cerrado por varias razones, fotográficamente estaba conforme, ya se había expuesto, debatido, etc. y no ameritaba una nueva apertura sino seguir insistiendo en la posibilidad de la publicación, también porque finalizado el proyecto en 2007 y haberlo exhibido muy intensamente hasta el 2012 aproximadamente tome la decisión como autor de dejar descansar el trabajo, si bien sigo pensando que es mi proyecto más importante tampoco es el único que tengo, ya dije lo que tenía que decir no quiero quedar solo en eso, me parece que hay otras búsquedas que son importantes para mí.
No tengo la menor duda de que si hoy comenzara este proyecto sería totalmente distinto, pero hasta hoy llegó así y quiero que cierre así con el libro, después veré.

¿Recordas alguna situación o historia en particular que te haya interpelado?

Por mi historia personal yo estuve siempre muy vinculado al tema y a las personas atravesadas por esta etapa de lucha social y represión, pero encontré una gran diversidad de historias de vida en cada uno de los casos, eso fue un denominador común que me llamó mucho la atención, son doce historias diferentes unidas a través de ese quiebre que se da con la desaparición y el secuestro, cada uno de ellos lo vivió, vive y vivirá seguramente de manera muy distinta, eso me resultó interesante. Quería mostrar lo que les sucedía en el momento en que yo los estaba fotografiando, su relación con la historia, su amor o su enojo con la situación que les haya tocado vivir, para mí eso era importante, percibirlo y que se viera.
Hubo personas con las que hablé e inmediatamente les pareció importante que se conociera su voz y la acción política que tenían desde la militancia, y otras que les parecía interesante la propuesta desde una mirada artística, otras que querían cambiar la idea original, aunque para mí la idea estaba muy clara, contar sobre la represión a través de la desaparición forzada de personas que tenían una participación activa en la lucha revolucionaria de los 70 y el proceso de búsqueda inicialmente de sangre, de algún familiar biológico que luego deviene en una construcción conjunta de diferentes organismos de derechos humanos.
Por ejemplo una persona me planteó que le parecía bueno hacer las fotografías con sus padres de adopción (si bien no había pruebas en ese momento, había altas probabilidades de que conocieran toda la historia previa ) En el transcurso de conversar y reunirme durante dos años en diferentes etapas con esta persona, fui acompañando de alguna manera su cambio en cuanto a la mirada de la historia propia, eso fue muy intenso.
La foto de tapa es del vínculo de dos personas, fue muy fuerte y emocionante, cuando hicimos las fotos tenía en la cabeza ser cuidadoso, respetuoso y manejar el tiempo. Llegamos al lugar (en Lobos ) se acercaron a la orilla y empezaron a conversar mientras yo preparaba el equipo, una vez listo levante la cabeza y los vi muy metidos en ellos, tuve en claro que no podía intervenir hasta que eso terminara, ahí me salió el reportero grafico, creo que en cinco minutos hice tres rollos en película de formato medio que tienen doce exposiciones cada uno, cuando estaba con el tercer rollo ellos tomaron conciencia de donde estaban y para que, se dieron vuelta y me dijeron "¿Bueno, qué hacemos?" les dije "Nada, ya está"... Tenía que ser muy veloz para registrar esa intimidad que sucedía entre ellos, porque algo fuerte estaba pasando en la conversación, que jamás escuche.

Hay miles de historias, cada una es muy tensa e intensa, también estaba muy interesado en que una de las personas accediera a los retratos pero no accedía, durante varios años cada tanto le hablaba, volvía a preguntar, hasta que un día me llamo por teléfono y me dijo "Quiero que hagamos las fotos", su abuela se había sacado tres fotografías en toda su vida y ella quería tener una foto con su abuela y que fuera parte del proyecto, ahí había una necesidad de tener una imagen que perpetuara la relación , jamás pensé que eso podía suceder, aunque siempre insistía.

Tu trabajo suele pasar por diferentes problemáticas sociales ¿Qué te impulsa a contar estas historias?

Para mí todo es ideológico y político, la fotografía es política, llego a ella como algo para hacer de mi vida, que en realidad lo que me interesaba era hacer política, a partir de eso me fui construyendo como autor y mi interés por el mundo que me rodea. Por la situación social, por aportar no solo a mejorar sino cambiar esas estructuras, me fui ubicando en el lugar de la fotografía, por eso me inicio en el periodismo, denunciando las injusticias sociales, el camino más amplio parte desde ahí, después uno se va construyendo...De no saber qué hacer a ser un fotógrafo, fotógrafo de prensa, intentar convertirse en autor pero todo eso está atravesado por lo que uno es, por lo que uno ha sido y por lo que uno quiere ser, tengo una percepción y una interpretación desde lo que hoy se define como artes visuales, no como un mero espectador para la construcción decorativa de imágenes sino un activo participante con la herramienta con la que me siento cómodo y disfruto, la fotografía, para plantear qué es lo que a mí me parece que esta bueno visibilizar. Mi sensibilidad está relacionada con las problemáticas sociales.
¿Qué lugar crees que ocupa la imagen en los medios hoy día, sigue ocupando un lugar destacable o esta desvalorizada?

En cuanto a medios de comunicación hay que diferenciar, imagen fija e imagen audiovisual, creo que ambas tienen un lugar de mucha importancia, lo que no significa que haya una prioridad en cuanto a la calidad visual en concordancia con el discurso editorial, conceptual y político. Creo que hay una despreocupación que responde a toda la problemática de la comunicación en el mundo contemporáneo, está rota la idea de los medios tradicionales y hoy esta esparciéndose por otros canales comunicativos, entonces entre la velocidad y esta dificultad hay una absoluta despreocupación por hacer un eje prioritario en uno de los valores más importantes, las imágenes.
Tiene que ver con el dinamismo por fuera de las intenciones editoriales y las operaciones políticas que siempre han existido, pero por otro lado hay experiencias muy interesantes, desde la fotografía documental, con nuevas narrativas que se acercan mucho más a lo interpretativo y a temáticas nuevas en cuanto a nuevas problemáticas, todavía no se acomodó esta crisis para encontrar el punto correcto, justo o necesario para que estas imágenes cobren el valor de importancia que tienen.

¿Cómo ves la modalidad freelance? Condición de muchos trabajadores de prensa.

Me parece que las estructuras están en un proceso fuerte de cambio, los medios convencionales no están encontrando cómo adaptarse a esos cambios, a la dinámica de circulación de la información, el 90% de los trabajadores de prensa están precarizados y son multitareas, me parece que eso no está bueno porque justamente repercute en la calidad de vida y de la información, porque tenés que trabajar como un docente en varios turnos en todos los medios que puedas, tratando de cobrar lo mas que tu fuerza de trabajo te permita, los trabajadores de prensa cada vez ganan menos.
Hace un ratito leía un Twitter de la comisión interna de Pagina12 que estaban con salarios por debajo de la línea de pobreza y en realidad pienso que el camino no está ahí, pero es contradictorio porque en la defensa del derecho del trabajador es alienable en mi opinión. Me parece que el camino está en que aprovechemos estas nuevas situaciones que se presentan para construir nuestros propios medios estableciendo otros vínculos, no tengo una opinión formada muy clara, si trabajo en un medio de comunicación convencional para mí hay un estatuto de periodista que tiene que ser respetado, hay un convenio colectivo de trabajo, pero bueno, no dejo de pensar en los trabajadores de Pagina12 cuyo patrón es el Grupo Octubre y ni siquiera les reconoce el discutido convenio colectivo de trabajo, entonces hagamos nuestro propio Pagina12 digamos lo que queramos y si nos vamos a morir de hambre que sea haciendo lo que nos gusta.
En otro nivel, es posible que sea la misma problemática que tengan las compañías de comunicación... ¿Cuánto tiempo más existe para que estos medios de comunicación sigan siendo los más importantes? que marquen agenda, creo que poco. Aun así pienso que hay que seguir haciendo fotos, pienso que hay historias para contar, con nuevas maneras de contarlas y que esos lugares no le dan el espacio, pero ojo, muchas veces los lugares alternativos tampoco encuentran una apertura para discursos visuales narrativos contemporáneos, nos cuesta mucho corrernos del estereotipo visual, aun para las estructuras anti normativas, para mi ahí hay un debate interesante.

Martin Acosta se dedica a la fotografía desde 1979, se inició como Reportero Gráfico en la agencia Noticias Argentinas y ha trabajado posteriormente en la agencia Reuters. El diario Página 12, la revista ADN-Cultura del diario La Nación, El diario La Nación y su revista dominical, en la ONG Greenpeace, el diario Clarín, las revistas Noticias, El Gráfico y el diario Nuevo Sur. Desde 2007 coordina y dirige su propio Taller de Fotografía Documental (TFD) y es docente de Fotoperiodismo I en aRGraescuela.

Para ver este y otros trabajos visitá acá el sitio de Martín Acosta



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