Internacional

EUROPA XENOFOBA

A un año del criminal acuerdo entre la Unión Europea y Turquía

Ya se cumplió un año del criminal pacto entre la Unión Europea y Turquía, que permite expulsar a todos los inmigrantes y refugiados que no son bienvenidos en Europa.

Àngels Vilaseca

Barcelona / Pan y Rosas, empleada doméstica

Viernes 24 de marzo | Edición del día

A pesar de las tensiones y las amenazas de Turquía de romper con lo pactado con la Unión Europea, el acuerdo entre ambas partes permanece vigente desde el 18 de marzo del 2016. A su vez, ha sido aplaudido por muchos dirigentes europeos, que lo describen como un acuerdo exitoso con el cínico argumento de que se redujo el flujo migratorio y el número de llegadas a Europa. No nombran, sin embargo, las atroces consecuencias que esto ha tenido, como son las miles de personas expulsadas a Turquía -un país que para nada es seguro para las personas inmigrantes y refugiadas-, las miles de personas que siguen retenidas en campos de detención en Grecia, así como el terrible aumento de muertes en el Mediterráneo.

Las consecuencias de un pacto criminal

Mediante este pacto, la Unión Europea ofrece millones de euros a Turquía para que este país actúe como gendarme de sus fronteras, calificándolo como un país “seguro” para la acogida de personas refugiadas. Desde que se empezó a aplicar, miles de personas fueron deportadas a Turquía, incluso personas solicitantes de asilo, sin posibilidad ninguna de acceder al derecho de protección internacional.

Contrariamente a los argumentos de la Unión Europea, son muchas las organizaciones que calificaron a Turquía como un país para nada seguro. Desde el fallido golpe de estado, se profundizó el autoritarismo del Régimen de Erdoğan, y son aún más terribles las constantes violaciones de derechos humanos y contra la libertad de expresión, así como la represión y persecución sistemática del pueblo y los movimientos kurdos.

Por otra parte, los más de 3 millones de refugiados que permanecen atrapados en el país no tienen ningún tipo de protección. Es más, según han documentado varias organizaciones como Amnistía Internacional, Turquía también ha llevado a cabo devoluciones de solicitantes de asilo y persones refugiadas a países como Siria, Irak y Afganistán, aunque esto les puede condenar, directamente, a la muerte. De la misma manera que impide, mediante el uso de la fuerza, que las personas que huyen de estos países se puedan acercar a la frontera.

Mientras tanto, también son miles de personas las que siguen atrapadas en distintos países europeos en condiciones completamente infrahumanas. Se calcula que sólo en Grecia, más de 62.000 personas siguen bloqueadas, incluyendo 14.000 que permanecen encerradas en centros de detención sobre masificados a la espera de ser deportados. Solo si tienen mucha suerte podrán entrar en Europa, mediante el proceso de reubicación. Sin embargo, solo hace falta aclarar que después de un año y medio sólo se ha cumplido con el 9% del que ya de por sí era un ridículo compromiso.

Para hacernos una idea de las terribles condiciones que tienen que sufrir las personas que están obligadas a vivir en estos centros de detención, basta compartir las escalofriantes palabras de dos testimonios recogidos por Amnistía Internacional en uno de estos campos: “Es una fosa para seres humanos. Es el infierno”, “Hui de Siria para evitar la cárcel, y ahora estoy encarcelado”.

Desde la entrada en vigor del pacto, el número de llegadas en la ruta de Turquía ha disminuido, no obstante, esto ha provocado que muchas personas opten por vías marítimas o terrestres aún más peligrosas. Sólo en esta semana ya murieron entre 200 y 250 personas en dos naufragios que hubo en las costas de Libia. Según la [Organización Internacional para las Migraciones (OIM)→https://www.iom.int/es], desde que se empezó a aplicar el acuerdo murieron más de 5.600 personas ahogadas en el Mediterráneo, un 25% más que en el mismo periodo del año anterior. El año 2016 fue uno de los más mortíferos, dónde un 90% de las personas que perdió la vida tratando de llegar a Europa fue en la travesía entre Libia e Italia.

A pesar de sus terribles consecuencias, los líderes europeos no sólo siguen defendiendo éste acuerdo, sino que el mismo es tomado como ejemplo para nuevos planes con otros países para blindar aún más sus fronteras. Ejemplo de ello son los nuevos acuerdos con países como Libia, hacia los cuales la Unión Europea pretende destinar millones de euros con el fin de frenar las salidas y para deportar a las personas que quieran acceder a Europa a sus países de origen. Un ejemplo más de las políticas xenófobas y cada vez más represivas que los gobiernos imperialistas de la Europa Fortaleza aplican contra aquellas personas que sencillamente huyen de las guerras, el hambre y la miseria.






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