Sociedad

IGLESIA CATÓLICA

¿A quiénes beneficia realmente la visita del Papa?

Hoy, martes comienza el itinerario del Papa en Chile. Los gastos que significarán su llegada alcanzan los $11 mil millones. Siete mil, los invierte el Estado que se dice laico y que además, dispone a más de 17 mil carabineros para su resguardo.

Nancy López

Concejera Fech Filosofía y Humanidades, U de Chile y militante de Pan y Rosas y Vencer

Octavia Hernandez

Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía Ex-Pedagógico.

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina, Universidad de Antofagasta

Martes 16 de enero | 22:25

Su visita se enmarca en un momento de profunda deslegitimación al régimen y sus instituciones. Carabineros, los tradicionales partidos políticos y dentro de ello también la Iglesia Católica, pilar fundamental, que ideológicamente sostiene el sistema actual con fuertes campañas en contra del derecho al aborto y los derechos de la diversidad sexual, como una forma de responder al avance de sectores de masas en la exigencia de nuestros derechos y demandas históricas.

Aún tenemos en la retina los diversos casos de abuso sexual al interior de la Iglesia, los rostros de Ezzati, encubriendo y el mismo Karadima perpetrándolos, por mencionar algunos de los más emblemáticos, pero que son expresión de una realidad mucho mayor en la institución, con al menos 80 casos de denuncias registradas en los últimos 15 años.

Estos hechos impunes han quedado en las conciencias de miles de personas. Diversas encuestas también revelan la deslegitimación social de la Iglesia: Latinbarómetro en noviembre de 2017 ya decía que sólo un 36% de la población confía en la Iglesia Católica y la calificación de Francisco Bergoglio en Chile es un 5,3 (del 0 al 10), ubicando al país en el último lugar de evaluación en Latinoamérica. Por otro lado, CADEM en enero estableció que el 50% de las personas encuestadas considera "Poco/Nada importante" su llegada.

El Estado ¿A quién le sirve?

Con el paso de los años y luego de las masivas movilizaciones que trajo el 2011, las y los estudiantes y la sociedad más de conjunto, hemos ido develando que en realidad el Estado está al servicio de sacar leyes y reformas en favor de sus instituciones y de los intereses de los grandes empresarios que las sostienen, sin responder a los intereses de las y los trabajadores.

Ante esta pregunta nos podemos encontrar con gobiernos progresistas que quieren entregar algunos derechos y concesiones, como gobiernos de derecha que vienen a atacar más directa y abiertamente a los trabajadores, las mujeres y la juventud, justificándose con el crecimiento económico. Pero todos sin sobrepasar el casi santo límite de la propiedad privada: unos pocos poseen el dinero, los recursos y los medios productivos que una mayoría de la población produce a costa del trabajo y el sudor del día a día.

Cuando el gobierno decide traer de visita al ciudadano Bergoglio, lo que busca hacer es también re legitimarse a costa de un personaje que sostiene una imagen "progresista", para lavar la cara a la Iglesia Católica, haciéndola ver del lado de los pobres. Pero, ¿por qué si está del lado de los pobres no se opone al dinero destinado para su visita? o ¿por qué mantiene entonces los lujos que se ostentan al interior de la Iglesia y en especial, la figura del Papa? La Iglesia posee recursos de sobra, ¿por qué no financiar con ellos educación o pensiones para quienes más lo necesitan? Entonces, “ponerse del lado de los pobres” no es más que un discurso que muere en cuanto es emitido, porque ¿de qué nos sirve la venida del Papa a estudiantes precarizados y a las y los trabajadores?

Como movimiento estudiantil debemos estar a favor de la separación efectiva de la Iglesia y el Estado, porque no puede ser que mientras los gobiernos se resisten a subir el sueldo mínimo al valor de la canasta familiar, a entregar una educación gratuita y universal en sus instituciones, como también a asegurar pensiones dignas para quienes han entregado toda su vida al trabajo, les sea tan fácil desembolsar miles de millones en una visita que a menos de la mitad de la población le interesa y que solo a unos pocos les conviene. Dicen que no hay plata, pero es mentira.

Las y los estudiantes, debemos exigir una educación laica que este libre de la moral conservadora y castigadora de las iglesias. Así mismo, debemos hacer nuestras las demandas de las mujeres y la diversidad sexual: avanzar hacia el derecho al aborto libre, gratuito y seguro, asegurado por el Estado, y levantar la lucha por una Ley de Identidad de Género que realmente responda a los intereses de la diversidad sexual, y que no esté hecha a la medida del Gobierno, la Iglesia y los empresarios.

Para ello las y los estudiantes debemos poner nuestra fuerza movilizada en las calles y junto a las mujeres trabajadoras y pobres, a la diversidad sexual y a las y los trabajadores.

Este régimen de conjunto se encuentra cuestionado, y quienes nos hemos organizado y movilizado en contra de sus aspectos más irritantes, debemos golpear con un solo puño.

Entendemos que hay quienes creen en su figura, y lo siguen en búsqueda de una salida a la vida miserable a la que nos destina el capitalismo. Pero lo que hacemos, es cuestionar el rol de un Estado que financia solo a unos pocos según sus intereses, y a una Iglesia que encubre abusadores y solventa grandes fortunas, mientras la mitad de la población sufre en la miseria.

La visita de Bergoglio la quieren utilizar como aire fresco para un neoliberalismo en la podredumbre. Estudiantes, mujeres y diversidad sexual debemos denunciar aquello y movilizarnos con mayor fuerza por nuestros derechos básicos, pero también para ir más allá.

Es con estas perspectivas que día a día levantamos Vencer, porque apostamos a una juventud revolucionaria y anticapitalista, que en unidad con las y los trabajadores, se proponga hacer frente al gobierno de Piñera y la derecha, y también avanzar para derrotar al capitalismo.






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