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¿A quién representan los “diputados de la CGT”?

Este mes de aguinaldos, algunos cobrarán entre $180 y $260 mil. Algo así como 30 salarios mínimos. Presentan proyectos que benefician a empresarios. Romero, Roberti, Furlán, Daer y los diputados del sindicalismo peronista: ¿qué hacen por los trabajadores?

Jueves 21 de julio de 2016 | Edición del día

En los últimos tiempos, los “diputados sindicales” volvieron a los diarios. Primero con la Ley Antidespidos, cuando las cúpulas gremiales concentraron su “plan de lucha” en los pasillos del Congreso. Más reciente fue la aparición de Oscar Romero, jefe del Bloque Justicialista, en apoyo de la “Ley de Autopartes”.

Ya no tienen el peso que tenían dentro del peronismo y el parlamento, es cierto. Pero aprovechemos los hechos para repasar: quiénes son, cuánto cobran y qué hacen los diputados de la CGT.

El abanderado

Oscar Alberto Romero, hombre del SMATA. “Abogado, político y sindicalista argentino” según su perfil público. Jefe del Bloque Justicialista, aunque elegido por el Frente para la Victoria.

Según datos de la AFIP, a Romero le depositaron en su último sueldo, como al resto de los diputados, $104 mil (más adicionales). Además recibió del SMATA otros $60 mil. Los 16 mil que suma de un taller mecánico podríamos considerarlo un vuelto. Este mes, le tocarán $180 mil pesos para seguir representando los intereses de los mecánicos “en las fábricas y el Congreso”. Algo así como 25 veces lo que cobrará un mecánico suspendido.

¿Y qué hace? En 2014 apoyó las modificaciones a la Ley de Contratos de Trabajo que, entre otras cosas, proponía la anulación de los despidos cuando estos fueran socialmente injustos o discriminatorios.

¿Pero en 2014 no fueron los 65 despidos discriminatorios en Gestamp y los 200 en Lear, todos de activistas opositores?

Parece que Romero borra con sus patotas del sindicato lo que firma en los pasillos del Congreso. Pero siguió con su trabajo. En medio de aquellos proyectos “para la tribuna”, se dedicó a atender los reclamos de los empresarios automotrices. Su mayor orgullo es el recientemente aprobado “Régimen de Fortalecimiento del Autopartismo Argentino”. Con la excusa de defender los puestos de trabajo, establece jugosos beneficios impositivos para las terminales que utilicen autopartes producidas en el país. Para impulsar la aprobación, el SMATA presionó a cientos de trabajadores a que se movilicen al Congreso.

Como dijo Myriam Bregman (PTS-FIT), “la dirigencia sindical no tuvo la misma fuerza para movilizarse cuando tratamos la ley antidespidos”.

Y sus escoltas

Alberto Roberti es diputado por el Bloque Justicialista, pero además dirige la Federación Sindical de Petróleo, Gas y Biocombustibles. Dueño de una mansión en el country Abril, tiene una relación estrecha con el ministro Juan José “tarifazo” Aranguren. Se conocieron persiguiendo activisas en la planta de Shell.

Roberti cobró este mes 164 mil pesos de la Federación y 104 mil como diputado. Quizá pueda comprarse un pura sangre para su estancia en Gualeguaychú.

En el petróleo hay miles de trabajadores tercerizados, accidentados y además les descuentan “ganancias”. Pero, como Romero, el diputado petrolero se ocupó más de sus patrones que de sus afiliados, como sus proyectos para la industria de biodiesel o nuevos regímenes de promoción para empresas.

Abel Francisco Furlán es dirigente de la UOM Campana y diputado nacional por el Frente para la Victoria.

Consiguió el lugar en la lista antes de quedar procesado, junto a su mentor Antonio Caló, por lavado de dinero y administración fraudulenta.

Ahora se tiene que conformar con los 100 mil que cobra de Diputados, y los 81 mil que recibe de la UOM.

Como otros de los “diputados de la CGT”, Furlán ha apoyado proyectos interesantes, como la declaración de emergencia en materia laboral por un año. Pero terminan en letra muerta. Lejos de los pasillos del Congreso, en Siderca, hubo despidos, acuerdos a la baja y cientos de retiros “voluntarios”.

A pesar de lo desagradecidos que son los empresarios siderúrgicos, delegados expulsados del gremio denunciaron que “el diputado Furlán opera para conseguir beneficios para la patronal de Rocca”.

El derrotero de la “rama sindical”

La lista podría seguir. Con el massista Héctor Ricardo Daer, que cobra $180 mil entre el gremio de Sanidad, su Obra Social y el Congreso.

El moyanismo tiene sus representantes, algunos alineados con el Frente Renovador (como Facundo Moyano que sigue cobrando del sindicato de Peajes), partidos provinciales como Compromiso por Chubut (Jorge Taboada), Compromiso por San Juan (Enrique Castro Molina) u Omar Plaini. La lista de los diputados de la CGT se completa con Carla Pitot (APOC - Frente Renovador), Myriam Del Valle Juárez (UATRE – Cambiemos), Daniel Lovera (Comercio – FPV) y el senador Guillermo Pereyra (Petroleros - MPN).

No opinan ni hacen todos lo mismo. Lo sabemos. Pero los une su función política: son los hombres de las cúpulas sindicales en el Congreso.

Ya no tienen el peso de antes. En 1951 Perón les adjudicaba el 33% de los cargos en las listas del PJ. Era el premio por subordinar las organizaciones obreras al Estado y al General. Esa influencia llegaría a su pico en 1975, cuando la ‘patria sindical’ manejaba tres ministerios y 47 legisladores.

La debacle comenzaría en los 80 y se haría evidente con Menem. Hoy militan dentro de las distintas fuerzas políticas que aplican el ajuste y pactan la tregua con la CGT.

Su historia y su presente demuestran que la burocracia sindical se fue convirtiendo en el principal sostén de la gobernabilidad capitalista. No sólo en los lugares de trabajo. También en la vida política, donde nos llaman a confiar en los partidos tradicionales, sus políticos millonarios y sus instituciones antidemocráticas.

Diputados de los trabajadores

Frente a los “diputados de la CGT”, vale destacar el ejemplo de Raúl Godoy, obrero de Zanon bajo gestión obrera y diputado del PTS-Frente de Izquierda en Neuquén. Junto a sus compañeros recuperó el Sindicato Ceramista para transformarlo en una herramienta de lucha. Como diputado vivió con el salario de una maestra y donó el resto a las luchas obreras y del pueblo mapuche. Cuando le tocó dejar el cargo volvió a su puesto de trabajo, hasta que miles de trabajadores y jóvenes lo volvieron a elegir.

Como dijo cuando asumió: “nuestra banca estará al servicio de las luchas; pero queremos que sirva también para dar en el terreno político la pelea por una alternativa propia de los trabajadores. Porque así como en nuestros lugares de trabajo peleamos por sindicatos sin burócratas, peleamos también por la plena independencia política de los trabajadores”.

Es la misma bandera y la misma práctica que levantan todos los diputados y diputadas del PTS-FIT.







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