OPINIÓN

A no desesperarse, los Trumps no caen del cielo

Las recientes elecciones en Estados Unidos en el marco de los procesos políticos que se vienen gestando en el mundo al calor de la crisis capitalista abierta en 2008.

Miércoles 9 de noviembre de 2016 | 22:20

El resultado de la elección en EEUU ha arrojado sorpresa en el mundo político e incertidumbre en grandes franjas de jóvenes y trabajadores, ante el ascenso de una figura tan polémica y reaccionaria como este personaje que va a asumir prometiendo un muro para los inmigrantes y una catarata de opiniones xenófobas y machistas, siendo un fiel representante del estandarte " Yanquee" que se promueve desde Hollywood.

Pero Trump no cayó del cielo, frente a la crisis económica que viene azotando al mundo producto de la banca rota de la burbuja inmobiliaria en 2008, que puso en jaque el " sueño socialdemócrata " en la UE, se viene dando un fenómeno en el mundo donde los grandes partidos tradicionales vienen perdiendo credibilidad, porque han sido los garantes en un principio de los ajustes que los grandes bancos exigían.

Frente a esto, se han fortalecido variantes de extrema derecha ofreciendo " seguridad " a las masas para enfrentar a la crisis, de la cual culpan como Trump, a los inmigrantes y también al sistema económico liberal que ha sumergido en la pobreza a millones.

Esta última parte es sobre la que se han hecho eco, y sobre la cual han tomado vuelo. Y por otro lado, también han surgido variantes reformistas que se reivindican de izquierda, como Podemos en España o Syriza en Grecia que también ante la crisis ofrecieron un discurso anti establishment y tuvieron éxito electoral, pero a la hora de enfrentarla han tomado el mismo camino que la derecha ajustando a los trabajadores en beneficio de los bancos y el gran capital, como fue el caso griego o rebajando su programa de gobierno a una simple administración del capitalismo como los españoles. Estos " nuevos" partidos surgieron de los fenómenos que la juventud gestó ante los primeros embates del ajuste dictado por Troica en todo el viejo continente, ofreciendo resistencia en las calles y en las plazas.

En el caso de EEUU el partido demócrata liderado por Obama no ha resuelto en sus años de gobierno las problemáticas que afectan al pueblo trabajador, a los inmigrantes, a las mujeres y a los negros que durante sus campañas fueron su base electoral, sino que con un discurso menos reaccionario que el republicano, las ha acentuado. En la interna de este partido Berny Sanders planteando que había que formar “el partido del 99%” dio un batacazo obteniendo alrededor de 10 millones de votos, capitalizando el voto de la juventud. Esta fue la expresión política del movimiento juvenil “Ocuppy Wall Street”, en este caso se enfrentó a Hillary Clinton que expresaba un discurso de continuidad de la política del mandatario actual de la Casa Blanca.

Trump se eleva como candidato sobre estas contradicciones prometiendo empleo y terminar con la fiesta de las corporaciones, un aspecto que comparte con Berny. Aunque a Donald, el machismo y la xenofobia se le escapan por los poros. Pero como paso con Macri en Argentina, Temer en Brasil o el ascenso de la derecha en Venezuela, no han sido producto de una oleada fascista en la sociedad, sino del fracaso de los proyectos que intentaban mostrar un “Capitalismo más humano”. Levantando banderas progresistas sin atacar un ápice a este sistema perverso que se sostiene por la explotación de una minoría por sobre las grandes mayorías.

Mientras la derecha asciende, también miles salen a las calles a enfrentar sus políticas como pasó en Francia contra la reforma laboral, en Brasil contra el golpe, en Argentina contra el machismo, en Chile por la educación, en México por los DDHH, por nombrar algunos casos. Estas fuerzas que nacen desde los jóvenes y trabajadores que ven que el capitalismo no les va a ofrecer un futuro mejor que al de sus padres, y que el mismo está orientado hacia la desocupación, la precarización laboral y de la vida, o peor aún a morir por una bomba, es la fuerza para enfrentar a los Macri y a los Trump. Esto no puede ocurrir sin desenmascarar al falso progresismo que surgió luego de la crisis que golpeo América Latina a principios del Siglo XXI, durante años de gobierno no ha resuelto estas contradicciones, sino que, ha garantizado el saqueo y la explotación del imperialismo mientras otorgaba algunas concesiones aprovechando el alza de los precios de las materias primas en el mercado mundial, que cuando estas bajaron, ellos también ajustaron.

Esta juventud que está empezando a expresarse va a dar grandes luchas como ya lo hizo en los 60/70s es tarea de quienes vemos esto, fortalecer una alternativa política que se plantee arrancar de raíz los problemas que azotan a las grandes mayorías en el mundo que son la falta de vivienda, la súper explotación laboral, la contaminación y explotación de recursos indiscriminada, el machismo, la xenofobia, el racismo y las distintas formas de opresión sobre las que se reproducen en esta sociedad desigual.

Ese es el camino al que se orienta el acto del Frente de Izquierda, que tiene el gran desafío de posicionar a la izquierda como la tercera fuerza política en Argentina y romper e imponer en la realidad nacional una salida obrera y socialista que descargue la crisis sobre quienes la generaron: banqueros, empresarios, terratenientes y los políticos que los representan (reformistas o reaccionarios). Si ya no soportas ésta avanzada reaccionaria y este mundo hermoso que han convertido en una película de terror, no podés faltar.







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